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Hablando de la Estrategia Nacional de Lectura

Me acerqué a la lectura a los 5 años, precisamente en la etapa preescolar, mientras los niños de mi edad corrían y saltaban en el patio del kínder, mientras las niñas jugaban con muñecas o pintaban, y otros más jugaban con carritos o pelotas, yo solía ir directo a los estantes de libros, sentía esa necesidad de descubrir los fascinantes mundos, que sin saberlo, contenían los pequeños ejemplares de cuentos, con ilustraciones que seducían mi vista, aún sin comprender las letras, pero maravillado con las ilustraciones.

En los estantes había libros de todos los tamaños con los que pasaba horas entretenido, de hecho, poco jugaba en el patio, las educadoras pensaban, incluso, que tenía algún problema de carácter psicológico, pues no me gustaba participar en otras actividades de la escuela, llegaron a pensar que el “problema” era de índole social.

No obstante, ese interés por estar todo el tiempo sumergido en los libros y no jugar como muchos otros niños, no obedecía a problemas psicológicos como los maestros señalaban, era simplemente porque no me llamaba la atención hacerlo, de hecho, detestaba que me hicieran dibujar (hasta hoy sigue sin gustarme), no niego, sí jugaba con pelotas y carrito, pero era más fascinante para mí, un libro.

¿Por qué platico esto? Por una sencilla razón: desde muy temprana edad me nació el gusto por leer (sin saber hacerlo), tener un libro en mis manos era maravilloso, eso justamente me llevó a coleccionar libros de todo tipo y temática, colección que al paso del tiempo se incrementó cada vez más.

Infortunadamente hoy esto no sucede, es muy raro en nuestro tiempo, ver a un niño con un libro, y hacer lo que yo en la infancia, por el contrario, la tecnología, el uso de los teléfonos celulares, tablets y cualquier otro dispositivo han logrado captar más la atención en estos, que en lo libros, a eso podemos sumar que en casa ya no se cultiva el amor por la lectura (o por lo menos son escasas las familias que aún lo hacen.)

Lo anterior genera un problema de índole sociocultural que obviamente afecta en lo educativo. No es para menos, muchos estudiantes, y no me dejarán mentir, se sienten en su mayoría, obligados a leer determinadas lecturas, los profesores imponen la lectura en lugar de motivar, de promover, entonces, el alumno va a leer no por interés, sino más bien, por obligación, lo que causará que el joven se aleje inmediatamente de la actividad literaria por sentirse “obligado”, aunado a ello, será difícil comprender los textos, por la rapidez con lo que leerán, no pondrán atención, sencillamente por la prisa con la que desean terminar la lectura.

Esto lo vi específicamente en la universidad, donde la mayoría de los profesores dejaban un número determinado de lecturas de temas relacionados a la carrera, o de cualquier otro tema, muchos estudiantes, no soportaban la idea de leer, decían muchos otros que por qué se les obligaba a leer algo que no les gustaba. En mi caso, particularmente, acudía a la biblioteca como mi fuente de información principal, otros, iban más a fuerza que de ganas.

Eso se da en todos los niveles educativos, desde primaria hasta la educación superior. La lectura se ha convertido en una actividad obligatoria para muchos, aburrida y fastidiosa para otros.

Entonces ¿Qué acciones tomar para acercar a los que no leen o leen por obligación al fascinante mundo de los libros?, ¿Cómo lograr que la población en general se acerque a la lectura?

La política nacional de lectura

Mocorito, Sinaloa, fue el escenario para que recientemente las autoridades federales encabezadas por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, presentaran la Estrategia Nacional de Lectura, el objetivo de esta política en justamente replantear la forma en que los mexicanos acceden a los libros, trabajar conjuntamente para que leer sean un acto placentero y que pueda contribuir a la paz.

La estrategia funcionará a la par de la nueva política educativa y tiene dos propósitos fundamentales: buscar el bienestar material, que se logrará esencialmente a través de mejores condiciones de vida y la obtención de empleo, el segundo propósito está encaminado al bienestar del alma, conseguido a través de la promoción de la lectura y con ello, conseguir el fortalecimiento de valores culturales y morales y los espirituales.

No es coincidencia que la Estrategia Nacional de Lectura se lanzara en Mocorito, una ciudad ubicada en el estado de Sinaloa, en ese lugar, durante los primeros años del siglo XX, en la época de Porfirio Diaz, según relató en su discurso Beatriz Gutiérrez Müeller, presidenta honoraria del Consejo Asesor de la Coordinación Nacional de la Memoria Histórica y Cultural de México, las artes vivieron su mayor esplendor, ahí los grandes pensadores crearon sus obras basadas en las grandes causas nacionales, entre éstos se encontraban: Enrique González Martínez, Sabás Mora, Leopoldo Lugunes, Rafael López, Amado Nervo, Sixto Osuna, Mariano Azuela y Rubén Darío, por mencionar algunos, todos ellos aportaron en gran medida al desarrollo literario de esa ciudad.

La puesta en marcha de la estrategia rinde homenaje a esos literatos y su funcionamiento se basa en tres principales ejes rectores:

1.- ¿Quién y cómo lee?

Para este eje rector, su funcionamiento se centrará en la nueva Reforma Educativa y se enfocará en generar interés en la lectura desde la infancia y la adolescencia, además de lograr reforzar y mejorar la comprensión de lectura, esto último ya se pone en práctica en distintas escuelas de nivel básico, se busca que se interpreten ideas simples, se analicen, discutan y critiquen las ideas complejas, trabajarán de la mano, la Secretaria de Educación Pública y la Dirección General de Bibliotecas. Su carácter es formativo.

2.- Disponibilidad de libros

Este eje de carácter sociocultural tiene como objetivo terminar con los obstáculos que han padecido las personas interesadas en la lectura, entre estos se encuentra, el elevado costo de los libros, escasez del tiraje, entre otros.

Para solucionar este problema, Paco Ignacio Taibo II, hoy director del Fondo de Cultura Económica (FCE), se ha planteado como titular del organismo, que se realice un cambio verdadero en el interés por leer, trabajando desde el Sistema Educativo Nacional y esto lo pretende hacer a través de distintas líneas de acción encausadas en disminuir el elevado costo de los libros, y es que es muy cierto, la mayoría de los mexicanos critica el levado costo de libros y que a veces, es imposible pagar, como lector lo he vivido, los precios logran un objetivo: alejarse de la lectura o consumir libros piratas, incluso obtener en la red, los ejemplares en formato digital, aunque esto último es bastante incómodo al momento de leer en el celular.

Otra línea de acción será la creación de clubes de lectura en las escuelas para incentivar el placer de la lectura y acabar con la vieja práctica de leer por obligación. Además, se motivará a los maestros a que se interesen por leer y trasmitir a sus estudiantes el gusto por la lectura.

Por otra parte, el Fondo de Cultura Económica, también realizará líneas de acción para promover la lectura nivel nacional, en primer lugar, se instalarán 130 librerías que, serán creado convenios con diferentes instituciones con el fin de reducir el precio de los libros.

La meta es, según Taibo II, “construir una gran república de lectores.”

Precisamente él se ha preocupado por acabar con la idea de que leer es aburrido, tuve el gusto de conocer a Taibo en la presentación de sus últimos dos libros, El Olor de las Magnolias y La Libertad, La Bicicleta, en la Feria del Libro de la Alameda Central, dentro de las actividades de la Brigada Para Leer en Libertad, ahí me di cuenta del enorme reto y la preocupación del escritor español nacionalizado mexicano, llevar la lectura a los lugares con difícil acceso a los libros, esto a través de donativos de libros en masa para formar bibliotecas móviles.

Ahora como titular del sello editorial, la accesibilidad a los libros será mucho más fácil, con textos producidos por el mismo Fondo, cuyos precios serán inferiores a los 30 pesos, de esta manera se cumplirá el segundo eje rector de la Estrategia Nacional de Lectura. Hace unas semanas, se lanzaron los primeros tres títulos del FCE con un costo de 49.50 pesos, las obras: Juan Pérez Jolote, de Ricardo Pozas, Vida, Pasión y Muerte de Tenochtitlán, de Eduardo Matos Moctezuma e Introducción a la Historia, de Marc Bloch, ya están a la venta en distintos puntos de distribución como las librerías Educal, Fondo de Cultura Económica, entre otros.

Durante la presentación de la estrategia en Mocorito, Sinaloa, el FCE vendió un total de mil 302 libros con un rango de precios que iban desde los 10 hasta 50 pesos y se regalaron mil 800 ejemplares del libro “Rafael Buelna. Las Caballerías de la Revolución”, lo que habla de la extraordinaria recepción de la estrategia por parte de los mexicanos.

Y es que también, Paco Ignacio Taibo II, tiene contemplada la visita a diversos festivales, ferias, la visita escuelas normales de maestros para realizar encuentros literarios y sacar de bodegas para poner a la venta un millón 700 mil libros de Educal y 3 millones del Fondo de Cultura Económica, materiales destinados a ser destruidos.

3.- El atractivo que se puede sentir por la lectura

El último eje rector de carácter comunicativo será vital para la difusión y promoción de la Estrategia Nacional de Lectura. Los medios de comunicación en todas sus variantes jugarán un papel importante en la consolidación de la política a través de campañas de lectura, incluso, en redes sociales. Para este eje será fundamental la participación de la Coordinación General de Comunicación Social y su titular, Jesús Ramírez Cuevas.

La Estrategia Nacional de Lectura 2018-2024, es una gran responsabilidad que el Gobierno Federal ha asumido para fomentar el valor y la importancia de la lectura en todos los niveles educativos y en todos los sectores sociales, no cabe duda, los libros son puentes que conectan la imaginación y la conciencia, lo dice Gutiérrez Müeller, invita a gozar y al mismo tiempo a reflexionar y a cultivar la paz.

Sin importar de que género literario se trate, la lectura será formadora de un pensamiento mucho más crítico y analítico.

Para complementar las problemáticas mencionadas al inicio del texto, cifras del INEGI del 2018, señalan que un 45.6 por ciento de mexicanos no leen por falta de tiempo, 24.4 por ciento no lo hace porque no le interesa, 14.8 por ciento dice preferir hacer otras actividades que leer y un menor número dice que la falta de dinero es un impedimento para acercarse a la lectura.

Adicional, hasta el año pasado, el número de lectores disminuyó en el país un 7.8 por ciento con respecto al 2015, donde de 100 personas de 18 años, 45 mencionaron haber leído un libro, en 2015, 50 de 100.

La problemática se acentúa aún más debido a que la mayoría de los mexicanos no logra comprender los textos en su totalidad o logran comprender medianamente.

La UNESCO posicionó a México en el penúltimo lugar de 108 de países con consumo de lectura, lo que habla de un gran problema a vencer, esto sucedió en 2013, cuando se detectó, que en nuestro país el hábito de la lectura es escaso.

No importa que se lea, no importa si es un libro, revista, periódico, enciclopedia, lo importante es fomentar la lectura, tampoco hoy en día es importante en que formato se lea, digital o un libro físico, aunque este último aun permanezca como el favorito de quienes leemos, eso es importante, cultivar desde casa la lectura, incluso, se dice que la mejor estrategia en casa en contar cuentos al dormir, en la etapa infantil, para que en la adolescencia y adultez la lectura sea una actividad que refuerce valores, aumente el nivel cultural y consolide el desarrollo humano.

La estrategia tiene una gran misión y si se trabajara en conjunto con los distintos sellos editoriales para que disminuyan sus costos sin, evidentemente, generar pérdidas, los mexicanos podrían sin inconvenientes, convertirse en lectores, si se trabajara de la mano de las instituciones educativas, ya no habrían lectores obligados, por el contrario, se formarían lectores apasionados, que, como yo, nos seguimos sumergiendo en el maravilloso mundo de la literatura.

Francisco Javier Colín Tapia

Francisco Javier Colín Tapia

Comunicólogo y periodista, soy egresado de la Universidad Latina, escribo y hago radio conduzco un espacio informativo semanal a través de UnilaFm, el canal oficial de mi casa de estudios, además de ser moderador en debates universitarios. He colaborado en Milenio Diario y en Televisión Educativa. Apasionado de la lectura, el arte, la música y la gastronomía, cinéfilo de corazón, mi misión, ejercer el periodismo con profesionalismo, la noticia se da en todo momento, para ello hay que informar con oportunidad, veracidad e imparcialidad, analizó temas políticos y me interesan aquellos que van relacionados con la defensa de la libertad de expresión, quiero hacer de mi país un mejor lugar para ejercer nuestra profesión.

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