Ante la avalancha de malas noticias que inundan los diarios de México, a veces, sólo a veces, me refugio en la lectura de poesía, romance y cuentos infantiles, pero, como dice Monterroso, cuando despierto, el dinosaurio sigue ahí.

Luego de la renuncia de Videgaray a Hacienda, siguió la de su “compa” Aristóteles Núñez, al SAT, hace un mes y días. Como aquí todo es transparente, se dijo que por solidaridad a Videgaray, pero hoy sabemos que quizá no sea así, pues la Organización Civil FUNDAR, Centro de Análisis e Investigación, A.C., expone en su informe denominado “Privilegios Fiscales: beneficios inexplicables para unos cuantos” que la condonación de adeudos fiscales se usa para privilegiar sólo a los cuates o amigos de los amigos, y que la mayoría de las cancelaciones de adeudos fiscales son para 15 empresas, lo que representa que el “0.26% de los contribuyentes que recibieron un beneficio en este periodo acumulando el 31% de las cancelaciones”.

Entre las empresas beneficiadas con estas condonaciones están: Corporación Geo, Simec International, Industrias CH, GEO, GEO Jalisco, GEO Noreste, Volskwagen, el Instituto Politécnico Nacional y Arnecom.

El Sistema de Administración Tributaria le condonó, de manera “presuntamente improcedente”, multas y recargos por 929 millones 492 mil 858 pesos a Sabritas, otros 150 millones 453 mil 901 pesos a Gamesa, 28 millones 825 mil 996 pesos a Scotiabank Inverlat y 14 millones 841 mil 246 pesos a la Desarrolladora Inmobiliaria Prologis. A 15 empresas les fueron perdonados poco más de 46 mil millones de pesos en momentos en que la recaudación fiscal es el instrumento que tiene hacienda para nivelar las alicaídas finanzas públicas.

No se sabe si el presidente Peña sabía de ello, o con base en qué acuerdo$ secretos se lograron estas condonaciones.

Les recomiendo que echen un vistazo al resumen ejecutivo del informe, disponible en la página de Fundar.

PD.- El Presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, nos dice en cuanto a los precios de las gasolinas, que hay que acostumbrarnos a los precios del exterior. Sólo se le olvida al Sr. García, que nosotros no ganamos los salarios del exterior.

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