En México tenemos cobertura casi universal en varios servicios en los que hace medio siglo se consideraba imposible o que incluso a principios del presente siglo se pensaba que habíamos llegado a la cobertura factible. En el 2000 el 95% de las viviendas tenían suministro de energía eléctrica y en el 2015 continuó elevándose al 98.7%, respecto al suministro de agua entubada se tenía cubierto el 88.8% de las viviendas y en el 2015 se alcanzó el 95.5%, otros ejemplos son que 93% tienen televisor y el 85.2% tiene refrigerador[1], así como los casos de tuberculosis y poliomielitis tales enfermedades han sido de hecho erradicadas. A nivel internacional la difusión tecnológica llega al hogar en un plazo mucho menor que las innovaciones que se dieron a mediados del siglo pasado, comparen por ejemplo la velocidad de difusión de la televisión a color con la aquella del teléfono celular  (ver gráfico anexo).

Captura de pantalla 2016-05-25 a las 8.25.26 a.m.Ante tales experiencias, es motivo de optimismo el alcanzar una cobertura de acceso a Internet a niveles cercanos a la universalidad, por ahora el 57.4% de la población es usuaria de Internet y 39.2% de los hogares tienen conexión. “Internet para Todos” es no sólo es deseable por sus beneficios sociales sino tecnológicamente factible.

Causa asombro que los tradicionales editorialistas y observadores del sector telecomunicaciones, a la fecha, no hayan expresado su opinión sobre la propuesta del Partido Revolucionario Institucional (PRI) sobre “Internet para Todos”, no debe resultar ajena tal propuesta dado que los partidos políticos son actores sociales fundamentales que tienen precisamente como responsabilidad el acrisolar las propuestas sociales y transformarlas en acciones y propuestas al incorporarlas a sus respectivas plataformas que eventualmente se trasformen en política publica.

En sintonía con la propuesta del PRI, el World Economic Forum emitió en el pasado mes de abril un documento titulado “Internet for All” en donde señala las principales barreras para lograr tal objetivo: i) infraestructura, ii) asequibilidad, iii) educación y iv) adopción local[2]. Al respecto es necesario reconocer que el actual marco legal tiene énfasis y un nivel extremo de detalle en los instrumentos para la consecución de la “competencia efectiva” y en el tratamiento asimétrico entre el concesionario incumbente y el resto de los operadores de redes públicas, pero no detalló con la misma relevancia los instrumentos para lograr la cobertura universal, carecemos de un fondo destinado para tal fin que sea responsabilidad tanto de concesionarios como de los gobiernos federal y de los estados.

Tenemos una asimetría en tal responsabilidad social, en donde el Estado, a nivel federal, tienen a cargo el programa de México Conectado, pero sujeto a los vaivenes del presupuesto federal y sin aportación alguna de los concesionarios alternativos en el mercado. Cabe señalar que al agente económico denominado preponderante cualquier adición de usuarios que tenga, incluso aquellos cuyo servicio signifique un déficit o una aportación neta a la cobertura universal contabiliza en su contra dado el criterio unidimensional del concepto de “preponderancia”. Sin incentivos, no se puede superar la barrera de infraestructura y de asequibilidad del acceso a banda ancha.

Hablando de “asequibilidad” se ha escrito recientemente sobre la disminución en el índice de precios de la telefonía móvil, que ha acumulado durante la actual administración casi un 35% pero, siento decirles que esta disminución es sólo una fracción, importante pero no un total, de los beneficios al usuarios, toda vez que no incluye que los servicios al alcance por la línea móvil (prepago y pospago) que se tenían al inicio del 2013, por lo que tales beneficios faltarían por ser cuantificados y que se desprenden por los aspectos diferentes al precio en los cuales los operadores móviles compiten. De igual forma, observamos que las líneas fijas de telefonía se transforman gradualmente a líneas de servicio de banda ancha a velocidades cada vez mayores e incorporando fibra óptica directa al hogar, lo cual no se captura en las variaciones en el índice de precios al consumidor. Cabe señalar que el índice de precios de la telefonía fija se ha mantenido relativamente constante pero en realidad ha disminuido sustancialmente dado que el servicio de una línea telefónica tradicional a finales del 2012 no es el mismo de una línea fija en el 2016.

Los avances en velocidad en conjunto con uso ilimitado de Internet ha beneficiado al usuario. Entre el segundo trimestre del 2013 y el cuarto del 2015 las velocidades promedio y pico se han incrementado en 64% y 58% respectivamente y el porcentaje de usuarios con mas de 4 Mbps es cercano al  70%, en el 2013 sólo lo tenía un cuarto de los usuarios.

  Velocidad Promedio (Mbps) Velocidad Pico

(Mbps)

% Usuarios > 10 Mbps % Usuarios

> 4 Mbps

2º Trimestre 2013 3.6 18.9 1% 25%
4º Trimestre 2015 5.9 (+64%) 29.9 (+58%) 8.2% 68%

Fuente: Akamai “State of the Internet” varios números.

El IFT debería explorar el elaborar un índice de precios hedónicos, es decir ajustado por características del servicio, toda vez que los servicios de telecomunicaciones distan mucho de ser un servicio homogéneo en el tiempo, van cambiando así como un computadora y un teléfono móvil no es el mismo entre 2006 y 2016, los índices de precios tradicionales que utiliza el INEGI no consideran tales cambios en características de los bienes y servicios, ajustes como estos los realiza el US Bureau of Labor Statistics en sus índices de precios.

Pero las ganancias por cobertura universal tienen también efectos macroeconómicos, toda vez que además de crear valor agregado en el sector, es un servicio que genera externalidades positivas en el resto de la economía. PwC (Strategy& Digital Prosperity Project) estima por medio de una análisis econométrico de 120 países que alcanzar la penetración universal de Internet podría expandir el producto global en USD $6.7 trillones y elevar al 7% de la población mundial por encima de los niveles de pobreza. En el caso de México “Internet para Todos“ alcanzable en los próximos 5 años estiman que adicionaría  al menos 125 mil millones de USD al PIB, es decir un 10.5% mayor en el valor del producto respecto al PIB del cierre del 2015[3].

No es recomendable estar esperando a la realización de la Red Compartida para que sea la piedra angular de la universalidad en el acceso. La Reforma en Telecomunicaciones tiene disposiciones que hace falta explotar a nivel municipal y estatal tal que en estos sean actores proactivos en el logro de la cobertura universal de acceso a Internet, facilitando la instalación de infraestructura pasiva, así como en conjunto con el IFT, promover a las pequeñas y medianas empresas en invertir en elementos de red con tecnologías de pequeña escala para cubrir poblaciones rurales, remotas y dispersas.

El proyecto de “Internet para Todos” es una iniciativa de interés económico y social, de inclusión y facilitador del crecimiento, como tal merece que las voces del sector aporten en forma proactiva a su consecución para que la universalidad de acceso sea una realidad y hacer que las cosas buenas sucedan.


[1] INEGI, “Principales Resultados de las Encuesta Intercensal 2015”.

[2] World Economic Forum, “Internet for All. A Framework for Accelerating Internet Access and Adoption” (abril 2016).

[3] Strategy& Digital Prosperity Project, “Connecting the World. Ten mechanisms for global inclusion” (2016).

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