En la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se establece al voto ciudadano como una prerrogativa en el artículo 35 frac II y como una obligación en el artículo 36, frac III, y el artículo 39 de la soberanía nacional, se establece que ésta reside en el pueblo y que todo poder político dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste, teniendo en todo tiempo el derecho inalienable de alterar o modificar la forma de su gobierno.

De lo anterior debiera desprenderse que el voto es una forma de expresar la voluntad política del pueblo, entendido este como el conjunto de ciudadanos que integran la sociedad del país -recordemos que la ciudadanía se adquiere por nacimiento y otras formas, los niños son ciudadanos aun cuando no tengan pleno uso de sus derechos políticos-, entre ellos el voto y la capacidad de ser votado para cargos de elección popular. Solo los mayores de 18 años, según el art. 34

Sin embargo el derecho a cambiar su forma de gobierno se ve restringido, pues se establece, en la misma constitución que para el ejercicio de su soberanía lo hará por medio de los poderes de la unión, art.41 y ahí mismo se establece que los poderes de la unión, se renovarán por medio de elecciones libres, auténticas y periódicas. Pero al definir a los partidos políticos como entidades de interés público les da la facultad de hacer posible el acceso de los ciudadanos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan, mediante el sufragio universal, libre y secreto y directo.

Corríjanme los constitucionalistas. Solo puedo votar por partidos y solo a través de ellos modificar mi forma de gobierno, es decir mi soberanía como integrante del pueblo está restringida, bueno ahora me dicen que los ciudadanos podemos votar por candidatos independientes, cuyo registro es más complicado que el de un partido político, pero solo a través de ellos puedo expresar mi voluntad política para cambiar mi forma de gobierno, ¿estoy bien?

Bueno, si así es, entiendo que el espíritu de la ley es evitar los caudillismos, pero ¿qué pasa si ningún partido satisface mi idea de buen gobierno?, idea que incluso puede partir de los principios y definiciones que ha dado la ONU a través de sus organismos y el Banco Mundial, aceptadas como mínimos para que se denomine democrático un gobierno. Pues el voto que es expresión de mi voluntad, no sirve ya para esos fines.

Hoy, el comportamiento voraz e ineficiente de los partidos políticos que representan solo los las ambiciones e intereses de sus élites, ni siquiera de sus agremiados, y con los “candidatos independientes, cuya mayoría son políticos que por ser contenidos por sus partidos, renuncian a ellos y se lanzan solos, pero son la ambición de los mismos partidos, poder y dinero. Lo que en suma tiene como respuesta a mis intereses de cambio el perpetuamiento de un sistema de mal gobierno que no satisface a la mayoría de los ciudadanos, no hay canales para expresar la voluntad general. Por ello, se ha abierto un debate sobre el voto nulo.

El “llamado “movimiento anulista”. Este fenómeno surgió como una contra-campaña política a raíz de las elecciones intermedias del 5 de julio de 2009.

El voto nulo había oscilado, de 4.8% en 1991, 3.23% en 1994 en 1997, 2.8%, en 2000, 2.32% en la elección intermedia pasada, en 2003, el porcentaje de votos anulados fue de 3.36% y en 2006 2.51%. En 2009, casi alcanzó el 6% total en todo el país (5.39%). Según el consejero presidente del IFE, Leonardo Valdés, si 30 millones de ciudadanos acudían a las urnas el 5 de julio (aproximadamente 37% de los electores empadronados), la elección podría calificarse de “normal, por tratarse de una elección intermedia”. (Política. La Jornada, 6 julio 2009, nota de Fabiola Martínez, Alonso Urrutia y Jesús Aranda). Las organizaciones de ciudadanos que se formaron en torno a la nulificación del voto ya suman –según cifras de la primera Asamblea Nacional en torno a este fenómeno- 72 aproximadamente. Según la tercera y última asamblea ciudadana hasta hoy, noviembre de 2009, las organizaciones incluidas son más de 90. Hoy en día habrá más de 200, contadas en redes sociales, pues no hay agrupaciones registradas como tales.

En México se parte del hecho de que los votos nulos no tienen relevancia y que los votos en blanco son tan inválidos como los nulos. Lo relevante, sin embargo, es que el voto nulo se convirtió en la tercera fuerza electoral a resultas de la elección de julio 5. Eso podría indica el grado de descontento popular que campea casi todas las regiones de la República. Sin embargo, si no constituye una fuerza organizada y popular, el descontento devendrá, como es costumbre en México, apatía y, después, el volver a acostumbrarse.

“En términos de la conceptualización del voto nulo por parte de sus promotores, la anulación del voto es consecuencia de una crisis de representación política, entendida ésta como la separación de los partidos políticos de las demandas ciudadanas. Esto ocurre en el contexto de un profundo descontento ciudadano y un amplio interés por participar, lo que tiene como efectos de segundo orden, un replanteamiento de las instituciones políticas con respecto del entorno ciudadano (muestra de ello es el foro Voto razonado que organizó el IFE a mediados de junio para debatir y reflexionar sobre la importancia del voto en una democracia como la mexicana).(Mayahuel Mojarro López.- Estudio Sobre El Panorama General Del Fenómeno “Movimiento A Favor Del Voto Nulo”, Instituto Belisario Domínguez, Senado de la República, México 2009)

Una cifra más actualizada de votos anulados, se dio el 29/AGO/2013, El Instituto Federal Electoral (IFE) concluyó que en 2012 se registró la cifra más alta de voto nulo intencional en 20 años, y aunque para la elección presidencial hubo 1.2 millones de sufragios de este tipo, la cifra mayor fue para los senadores.

“El estudio del voto nulo y del voto en blanco está asociado en la doctrina con el de la abstención tradicional (o pasiva), que se puede definir como “la inactividad u omisión en la emisión del voto, voluntaria o técnica”.

Frente a ella algunos teóricos colocan a la “abstención activa” o “abstención participante”, que es la participación electoral sin dar el voto a ninguna de las candidaturas a elegir, y que se expresa en la emisión de un voto de protesta.

“[…] en un sistema que pretende ser democrático y constitucional legal, el voto permite –y debe permitir– a los ciudadanos no sólo ejercitar un derecho y cumplir con una obligación, sino también hacer –con este aparente acto simple– escuchar su voz. En otras palabras, en nuestra opinión, voz y voto son unísonos: unum et idem. Así, a la hora de ejercer el derecho a votar también se ejerce la libertad de expresión”( Imer B. Flores, “El problema del ‘voto nulo’ y del ‘voto en blanco’. A propósito del derecho a votar (vis -à-vis libertad de expresión) y del movimiento anulacionista”, en Elecciones 2012: en busca de equidad y legalidad, UNAM-IIJ, México, 2011)

La existencia de este tipo de voto se justifica (a pesar de que se contrapone a la concepción tradicional según la cual el sufragio está destinado a que el elector elija a sus gobernantes o representantes) debido a la necesidad de garantizar el ejercicio de la libre expresión del ciudadano. Así pues, el voto nulo intencional y su especie, el voto en blanco, tienen su razón de existir en el respeto al derecho al sufragio y en la libertad de expresión de los electores.” (IFE.- José Luis Vázquez Alfaro, “El voto nulo (y el voto en blanco), Cuadernos para el Debate N0 3 Proceso Electoral Federal 2011-2012, México 2012)

Efectos del voto nulo

Una vez que la autoridad determina que un voto está afectado de nulidad, se surten tres tipos de efectos jurídicos. El primero de ellos consiste precisamente en privarlo de efectos, por lo que no se contabiliza a favor de ningún candidato. El segundo efecto tiene relación con la posibilidad de que se realice un nuevo cómputo de los votos recibidos en todo el distrito electoral correspondiente cuando el número de votos nulos sea mayor a la diferencia de sufragios entre los candidatos ubicados en el primero y segundo lugares en votación. Eventualmente puede haber recuento de votos en los juicios que se tramitan ante las salas del Tribunal Electoral en caso de que el órgano distrital se haya negado a realizar el nuevo escrutinio y cómputo (artículo 21 bis. 1, a), de la Ley General de Medios de Impugnación en Materia Electoral). En tercer lugar, de forma indirecta, el voto nulo cuenta para determinar si un partido conserva su registro, para lo cual deberá reunir el dos por ciento de la votación en alguna de las elecciones federales ordinarias para diputados, senadores o Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, pues de lo contrario “le será cancelado el registro y perderá todos los derechos y prerrogativas”(idem)

En suma los únicos perjudicados, si así debiera decirse, son los partidos minoritarios que no tienen una cantidad de vito duro que les permita conservar su registro y por supuesto, los ciudadanos que no podemos expresar debidamente nuestro rechazo a los políticos.

Dado que la expresión de la voluntad ciudadana está restringida como lo hemos visto, a pesar de que hay en la Constitución en sus últimas reformas contempla la iniciativa popular y el referéndum, las leyes electorales no contemplan la contabilización de votos nulos como votos contra los partidos políticos o contra los políticos mismos, alguien ya sugirió en un medio de comunicación la casilla Si y la casilla NO, junto al nombre de cada candidato, para expresar el rechazo o aprobación a éste, sin embargo en la práctica estas propuestas no surten efecto- Ya vimos que se entregaron casi 5 millones de firmas al senado, exigiendo la eliminación de los diputados plurinominales que no representan a los ciudadanos y son una carga muy onerosa al erario y no hubo efectos- se debe pugnar por modificar la Constitución a efectos de cambiar el sistema de partidos y la contabilización del voto, para que el voto nulo surta efectos legales, como la reducción del financiamiento al INE, al TRIFE y principalmente a los partidos.

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