Este fin de semana tuve la oportunidad de ir a la Charla con Café entre el artista Carlos Aguirre (Acapulco, 1948) y el curador Carlos Palacios sobre su exposición retrospectiva “Zona de riego, 1979-2014”. En una plática informal en el jardín del Museo de Arte Moderno, pudieron comentar distintos puntos de la exposición: las piezas, la producción y sobre todo del actual estado de la cultura en México, desde su participación en el Grupo Proceso Pentágono (1976-1985) -el cual inaugurará su muestra la próxima semana en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo recinto que fue descrito por Aguirre como “un oasis para la creación libre y abierta” de los discursos críticos y contestarios de las políticas del Estado de los años setenta y ochentas- hasta los gruñidos: oink oink oink, de un presidente, como un estado de espasmo.

Aunque la plática se centró en los aspectos más sociales de la obra,  que se presentan como un estremecimiento, en realidad, como lo mencionaría Marta Lamas, es su campo estético el más amplio y sobre todo su manejo de las diferentes técnicas de producción artística, gracias a su formación como diseñador industrial, desde el dibujo -para mostrarle a los detractores como esa supuesta “falta de técnica o conocimiento” no existe-, la litografía, la fotografía, el collage, los vinilos, la instalación, e incluso ocupar los propios “defectos” los materiales en la producción artística–incluyendo el uso publicaciones de la Constitución mexicana para no dañar una silla eléctrica de los años treinta para la pieza “Estado de derecho” (1997).

La primera vez que conocí a Carlos Aguirre fue en el 2006 cuando presentó en la Celda Contemporánea la exposición “Punto de saturación” en la que resaltaba la importancia del texto dentro los periódicos que leía a diario, Pía Camil mencionó: “Su aspecto es limpio y estético pero el contenido no deja de ser escalofriante”. La forma y el contenido de lo que se muestra sigue siendo escalofriante, entre restos humanos, huesos, órganos humanos, animales, antigüedades, libros, recortes de periódicos, fotografías, nombres palabras, cada una es un sacudida, incluso literal a nuestro contexto.

Curada por Pilar García -quién se ha especializado en el trabajo con archivos, desde su trabajo en CURARE y también curó la próxima muestra del MUAC- se puso especial énfasis en documentar tanto los materiales ocupados, como el montaje de los mismos que permitan su reconstrucción y montaje en el futuro. Cada paso fue registrado, un castañeo, en la  memoria, de lo que estaba siendo o de lo que podría haber sido, sí consideramos que hubo un retraso en su programación y después en su inauguración.

La riqueza de las piezas no sólo radica en los objetos que muestra sino también en lo que no se ve. Un ejemplo es la pieza “Intervención del Autorretrato de José Clemente Orozco de 1946” (2013), reconstrucción de una pieza creada para la exposición “Notas contra notas” (2013) la cual fue una revisión crítica de José Clemente Orozco para el Museo dedicado al coleccionista Carrillo Gil, quién fuera su mecenas y editor en 1949 de su monografía. La pieza, en ese entonces, consistía en mostrar un autorretrato de Orozco –gracias a una ficha técnica con la foto de la pieza podemos ver como estuvo montada- sobre una pila de catálogos, que representan la visión que tenemos del artista. En aquella ocasión otra pieza “Intervención en carboncillo a partir de las dimensiones del cuadro” (2013), de Carlos Amorales (1970), causó una gran controversia al presentar un dibujo a la pared de cada una de las marcas del movimiento a lo largo de la pared de la pintura “Los Muertos” (1943), la cuál ha servido de portada de Proceso para el 09/11 o referencia a los distintos movimientos telúricos que hemos sobrevivido en la ciudad de México. Mientras que, para esa ocasión se filmó el proceso del movimiento con la ayuda de los conservadores, después de la polémica se decidió bajar el video de la página del museo –y ahora se puede ver en la página de Youtube de Proceso-, en esta ocasión siendo las dos instituciones parte del INBA, el Museo Carrillo Gil decidió no prestar el autorretrato de Orozco, así que aunque se trato de crear una recreación de la obra, la realidad es que el marco vació es una metáfora de la situación cultural actual, refleja una especie de temor ante lo que realmente se ha construido con los años y que el olvido se ocupa como moneda de cambio para tratar los temas escabrosos.

Sin miedo de meter el dedo en la llaga, Aguirre ha creado piezas “incómodas” tanto para el Estado, como para los poderes fácticos  -el narcotráfico, los medios de comunicación, la iglesia-, por lo que la selección de materiales, la posición y la comunicación que se genera entre los elementos de las piezas sirven para crear una interpretación global de la misma pieza. Nada se deja al azar. Aunque las habladurías y las leyendas que se crean a través de las mismos elementos, enriquecen su interpretación, de por sí completo y complejo de la obra. Al tener la visita con el artista, cada historia enriquecía y mostraba la idiosincrasia del pueblo mexicano, desde la aparición en las sombras del perfil de Orozco, hasta la tierra de un cementerio, o el tintineó de la luces en las salas cuando está cerrado al público.

A pesar de esa “incomodidad” la exposición ha sido ampliamente visitada lo cuál ya sería un éxito pero es más si sumamos que muchos de los asistentes ese día se fueron con la satisfacción de saber más sobre las piezas, sobre la historia, sobre los medios que se utilizaron de primera mano. Aguirre compartió y escucho cada uno de los comentarios que se hicieron, contestó todas las preguntas que se presentaron con paciencia y precisión de un gran maestro que guía a través de este recorrido. Muchos artistas han tenido la oportunidad de tener clases con él en la UAM y todos terminan con la misma vibración de los asistentes con ganas de trabajar para ser los mejores ciudadanos: informados, curiosos y sobre todo analíticos de cada uno de los detalles.

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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