En un contexto en el que los consumidores de mariguana marcharon por la Liberación y mientras la “brigada” de Ayotzinapa sigue de “gira” por 12 países en Europa…se transmitió la “Pelea del Siglo” entre Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao.

El Grand Garden Arena, el estadio del MGM Grand Hotel de Las Vegas, fue sede del encuentro entre Manny Pacquiao y Floyd Mayweather Jr., vendida como la Pelea del Siglo e idéntica en forma a la de Rocky Balboa vs Iván Drago; o a la tierna disputa entre Kai Greene vs Phil Heat por ganar el Mr. Olympia del año pasado (y que seguro en septiembre se volverá a repetir).

Si bien, el espectáculo de esa noche fue más una “contención” de golpes en 12 rounds, jugando a los esquives, “conectes” sin daño, cero castigos y conservando la mayor distancia posible, lo realmente importante vendría con la campanada final para saber qué porcentaje de los millones de dólares prometidos se llevaría cada quien. El placer de atestiguar la batalla de los “opuestos”.

Al comenzar la pelea, el Terrible Morales, Eduardo Lamazón y Julio César Chávez afirmaron que “el éxito en la vida consiste en ganar 60 millones de veces más que los 2 dólares que originalmente ganabas” (refiriéndose a la trayectoria de Pacquiao). Tras la victoria de Mayweather, Eduardo Lamazón dijo sobre éste: “…es un privilegiado, inteligente y un sabio porque sabe mucho”.

Pareciera que a las multitudes les complace observar la batalla de los “opuestos” porque lleva implícito la dualidad del sabor de la victoria. A los aficionados de estos encuentros les resulta atractiva la lógica del pobre contra el rico, del débil contra el fuerte, el desconocido contra el poderoso, el desposeído contra el magnate, el mexicano contra el “gringo”, los jedis contra los sith. La odisea del pequeño David venciendo a Goliat.

En ese sentido, resulta interesante dilucidar qué tan “opuestos” son estos boxeadores sobretodo por el lenguaje de éxito que los medios utilizan para referirse a estos personajes:

  1. La infancia de “Pretty Boy” (hijo del boxeador Floyd Mayweather Sr., vencido en 10 rounds por Sugar Ray Leonard; y quien estuviera preso 5 años y medio por tráfico de drogas. Y también sobrino de Jeff Mayweather y Roger Mayweather (Black Mamba), estuvo determinada por un padre violento quien en una disputa con su cuñado, utilizó a Floyd Jr. de apenas un año de edad para cubrirse de los disparos que aquél le hiciera -según declaraciones del boxeador al Diario Los Ángeles Times en 2012-.
  1. Floyd Joyd Sinclair, conocido como Floyd Mayweather Jr. ganó el Campeonato Amateur de los Estados Unidos, en su edición de 1995, los Guantes de Oro en los años 1993, 1994 y 1996; y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996; y desde hace años es considerado el mejor de todos en cada categoría. Tiene ingresos calculados en más de 500 millones de dólares además de ganancias en publicidad, casinos y hoteles, los que podrían elevar la cifra a los 1.000 millones.
  1. Además de sus negocios, ese “campeón” de 38 años invicto de los wélters en 47 ocasiones y que fue sentenciado a 3 meses de prisión por violencia intrafamiliar (denunciada por su hijo de -en aquel entones- 11 años), se caracteriza por “fanfarronear” su riqueza, rodearse de personas mediáticamente poderosas y autopromover una imagen soberbia, misógina y conflictiva.
  1. Por su parte, Emmanuel Dapidran Pacquiao, ídolo máximo en Filipinas, conocido como Manny «Pac-Man» Pacquiao, es el actual campeón mundial de peso wélter de la Organización Mundial de Boxeo; primer campeón mundial de ocho divisiones -mosca, gallo, pluma, ligero, welter, medio ligero, welter- (ha ganando diez títulos mundiales, así como el primero en ganar el campeonato lineal en cuatro categorías de peso). Es el segundo deportista mejor pagado del mundo.
  1. Pacquiao es reservista del ejército (Teniente Coronel de la Fuerza del Ejército de Filipinas Reserva); y desde 2007 se ha postulado como congresista del Partido Nacionalista, luego del Partido Liberal y finalmente del Partido Demokratiko Pilipino-Lakas ng Bayan, en el Cámara Baja del Congreso de Filipinas, representando a la provincia de Sarangan.
  1. Aparte de ser miembro honorario de los Celtics de Boston, tiene sus propios videojuegos (Fight Night Round 2, Fight Night Round 3, Fight Night Round 4 y Fight Night Champion -EA Sports lanzó un demo de edición limitada de Fight Night Round 4-); su propia discografía (la mayoría de sus canciones fueron compuestas por Lito Camo); y una película titulada: “Pacquiao: The Movie” (21 de junio de 2006).
  1. Su imagen es la de un peleador con origen humilde…un niño de la calle que “logró” ser basquetbolista, cantante, político y actor con 36 años (cumple 37 el 17 de diciembre próximo).
  1. Con todo, ambos boxeadores son falsos opuestos porque ambos son empresarios poderosos, cuyas estrategias de mercado parten de un origen idéntico: Son personas que ganan dinero por recibir y propinar golpes. Sin mayor mérito ni gloria. No hay diferencia entre ambos ya que por diversos medios se allegan altísimas cifras de dinero, incursionando en esferas que redituan en negocios redondos.
  1. Aunque los comentaristas los envuelven de un halo de éxito y los colman de una dialéctica del logro y gloria, llamándolos “campeones” y “sabios”, en realidad son vencidos. Son objetos de apuestas. Son parte del capital que ellos mismos circulan. Sus seguidores no se percatan que no hay mejora en sus vidas, ni calidad de las mismas. Sólo hay un enriquecimiento material que no significa amistades genuinas, progreso cultural o mejoramiento de sus respectivos orígenes. Por mucha riqueza material que posean, no dejarán de ser lo que son: boxeadores.
  1. La lógica de falsos opuestos funciona porque está destinada a públicos divergentes. Los seguidores proyectan sus limitaciones y ambiciones propias en dos “campeones con severas carencias en la infancia”. El factor emotivo es apremiante. La divergencia de consumidores determina la preferencia: el niño pobre contra el niño delincuente.Y una vez determinada la afinidad, sobreviene la aspiración de lograr lo mismo que ellos logran:

 

En México, es común asimilar “éxito” con “tener dinero” bajo la premisa de que a mayor cantidad de dinero eres más exitoso y por ende, eres mejor que los demás. Bajo esa convicción, en pocas familias se enseña que el dinero es una consecuencia del éxito y no un fin por sí mismo. “Tener dinero” es requisito del no éxito, porque dicen los que saben que ahí donde no hay necesidad, no hay progreso y menos aún éxito.

De hecho, buena parte de la migración, la adquisición de vehículos, la celebración de fiestas “en grande” y desde luego el desarrollo de “negocios propios” (no importa vendiendo o comprando qué ni en dónde) tienen en el fondo esa vanidad de mostrarle a   la sociedad mexicana o por lo menos a la colonia entera (según sea el código postal)…el “éxito”. Y con esa mentalidad desfilan en Facebook las lobukis wanabees; o en Instagram los lujos, excentricidades y el derroche de dinero del antro y after de los mirreyes.

 

Cierto es que el dinero te permite alcanzar objetivos y facilita en gran medida la vida, sin embargo, tener mucho o poco dinero no es garantía de calidad de vida y menos aún de “ser mejor persona”. El dinero es un medio efímero que te permite ser quien realmente eres…por fortuito o abominable que esto sea.

 

Si el objetivo es alcanzar el éxito, no debieran perderse de vista el proyecto de vida, el círculo social, la asertividad y la inteligencia emocional, la capacidad de adaptación y las habilidades de negociación, el aprendizaje y la profesionalización continua. Claro que el mejoramiento de los ingresos y sueldos saludables serán parte de ese éxito…pero no es lo único que mejora.

 

La riqueza material no es sinónimo de éxito. Esa riqueza puede ser aparente y puede funcionar como paliativo del estancamiento humano y profesional.

O como lo plasmara el canadiense Éric Falardeau en la cinta “Thanatomorphose”  de 2012: la putrefacción inminente sobreviene cuando no mejoras en lo profundo.

El éxito depende de cuanto evolucionaste ética, personal y socialmente respecto de tu origen. Del mejoramiento de tu ambiente y de cómo se integra tu círculo cercano; del tipo de actividad que realizas para sobrevivir; de si lograste concretar los objetivos de tu proyecto de vida…e incluso, como diría un profesor muy querido: de cómo y cuándo te aflora el código postal.

 

Desde esta perspectiva, los resultados de la “Pelea del Año”, nos permiten intuir que con todo y ”su dinero”, Pacquiao seguramente se dedicará a la política en su país, mientras que Mayweather Jr. seguirá invirtiendo las millonarias ganancias de su muy conveniente exhibición pública, rodeado de finísimas “amistades” y llevando consigo su casi nada pesado…origen.

 

Porque al final de todo este show, la función de box Mayweather Jr. vs Pacquiao, nos demostró una de las máximas de la teoría política, vigente desde Sun Tzu y Maquiavelo hasta nuestra era: entre poderosos no se pelean…simulan que lo hacen.

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