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Freud y Canetti para explicar los actos violentos en la Jornada Electoral del 7 de junio

¿Cómo explicamos la facilidad con la que durante la Jornada Electoral de ayer domingo 07 de junio, se diseminaron actitudes violentas y de irrupción en las casillas? ¿Será una señal “divina” sobre la necesidad del “cambio”? Muchos dirán que es resultado de la inercia que Adam Prseworsky denominaba como “transiciones desde un gobierno autoritario”; otros afirmarán que es producto de una “sociedad empoderada” y cansada de una democracia falible.

Sin embargo, nosotros afirmamos que se trata de algo más fútil y sencillo, se trata de la conducta más común y frecuente entre los mexicanos: el contagio de las masas.

Observemos, por ejemplo, los distintos tipos de masa que se dieron cita para boicotear los comicios de este fin de semana (las que también obstruyeron caminos, vías de comunicación y arterias principales de la urbe); o las muchedumbres presurosas que recorren los andenes del transporte subterráneo; las que se precipitan por ganar un asiento en la Red Metrobús; las aglomeraciones que vitorean el triunfo de sus equipos en los estadios de fútbol; o para desgañitarse desde su asiento en las arenas de lucha libre.

Todos los anteriores son ejemplos de un latente gregarismo (sin eximir los mitines y caravanas que han paralizado la ciudad desde 2012). Y aunque todas son masas diversificadas, en sus alcances y composición, sirven como ejemplo.

Las teorías sobre comportamientos políticos “de masas”, contaron con una amplia aceptación en los años cincuenta y principios de los sesenta, sobre este tema existen planteamientos teóricos importantes como los elaborados por Kornhauser (1957), Smelser (1963), B. Berger (1973), entre otros, que son estudios profundos y altamente complejos sobre dicha teoría.

Sin embargo, considerando lo extenso del tema, expondremos de una forma más sencilla e ilustrativa el tema del comportamiento de las masas, a partir de las contribuciones que realizaron Sigmund Freud[1] y Elías Canetti[2], el primero como estudioso de la psicología experimental, y el segundo, como literato. Ambos en una aproximación a los fenómenos sociales y en específico al comportamiento de las masas.freud

Freud coloca al hombre como sujeto del Eros, donde la líbido lo mueve en busca de lazos afectivos que lo unan a otro individuo en diversos tipos de relaciones, incorporando a ese hombre a “la masa” (cuya fuerza de cohesión radica en el poder del Eros); el individuo ya englobado en la masa, termina por renunciar a lo personal por estar de acuerdo con los demás[3].

Con Elías Canetti, “el custodio de la metamorfósis”, lo que mueve al hombre son “los aguijones” en la voluntad (ideas que detonan explosión. Eludirlos te libera de la masa) porque hay un miedo a ser tocado por lo desconocido (el alivio se propaga con la inversión de este temor, al pertenecer a una masa). Dicho temor, devela una vulnerabilidad del cuerpo aislado, existe un miedo a morir que lleva a mantener entre los hombres ciertas distancias y en potencia aspirar a revertir ese miedo dentro de la masa: “La muerte por la que está en realidad uno siempre amenazado debe anunciarse como amenaza colectiva para ser enfrentada en forma colectiva…nadie desea enfrentarse a ello solo…el perecer juntos les ahorra la muerte como individuos que temen por encima de todo”[4].

Nuestros autores coinciden en factores clave: la masa es una actitud en potencia del individuo que puede ser reprimida, pero que estára al acecho en cada uno para apoderarse de la voluntad y provocar la actitud de masa. El pánico es la desintegración de la masa. El no querer estar solo es ineludible (con Freud es el instinto gregario. Canetti lo denomina la libertad de la descarga). La falta de independencia individual y la incapacidad de moderación son muy característicos. Dentro de la masa el individuo experimenta una modificación en su actividad anímica que lo lleva a comportarse de una forma tal, que fuera de la masa, no haría. La masa tiene como rasgo peculiar una “Dirección”, un sujeto que la dirige y que no forma parte de ella (se abstrae para conducirla). Freud, lo denomina “el jefe” (hipnotizador), mientras que Canetti lo define como “el caudillo” (mandatario).

Mientras Freud entiende a la masa y a la multitud como ideas indiferenciadas, dentro de la masa el individuo desciende a ser una unidad integrante de la multitud por su falta de iniciativa, esto es lo que caracteriza a las masas ordinarias, mientras que en las multitudes mayormente organizadas, este rasgo regresivo se atenúa[5]. Entre la masa y la simple reunión de hombres, la diferencia se da por los lazos afectivos que se desarrollan en la primera. Para Canetti, la diferencia entre la masa y la multitud se da porque en la primera hay grados diversos del proceder colectivo, determinados por el componente afectivo en los diversos tipos de masa[6].

En ese sentido, Freud dirá que la organización de las masas no solo proviene de una suerte de contagio, sino también por una lógica observable: continuidad en su composición; la comprensión mutua del origen; función y objetivos de la masa (para sí misma); la relación con otras formas colectivas, análogas o rivales; la base tradicional de la masa en sus miembros; y finalmente, una especialización de las funciones internas conferidas a cada uno de sus miembros.[7]

Dada su morfología, Freud divide a las masas en: naturales (primitivas y hogéneas) y artificiales (como el Ejército y la Iglesia)[8], ya que es una coersión exterior la que los protege de la disgregación: formar parte de una masa artificial, no depende de la voluntad del individuo, separarse de ella implica un severo castigo.canetti2

Canetti por su lado, expondrá las cuatro características centrales de la masa: siempre quiere crecer salvo cuando es una masa cerrada; en ella reina la igualdad; la masa ama la igualdad y por último, necesita una dirección, una meta externa.

Canetti coincide con Freud en cuanto al “contagio”: El “contagio” impulsa a la imitación como comportamiento peculiar de la masa, bajo la persistente amenaza de la desintegración o la descarga: para Canetti la calidad de abstracción que tiene el superviviente de la masa radica en la paranoia del monopolio de su supervivencia y con ello la separación de la masa. Para Freud, la neurosis será el estado que abstrae el individuo de la masa y esto para la masa significará…su irremediable desintegración.

Las masas son convencidas en primer plano por el carácter endeble que tienen frente a la seducción de la palabra, en virtud de ese ánimo necesario de ser dirigidas por un líder, jefe, guía o representante. Y también son en demasía útiles para el interés político  de legitimación del poder, dado su carácter avasallador y determinante en la propagación de una ideología.

Ahora bien, las masas en México son frecuentemente asimiladas al dispendio, al gregarismo y la violencia; ello desde luego, no está alejado de la realidad aunque faltaría un elemento importante: las masas no sólo existen por sus propios temores o por la liberación de sus represiones, las masas existen por una cultura de mandato-obediencia, introyectada en el imaginario colectivo de los individuos, como la única realidad posible de ser vivida. De este modo, ser parte de la masa es una suerte-herencia de “La Bola Revolucionaria” o incluso de la subyugación de los pueblos prehispánicos.

En suma, mientras la sociedad mexicana, por sí misma, no comprenda que el individuo es el punto de partida para construir ciudadanías más acabadas y sociedades más responsables, entonces, este país sólo tendrá por recurso de organización la parte más violenta del pensamiento hobbsiano: violencia por imitación e ignorancia por contagio.


[1] Médico austríaco (1856-1939). Considerado el padre del psicoanálisis, centra sus trabajos en problemas de la civilización tomando como eje fundamental al inconciente y las vivencias infantiles de los individuos.

[2] Escritor de origen búlgaro (1905-1994). Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1981. En su expresión literaria analiza diversos motivos de las acciones humanas.

[3] Factor común en el denominado “Síndrome de Solomon”.

[4] Canetti, Elías. Masa y Poder. México, Madrid, Alianza, 1998, p. 68

[5] Freud, Sigmund. Psicología de las Masas. México, Alianza, 1996, p. 54

[6] Masa de acoso; masa de fuga; masa de prohibición y masa de inversión. Estos tipos de masa están guiados por el deseo de crecer, de igualdad, densidad y dirección.

[7] Ibidem. p. 25

[8] Ambas son instituciones, pero el autor las menciona porque sus integrantes están bajo el rigor del comportamiento de masa que ya hemos señalado.

Adriana Elizabeth Cariño Cantú

Adriana Elizabeth Cariño Cantú

Politóloga, Maestra en Derecho, cinéfila y amante del deporte; es profesora de cátedra del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (ITESM). Soy una convencida de que “la verdad no está en el pensamiento, sino en el pensar”.

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