El espacio es un recipiente
Sin dimensiones interiores
En el cual el intelecto
Vierte sus creaciones.
A lo mejor yo también tengo que poner
Mi forma creativa.

Kasimir Malevich, Del Cubismo al Suprematismo en el Arte, al Nuevo Realismo en la Pintura a la Creación Absoluta. San Petersburgo, 1915.

rusia02En estas semanas en la Ciudad de México tenemos la fortuna de contar con dos exhibiciones que tienen ecos a nivel internacional, “Vanguardia Rusa, El Vértigo del Futuro” (Oct. 23- Enero 31, 2016) en el Museo del Palacio de Bellas Artes y The Jewish Museum con la muestra, más acotada, “The Power of Pictures: Early Soviet Photography, Early Soviet Film” (Sep.25-Feb.7, 2016) y “Lee Miller Fotógrafa Surrealista” en el Museo de Arte Moderno con “Lee Miller: A Woman’s War” (Hasta el 24 de abril) en Imperial War Museums en Londres. Es muy interesante cómo se manejan cada una y el grado de profesionalismo que despliegan ambas, tanto con piezas originales como con reproducciones, impresiones contemporáneas de las fotografías, escenografías, textos, maquetas, bueno de todo un poco. Sí, yo sé que siempre hay un frijol en el arroz y grandes problemas en logística y producción, en las importaciones, con los permisos de reproducción, en aduanas, y bueno, la lista podría continuar y continuar, pero hay ocasiones que el esfuerzo de llevar a todos los que trabajan en nuestras instituciones culturales al extremo y a la línea de la locura, rinde frutos y salen triunfantes, o casi, o pareciera, de estas odiseas.

La semana pasada se inauguró en el Museo del Palacio de Bellas Artes la exposición “Vanguardia Rusa, el Vértigo del Futuro” curada por Sergio Raúl Arroyo con la asesoría del filósofo y crítico de arte Jorge Juanes. El cartel de la exposición es un póster de una editorial que, por lo que me contaron, invita a leer libros de diferentes disciplinas. Después de dos años de arduo trabajo y constantes viajes para poder negociar con más de 27 colecciones internacionales, Bellas Artes dio la bienvenida a esta muestra, originada desde el propio museo, y que cuenta con 6 núcleos temáticos: Arquitectura y Diseño, Cartel y Pintura, Cine y Música, Teatro y Literatura, Fotografía, y finalmente, una selección de los dibujos eróticos de Eisentein -quien por cierto tuvo una relación muy interesante con México- que se advierte en la película de Peter Greenaway “Eisenstein en Guanajuato” (2015), proyectada en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine de Morelia.

Aquí se muestra a la vanguardia como un espíritu que permeaba toda la vida, desde los sitios donde estudiaban, cómo vestían, donde tomaban el café, qué escuchaban, etc. Con asesoría museográfica del despacho del diseñador Héctor Esrawe, nuevamente se desafía el espacio de la sala nacional y su poca funcionalidad como cubo blanco. Junto con el equipo del museo, lograron crear un muro que corta el espacio en dos y juega con las mismas asimétricas que rompía por medio del  montaje Kasimir Malevich (1879-1935) en la exposición de Petrogrado en 1915 “0.10: La última exhibición futurista de imágenes” con el “Cuadrado Negro” (1915) un óleo sobre tela de 53.5 x 53.5 cms. Malevich mencionaba “El cuadro es igual a la sensibilidad, el fondo blanco es igual a la nada”, así el cuadro no sólo era simbólico, en su forma misma, sino también su posición dentro de la sala: una esquina de la habitación en homenaje a los íconos religiosos de la iglesia ortodoxa. En “(esta) pieza se mezclan la inmovilidad del cuadrado y el dinamismo en su inclinación, y ha alcanzado la máxima saturación e intensidad en las masas de color” de acuerdo con un asistente de esa muestra.

 

Ese dinamismo también se vuelve físico y un excelente ejemplo es la primera pieza de la muestra: la maqueta del “Monumento a la Tercera Internacional” de Vladimír Tatlin (1885-1953) de 1919, la cual era la representación de un edificio, que nunca se llevó a cabo, que se movería de 400 metros de altura, realizado con estructuras de hierro, acero y diversos elementos de cristal, que buscaban conjugar escultura y arquitectura. Lo interesante es que en la exposición de 1915 Tatlin y Malevich estaban en los lados opuestos del espectro de las vanguardias y, sin embargo, lograron crear una exposición en la que el mayor conflicto con el espectador era presentarle nuevas formas de entender el arte. Así, esta “Vanguardia Rusa” sí nos presenta una nueva forma de ver y entenderla, no por su novedad sino por un desconocimiento de todas sus formas de expresión, creo que la mayor sorpresa será en las salas en el piso de los murales, donde justo hay un elemento muy interesante de transición y que nos engancha más allá del inicio de relaciones entre México y Rusia, es el mural transportable de Diego Rivera “Tercera Internacional: “La Revolución Rusa” (1933)  con “Vladimir Lenin y León Trotsky liderando a los trabajadores del mundo a promover el acceso del proletariado al poder, la abolición de las clases y la expansión del socialismo”. Resalta la parte de Teatro y Literatura, así como el acercamiento con los museos dedicados a éstas en Rusia, por lo que se tiene acceso a los diseños de escenografías, vestuarios y ediciones de múltiples trabajos editoriales que promovían una fragmentación de las palabras que jugaban en la esfera de lo visual.

Mientras que la muestra en Nueva York resalta el papel de la fotografía al servicio de la Revolución, ya que Lenin consideraba a la cámara tan importante como un arma en la lucha de clases, si consideramos que el 70% de la población no sabía leer, la fotografía era una oportunidad de ver la realidad de una nueva manera, a la idea del Grupo Oktober, liderado por Alexander Rodchenko (1891-1956), cuya imagen de los escalones es repetida en ambas exposiciones, y Boris Ignatovich (1899-1976), en la resaltaban la idea de un mundo con formas y ritmos dinámicos, o la Asociación Rusa de Fotógrafos Proletariados (ROPF, por sus siglas en inglés), y en la cual los fotoperiodistas judíos se volvieron unos maestros en mostrar una documentación comprensible de la realidad. Para complementar el poder de la imágenes también hay una gran muestra de pósters y libros de la época. Aquí hay otro anuncio, en le laboratoire se muestra “México-Odesa” (hasta el 5 de diciembre) la primera muestra comercial de Michael Nyman, un grupo de imágenes tomadas de estos lugares de naturaleza constructivista y en comunicación con la versión de “Nyman with a movie cámara” la reconstrucción de cuadro por cuadro de El Hombre de la cámara de Dziga Vertov (1896-1954).

Finalmente, es curioso que mientras el Museo de Arte Moderno resalta el carácter surrealista, -que yo sigo sin entender más allá de sus relaciones sentimentales de amistad con este núcleo, del trabajo como modelo de su papá, amante de Man Ray y  finalmente en el fotoperiodismo, por el que más se conoce a Lee Miller (1907-1977), y por medio de un retrato de ella como modelo pareciera más una exposición de moda-, la realidad es que sus imágenes de Alemania al terminar la Segunda Guerra Mundial son las que me dejan sin aliento y me impresionan terriblemente. En la muestra del Imperial War Museum se resalta su fuerza, su experiencia dentro de la guerra y su determinación detrás de la cámara y delante de ella, más si consideramos que en ambas exposiciones resalta su foto dentro de la tina de Hitler en 16 Prinzregentenplatz en Munich en 1945. Totalmente montada en la que trata de generar una inocencia que dadas las circunstancias distan en demasía ser realidad, sus zapatos sucios, el tapete asqueroso, la fotografía de Hitler, y el hecho de que su acompañante, y en ocasiones amante, David E. Scherman (1916-1997) la haya tomado y él también posara en la misma actitud y de la cual hay varias tomas, cuando usualmente solía tomar solamente una o dos veces. Capturó la desesperación y la destrucción: jóvenes muertos, soldados caídos, gente con máscaras anti-gas, paisajes desolados, prostitutas en los campos de concentración y todo eso para la revista de moda Vogue. También se presenta en el NSU Art Museum de Fort Lauderdale con el título “The Indestructible Lee Miller” (Oct. 4- Feb. 14, 2016) para resaltar la valentía con la que enfrentó su vida después de la guerra. Sin embargo, la muestra con cerca de 100 negativos, presumiblemente sea casi la misma que la del Museo de Arte Moderno.

En efecto, sí estamos ante la posibilidad de visitar dos lecturas muy diferentes de temas internacionales, y sin embargo, la forma en que nos cuentan el relato es lo más importante, mientras que en Bellas Artes fue un proyecto original, trabajado con años de anticipación, en el Museo de Arte Moderno se trata de la curaduría del Archivo de Lee Miller, manejado por su hijo Anthony Penrose y con impresiones contemporáneas de las icónicas imágenes, en ambas exposiciones de este lado del Atlántico, no aportan tanto como el trabajo de género que ofrece la lectura de las mujeres dentro de la guerra y su visión en el Imperial War Museum.

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Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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