La primera vez que lo vi disputar un campeonato del mundo, subió al ring luciendo un atuendo de guerrero azteca con todo y penacho. Era un pintoresco intento por distinguirse de los demás boxeadores de la categoría mini-mosca, pese a que ya contaba con el cinturón de la Asociación Mundial de Boxeo. Sin embargo, lo que hizo unos minutos después sí que le mereció ganarse el reconocimiento del público.

Esa noche, el guerrerense destronó al campeón del mundo, un puertorriqueño de buen estilo que llevaba 34 peleas invicto, a quien apodaban el “Iron Boy” Calderón, y de paso se quedó con sus cinturones de la Organización Mundial de Boxeo y de la Ring Magazine. Por cierto, la golpiza llevada a cabo en Puerto Rico -a domicilio-, fue considerada la pelea del año por la famosa revista propiedad de Oscar de la Hoya.

Ya con tres cinturones mini-mosca en su haber, subió de peso y viajó hasta Filipinas para retar a Brian Viloria, indiscutible campeón del mundo en peso mosca de la OMB. Y se topó con su destino. Su falta de técnica y falta de miedo, le ocasionaron ser golpeado repetidamente en el lado derecho del rostro.

El resultado fue desastroso, pararon la pelea ante la espeluznante inflamación que sufrió entre la sien y el ojo derecho. Todos temimos por su salud menos él, como en el cuento de Juan sin miedo. Fue entonces cuando recordé que Giovani significa Juan y la historia hizo perfecto sentido.

Meses después lo conocí y le pregunté qué sucedió. “No fue mi noche” me dijo. Ya más en confianza le dije que su problema fue pelear con las manos abajo, no cubrirse de ese gancho de izquierda que el campeón tenía tan depurado. Me contestó que su estilo es atacar, sin miedo, buscando el knockout.

Hoy sé que ese estilo lo ha hecho famoso. Julio César Chávez le dice bromeando que es un tirapiedras, pero él contesta con gusto que es el mejor tirapiedras del mundo. Y vaya que lo ha demostrado. Peleó contra Edgar Sosa y aunque a éste último le dieron la decisión, la pelea fue muy emocionante y se pudo ir para cualquier lado. Poco después peleó contra la todavía estrella, Hernán “Tyson” Márquez y le puso un hasta aquí. Lo noqueó en el último round de manera espectacular, haciéndose acreedor una vez más a la pelea del año.

Y no va a parar. Este sábado se enfrenta contra un campeón bastante respetable, Juan Francisco “el Gallo” Estrada, quien es más joven y con mejor técnica, con buen físico y condición.

Sea cual sea su suerte, no va a renunciar a su estilo de tirar ganchos, volados, uppers y lo que pueda, aunque por ello baje la mano y lo tundan con ganchos de izquierda como Viloria y lo manden al hospital.

El tipo pelea sin miedo y eso se reconoce. Eso es lo que da rating, genera knockouts y se gana el respeto del público. Esperemos que haya más peleadores así, como este Juan sin miedo.

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