Así, algunos analistas prevén que habrá una nueva salida de militantes perredistas –como la que ocurrió cuando López Obrador se fue del partido y se llevó algunos contingentes a su nueva organización política–, aunque hasta el momento ningún otro militante ha presentado su renuncia, pese a que algunos sí se sumaron en los días previos a la denuncia que hizo Cárdenas sobre el desvío de los propósitos que dieron origen a ese instituto político.

Al respecto, la actual dirigencia argumenta que los problemas que hoy agobian al PRD no fueron originados durante su incipiente gestión. Pero lo cierto es que ellos tampoco alertaron contra la crisis que se gestaba en su seno desde tiempo atrás.

Se esperaba que en la reunión entre el ingeniero Cárdenas y Carlos Navarrete, dirigente nacional del PRD, se diera un intercambio de ideas y propuestas, y que éstas condujeran a una reflexión profunda, lo cual implicaba voltear hacia el pasado, pues el abandono de la plataforma ideológica y programática del partido viene de muchos años atrás.

Habrían tenido que explicarse, por ejemplo, las alianzas entre el PRD y el PAN, organismos con principios tan disímbolos, durante la administración de López Obrador. Habría sido necesario revisar, asimismo, las prácticas de corrupción, impunidad, nepotismo, desviación de recursos y decisiones erráticas en cuanto a la obra de gobierno en las diferentes administraciones que han encabezado, ya sea en la capital de la república o en algunas entidades federativas. Tendrían también que analizar diversos aspectos de la administración de Marcelo Ebrard frente al gobierno de la Ciudad de México, como las deficiencias en la línea 12 del Metro o la turbiedad en los costos de la construcción del segundo piso del Periférico. Y qué decir de tantas otras acusaciones que se han vertido en los últimos diez años con respecto a personajes perredistas, lo mismo aquel caso del funcionario que dilapidaba miles de dólares jugando en Las Vegas, que el de los dirigentes que recibían de un empresario cantidades escandalosas de dólares en efectivo, mismos que guardaban en un portafolio o en una bolsa de papel. Además, hay que decirlo, Cárdenas no queda exonerado, pues tanto durante su administración al frente del gobierno del Distrito Federal, como antes, cuando ocupó la presidencia del PRD, recibió fuertes críticas por decisiones erróneas y acontecimientos desafortunados que fueron llevando al descrédito creciente del partido del sol azteca.

Por desgracia, esa reflexión crítica indispensable no tuvo lugar en el brevísimo encuentro entre Cárdenas y Navarrete. De ahí que el excandidato presidencial optara por abandonar el partido, según dijo, debido a las “profundas diferencias” en la visión sobre cómo enfrentar los problemas internos de esa organización y para no avalar decisiones de la dirigencia “tomadas por miopía, oportunismo o autocomplacencia en las que no haya tenido cabida la autocrítica”.

Lo cierto es que, lejos de que se trate de un partido donde hay buenos y malos, surgirán acusaciones de ambos lados, pues es evidente que prevalecen ambiciones desmedidas y, sobre todo, desvíos y omisiones compartidas por las diversas gestiones, así como en todas las administraciones al frente de gobiernos estatales.

Lo que ocurre, entonces, no se entiende como una necesaria y renovadora acción, por lo que seguramente no pasará de ser un lodazal generalizado que empantane todavía más la marcha de ese instituto político.

Porque si de verdad quisieran una renovación, necesitarían, en primer lugar, ejercer la autocrítica y permitir la entrada de aire fresco a esa anquilosada organización. Entre otras cuestiones, invitar a hombres y mujeres destacados y con trayectoria limpia para que ocupen los nuevos cargos de representación popular. Asimismo, promover una revisión constante mediante la creación de una comisión honorable que evalúe de manera permanente las administraciones perredistas, tanto en el Distrito Federal como en diversos estados de la república. Así, los funcionarios provenientes de ese partido podrían demostrar con hechos, mucho más que con declaraciones y buenas intenciones, que actúan con sustento en la ética y que poseen autoridad moral. Sólo de esa manera podrían contribuir a enmendar y reencauzar a un partido en el que en cierto momento muchos apostamos y que también a muchos nos ha desencantado.

Esta situación nos llevan a pensar que hoy todavía carecemos de este gran partido de izquierda que México necesita y que difícilmente podría surgir entre los que ya están o se han creado recientemente.

Por lo pronto, necesitamos que los que ahora existen abran sus puertas y superen los caudillismos, las conductas antidemocráticas y la rebatiña por los cargos. Que lleguen ciudadanos que ventilen, saneen y empiecen a solucionar los grandes problemas y retos de México, como ocurrió en los años noventa, cuando el PRD cedió la mitad de sus candidaturas a diputaciones federales por el Distrito Federal a candidatos independientes y organizaciones ciudadanas que tanto aportaron y beneficiaron al país, a la Ciudad de México y, de paso, a esa organización política. Por desgracia, lejos de seguir en esa ruta, el partido volvió a cerrarse, pues no sólo desperdició a los cuadros que ya se habían formado, sino que se negó a continuar con una política de apertura democrática, pues una y otra vez las tribus imperantes han acaparado todo, hasta llegar a los días actuales, sumidos en el desprestigio, la ineficiencia y la falta de legitimidad.

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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