No se necesita ser un experto en psicología, neurociencias o alto rendimiento para saber que un fanático de fútbol va a estar feliz el día en el que su equipo gane una final o por ejemplo, es fácil suponer que aquel fatídico 11 de septiembre en el que el mundo se estremeció con el ataque a las torres, la gente en Estados Unidos se sintió particularmente perturbada, asustada y con el estado de ánimo más bajo que se haya registrado en las últimas décadas.

Si bien esto es muy obvio, hay aspectos que son más sutiles pero que tienen un altísimo impacto en la vida de las personas, y para muestra el siguiente ejemplo:

Hace unos años se hizo un estudio para medir el impacto que tiene el entorno en la percepción de la gente. El estudio consistía en que actores abordaran aleatoriamente a 200 personas en la calle. A 100 de estas personas se les pedía que sujetaran un vaso con una bebida caliente mientras el actor realizaba una acción con sus manos por un par de segundos y posteriormente tomaba el vaso nuevamente. A las otras 100 personas se les abordaba de la misma forma, pidiéndoles que sujetaran la bebida por unos segundos en los que ellos hacían algún tipo de acción, pero a las personas del segundo grupo, el actor les daba un vaso con una bebida congelada.

A cada una de estas 200 personas, después de pedirles que sujetaran la bebida, se les seguía secretamente y minutos después otro actor se les acercaba, pero en esta ocasión fingiendo estar haciendo una breve investigación en la que se ofrecía dinero a la gente por leer un párrafo y contestar un par de preguntas. La mayoría de las personas dijo que sí, pero lo sorprendente fue ver los resultados, pues el 81% de quienes sujetaron la bebida fría, casi una hora antes describieron al personaje de la breve lectura como alguien frío, calculador, distante y poco confiable; mientras que el 80% de las personas que sujetaron la bebida caliente describieron al mismo personaje como alguien cálido, cercano y en quien se podía confiar.

Este es tan sólo un ejemplo, pero más allá de ser interesante, nos habla de cómo impacta en nuestras vidas un estímulo externo tan sutil como la temperatura de un vaso que sostenemos por un instante, y eso puede cambiar nuestra percepción de las cosas, y la forma en la que percibimos las cosas impacta directamente en cómo actuamos y eso evidentemente, en nuestros resultados.

Por eso a continuación te voy a enlistar una serie de acciones que puedes llevar a cabo si quieres que tu día sea mediocre o al menos sea mucho menos efectivo de lo que podría ser.

(Y ya que a algunas personas les cuesta trabajo reconocerlo, les explico, lo que sigue es sarcasmo, pues en realidad son terribles estas recomendaciones).

1.- Piensa en tus problemas.-  No importa quién seas, a qué te dediques o en dónde vivas, si eres un ser humano (en realidad un ser vivo) es un hecho que vas a enfrentar retos, adversidades y problemas; de hecho, un problema en si mismo es una manera de evolucionar y mejorar tus habilidades. Pero si los problemas van a estar presentes,  traerlos conscientemente a tu cabeza en los primeros minutos en los que abres los ojos es una manera garantizada de mantenerte en un estado de preocupación y estrés durante todo el día. Es evidente que algunas veces se requiere más entrenamiento para aprender a soltar y hay situaciones en las que no es fácil, pero la mayoría de las veces se trata de situaciones que uno mismo agranda y que mantiene presentes sin realmente buscar solución.

2.- Ver / leer noticias.- es curioso que les llamemos noticias, cuando en realidad ver un noticiero o leer el periódico no es enterarte de las noticias, sino de las malas noticias, pues sólo se enfocan en lo que está mal y muchas veces de un manera sumamente tendenciosa porque lo que buscan es vender, y el morbo vende. Algunas personas buscan rebatir este argumente diciendo que es importante estar informado, pero hay dos puntos importantes al respecto. Primero: si estás en tu oficina en medio de una junta importante y de pronto alguien entra para decirte que habló tu vecino para avisarte que tienes una fuga de gas en casa ¿qué harías? El problema aquí es que esa es una noticia que te va a angustiar, pero si no haces nada al respecto sólo te va a generar una cascada de pensamientos que van a acabar por hacer que rindas una fracción de tu capacidad, además de que tu estado de ánimo bajaría. La otra es que encontraras la manera de salir de la oficina para ir a arreglar la fuga, pedirle al vecino que lo arregle si tienes la confianza, etc. En fin, aquí podrías argumentar que estar informado es lo que puede hacer la diferencia, y efectivamente tendrías razón, pero la diferencia es que estarías haciendo algo al respecto (ya viste que si sólo te quedas con la noticia tu mente empieza a gastar energía interpretando los mil y un posibles escenarios). Por otro lado, es importante entender que hoy en día el formato de los noticieros sólo da información a medias que no sirve para sacar conclusiones, sino para entretener y generar reacciones, casi siempre buscadas dependiendo del interés político del canal. Además hoy se sabe que consumir malas “noticias” en mini formatos además de lastimar nuestra capacidad crítica, reduce nuestra capacidad de atención.  Si tienes que informarte, procura hacerlo con más de una fuente, procurar poder hacer algo al respecto cuando se puede (ya viste con el ejemplo del gas que sólo oír tragedias te va a hacer rendir menos) y sobre todo, no lo hagas en los primeros minutos de la mañana ni de la noche, porque eso determinará tu estado de ánimo durante todo el día. Si puedes después de consumir alguna terrible noticia, aplica la 3 a 1 que no es otra cosa que buscar tres cosas positivas por cada una negativa (algunos dicen que es mucho trabajo, así que no es tan necesario, a menos que quieras pensar, rendir y estar bien).

3.- Tomar café en los primeros minutos del día.- En este punto pareciera como si le dijera a algunas personas que tienen que donar sus córneas en vida. Cuando trabajo con gente que quiere aprender a tener mejores resultados en su vida y tienen absoluta convicción a trabajar, cuando oyen esto no les impacta tanto como cuando trabajamos otras áreas, pero lo cierto es que, si bien yo no prohíbo que tomen o coman nada, sí me gusta explicarles cómo afecta FISIOLÓGICAMENTE determinada acción, sustancia, etc. El tema es que el café es un diurético, y si consideras qué es mientras duermes cuando pasas un tercio de tu día utilizando las reservas de agua para que tu organismo funcione y en ese período no tomas agua, pues tú mismo piensa ¿en los primeros minutos del día lo que quiero es pegarle a mis riñones?

4.- Revisa whatsapp o tu correo.- esta es una actividad relativamente nueva, sobre todo whatsapp, y es una en la que la gente no se da cuenta de que además de recibir más cantidades de radiación desde las primeras horas de la mañana, se vuelven altamente improductivos al hacerlo. No sólo me refiero a la gente que pierde horas viendo mensajes y correos (ese ya es un problema que se debe trabajar de otra manera), pero me refiero a las personas que son relativamente productivas pero que revisan su correo y su celular desde la madrugada. El problema con eso es que además de perder demasiado tiempo, entras en fase de reacción, en lugar de darle prioridad a tus prioridades (valga la rebuznancia…y la palabra inventada).

5.- No te ejercites.- Lo mismo, un tercio de tu día lo pasas dormido, recuperándote y en un estado de letargo que es vital para tu cuerpo, pero para empezar el día la maquinaría requiere combustible, y una parte del combustible de nuestras células es el oxígeno. Ejercitarnos es una de las mejores formas de oxigenar el cuerpo y hacerlo en la mañana ayuda a activarnos, además de ayudarnos a liberar ciertas sustancias en el cuerpo y en el cerebro que nos van a hacer sentir mucho más activos, despiertos, optimistas y en general mejor.

6.- No planees tu día.- Dicen que si quieres hacer reír a Dios cuéntale tus planes, así que ¿para qué planear? Bueno, pues es simple: El que falla en planear su día en realidad planea el fallar en su día. Una gran mentira es el aprender a organizar el tiempo. Nadie puede organizar el tiempo, sólo puedes organizar las actividades que haces, así que cuando planeas eres capaz de volverte más productivo, e incluso cansándote menos.

7.- Sal de tu casa apurado.- Este es un clásico. La gente suele creer que estar ocupado es lo mismo que ser productivo, y para estar ocupado una buena forma es estar estresado y planear poco. En algunas ocasiones he trabajado con gente que sale de su casa apurada porque por su situación, distancia del trabajo, hijos siendo el único padre o madre del hogar, en fin, circunstancias específicas que hacen más difícil la situación y no es algo que con mover una varita mágica se pueda arreglar, pero incluso esas personas logran encontrar la manera de planear su día de tal modo en el que puedan empezar con tiempo suficiente para ellos mismos, porque lo opuesto que es cada mañana despertar cansado, reaccionar a todo, salir corriendo y llegar estresado y ya agotado al trabajo es una receta ideal para que tu desempeño sea bastante malo por obvias razones.

La lista de arriba es una lista que escribí de manera irónica, y tampoco se trata ni de satanizar, ni de alentar a tener un estilo de vida específico, pero lo que sí es un hecho es que el tipo de hábitos que tengas en tu mañana tiene un impacto sumamente fuerte en el tipo de resultados que tienes durante el día. Fíjate cómo muchos de los empresarios más exitosos son las personas que empiezan entrenando, meditando, comiendo sano, en fin, hay un sinnúmero de cambios que puedes hacer al iniciar tu día, pero lo importante es ponerle atención a cada uno y darte de que cada uno de ellos o te está frenando o te está impulsando en tu propia vida.

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