Me envuelve el polvo, y me inquieta.

¿Por qué vendrá de tan lejos?

Y ¿cómo en residuos viejos

mundos pasados sujeta?

-El polvo no tiene meta,

ni principio habrá tenido;

sé que siempre ha contenido,

en su eternidad convulsa,

la arcana fuerza que impulsa

a lo que es y a lo que ha sido.

Guadalupe “Pita” Amor

Sabemos, sí, que su vida fue complicada y llena de situaciones comprometedoras y peligrosas.

Quizá para compensarlas, Pita Amor tenía la costumbre de elogiarse de forma reiterada y hasta desmedida en sus pláticas y escritos.

Solía usar de forma repetida términos grandilocuentes o frases rimbombantes, sin merma de su ingenio poético.

Considero que lo importante es tratar de desentrañarla hasta donde sea posible. Estoy segura de que vale la pena, pues se trata de una mujer con cualidades intensas, exageradas y en ocasiones contrastantes o desatinadas. Y fue poseedora, también, de defectos desmedidos por su temperamento turbulento, telúrico, más allá de cualquier fórmula convencional.

Por eso, para tratar de comprenderla hay que situarla fuera de toda simulación y convencionalismos. Dejar a la vista a esa Pita dueña de un vivaz intelecto en permanente ebullición creativa y presa frecuente del desenfreno.

La historia cuenta que fue hija de un hombre y una mujer que eran primos. Se ha dicho que este tipo de lazos familiares pueden llegar a generar frutos anómalos, si bien se trata de una afirmación que debe matizarse, ya que la consanguinidad no siempre surte efectos negativos en la descendencia, por lo que debe hablarse más de una potencialidad de riesgo que de una condena ineludible. Esto nos recuerda, por cierto, al genial pintor francés Toulouse Lautrec, descendiente de primos hermanos, quien sí tuvo malformaciones físicas, pero no se vio afectado en sus capacidades intelectuales y creativas que, como sabemos, fueron enormes.

Intento, entonces, trazar el boceto de una mujer con cualidades extremas y, en consecuencia, defectos extremos. Un personaje con una personalidad cuyos alcances no pueden medirse con los métodos habituales: poseedora una mente brillante al tiempo que ofuscada y desbordada, con una vida compleja, apasionante, desordenada, enmarañada.

En efecto, Pita Amor solía usar de forma reiterada las figuras retóricas, como las hipérboles, para expresar su talento poético. Pero es su obra poética la que eleva su espíritu y hace reflexionar al lector sobre el altísimo grado de narcisismo y autoestima de Guadalupe Amor, construido por ella misma como una coraza para defenderse del mundo exterior y, a la vez, para salvaguardar a una mujer fuera de serie. Ser que se asume como creadora a través del poder de la palabra, en tanto genera un universo con cada palabra.

Así, por ejemplo, contrario a lo que leemos en Polvo, refulgen sus versos de manera luminosa y contemplativa. Lo entiendo, pues, como una pausa de Pita para respirar y abrazar el mundo, apreciar su hermosura y relacionarse con él, no como una prisión de la que se quiere salir.

Rindamos siempre homenaje sentido y cariñoso a Guadalupe Amor, leyéndola y adentrándonos en su vida.

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Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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