Se hacía llamar “Pretty Boy”, pero en algún momento ese apodo dejó de parecer adecuado para describir lo alto de sus pretensiones, entonces le cambiaron el mote a “Money”.

Se trata de Floyd Mayweather Jr., boxeador norteamericano nacido en Michigan, quien pudo haber sido algo muy bueno para el boxeo del siglo XXI, pero se ha convertido en otro producto de la mercadotecnia deportiva.

Y no me mal entiendan, el tipo es bueno. Es un atleta de primer nivel, un “gym rat” de tiempo completo. Si el pugilismo fuera un deporte de apreciación como los clavados o la gimnasia, tendríamos al mejor exponente de este siglo.

Sin embargo, creo que Mayweather le está haciendo daño al boxeo, trata de hacernos olvidar cuál es la esencia de esta disciplina. El box es un deporte de combate, de choque, de medir la fuerza, fiereza e inteligencia de dos hombres o dos mujeres en un área en donde nadie más puede ayudarlos.

Es para saber “quién es el más macho” en términos deportivos, y exaltar valores tales como determinación, valentía, resistencia e incluso cierto grado de heroísmo.

Queremos ver gladiadores romanos, si bien no en sus resultados, sí en cuanto al sentimiento de lucha, de dominio del más fuerte. Queremos ver los sábados el ritual en que dos tipos se ponen los guantes y demuestran quién es más poderoso con los puños. Eso es una pelea de box.

En cambio, ¿qué tenemos cuando vemos al señor Mayweather? Tenemos a un atleta en plenitud de facultades físicas y mentales, dedicado de tiempo completo a perfeccionar su técnica y destreza con un solo objetivo: Evitar que lo golpeen y aparentar que domina. Nótese la palabra: aparentar.

Su estilo de boxeo es evasivo, por ponerlo en términos mercadológicamente correctos. A mí, más bien me parece huidizo, escurridizo, mezquino. ¿Será porque es miedoso? No lo creo, en una sociedad moderna donde toda inversión financiera conlleva un riesgo, se ha hecho regla buscar el sweet spot donde el menor riesgo se encuentre con el mayor rendimiento. Así que subir a un ring, pasársela evadiendo el combate, dar uno que otro golpe y esperar la decisión, es el mejor ejemplo de minimizar el riesgo y asegurar la paga.

Para quienes impulsan desde hace años la carrera de Mayweather, este morenazo resulta el equivalente a Will Smith en Hollywood, el actor más rentable por cada dólar que se le invierta. Con una diferencia, las películas del “Príncipe del Rap” sí me divierten y sí me emocionan.

¿O alguien puede decirme que vio completa una pelea de Mayweather sin bostezar un par de veces? Porque si me van a decir que su estilo es como el ajedrez, sepan que para pasármela esperando todo el encuentro para al final saber quién era más listo, prefiero el ajedrez.

Ver las peleas de Mayweather es una tortura, no tanto por lo aburridas sino porque desespera ver a alguien rápido, fuerte y en perfectas condiciones hacer dos fintas, dar un golpecito, cubrirse con el hombro, fintar de nuevo, cubrirse con el hombro, dar un golpecito y salir por piernas.

Me hace extrañar los tiempos cuando veías una finta, seguida de un intercambio de diez golpes, dos segundos para tomar aire y a seguir el combate por doce rounds hasta que alguien caiga. Si quieren un ejemplo de este tipo de peleas busquen cualquiera de las tres peleas que protagonizaron Marco Antonio Barrera vs Erik “Terrible”Morales.

Y es que Mayweather carece de eso que le sobra a los mexicanos, hace siete años que el muy vivo no le gana a alguien por knock-out, sea técnico o efectivo. Aun así, Floyd se hace llamar “el mejor libra por libra”.

En abril de 2002, peleó contra un mexicano de nombre José Luis Castillo y perdió claramente. Sus inversionistas, sin embargo, no iban a permitir que el afroamericano perdiera su calidad de invicto. Aunado a los intereses de las apuestas, me atrevo a decir que fue uno de los grandes robos en la historia de Las Vegas.

Desde ese día ha peleado 18 veces y nunca ha noqueado a alguien en el sentido auténtico de la palabra, es decir, que le pegue a su rival, éste se caiga y no se levante antes de diez segundos. Con excepción de aquel tipo al que con los guantes abajo y los brazos abiertos en señal de abrazo, le estaba pidiendo una disculpa por un cabezazo… y “Money” lo descontó.

Pero este sábado quiere demostrar que es el mejor contra un argentino que ya peleó y que considera un “peleador de clase B”. Alude que este peleador, llamado Marcos “el Chino” Maidana, es muy sucio y salvaje, y que por eso opacó su triunfo anterior. Mi conclusión es que si un peleador sin técnica lo puso en apuros, Manny Pacquiao ya lo hubiera derrotado hace mucho tiempo.

Por eso no han peleado, está esperando que el filipino se haga más viejo, pierda poder y velocidad y entonces ya no sea una amenaza. Por ahora, podemos ver al “mejor libra por libra” el sábado 13 de septiembre en Las Vegas o en canal 5, esperando que el sucio estilo del argentino lo vuelva a poner en apuros y por fin alguien caiga noqueado en una de sus peleas.

Gracias por sus comentarios, no duden compartir aquí en la página o en mi cuenta de twitter @pariselabogado a quién consideran el mejor libra por libra o cuál es su boxeador favorito, nos leemos pronto.

Una Respuesta

  1. Jl Rodríguez

    Ya olvidamos la madrina que le puso al gran Canelo ?
    No lo noqueo por compasión a su carrera. El tipo sabe y puede y en el negocio del box no todo es golpes sin inteligencia como en las peleas del travieso.
    Claro que nos aburre ver un tipo dando el 50% de lo que puede pero si eso le deja mucho más dinero. Usted que haría?

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *