En los últimos meses se han dado en nuestro país diversas movilizaciones del sector médico y la sociedad en general, además de amplia actividad en redes sociales, debido a casos calificados como negligencia médica.

Es totalmente real la falta de abasto de insumos materiales, los horarios esclavistas de médicos internos y residentes, la pauperización y obrerización de la profesión, siendo la realidad del médico actual el ser un personaje contratado de forma eventual con un salario magro, con todas las responsabilidades y las mínimas garantías.

También es cierto la negligencia diaria de muchos “profesionales” de la salud en cualquier ámbito, sea este publico o privado.

Hoy muchos médicos ejercen lejos de lo que fue su sueño cuando iniciaban sus estudios en medicina olvidando lo que es el ser y el deber ser de la profesión. Por esto, muchos exigen más material, e incluso ser juzgados por pares y no por ajenos en lo que el conocimiento médico se refiere.

Sin embargo tanto autoridades, médicos y pacientes omiten algo esencial en la labor diaria y es: Modificar el modelo de salud.

Los médicos estamos tan acostumbrados a una forma de atención, que tenemos miedo de hacer un cambio trascendental en el modo de atender los problemas de salud.  Incluso, me atrevo a decir que calladamente existe la oposición de cambiar el modelo, por el gran problema que conlleva “soltar” el poder del manejo de la salud.

Recordemos que, aunque es un tema poco tocado, la salud conlleva relaciones de poder; presidentes, secretarios de salud, directores de grandes corporativos, hospitales o el más humilde consultorio donde un médico trabaja, ejerce una relación de poder con el paciente y viceversa.

El “modelo” es algo tan arraigado que incluso el paciente o usuario de servicio exige la aplicación del mismo. Existente desde hace 60 años, ha sufrido en su esencia pocas modificaciones, consiste en repetir un proceso curativo donde lo esencial es una transacción de dar y recibir (pagos, medicinas, vacunas, etc.), sin importar mucho los pasos intermedios, en los cuáles se llegan a dar las mayores incongruencias.

¿Este modelo sigue siendo útil?, ¿queremos como sociedad cambiarlo? Los sistemas fácticos, ¿qué tanto están dispuestos a ceder? ¿Qué requerimos para cambiar este modelo?

Más importante ¿qué consideramos como salud?, ¿es alcanzable?, ¿cómo lograr esta meta en un país donde la salud es un derecho, pero al mismo tiempo, en un discurso esquizoide la realidad lo presenta como un bien que depende del dinero?

Sobran preguntas, es evidente que no existe voluntad política para cambiar este modelo y es por ello que la ciudadanía debe impulsar los cambios con una participación plural y democrática.

Como muchos otro problemas del país requerirá de sacrificios y dobles esfuerzos de todas las partes involucradas. Sea usted médico o paciente estimado lector, observo un mismo resultado: Insatisfacción de ambas partes en una gran cantidad de casos y es algo que no debemos tolerar, porque los más perjudicados (médicos y pacientes) son los que menos han decidido sobre las políticas que los afectan.

3 Responses

  1. Rodofo

    Estimado doctor, es bien sabido que al gobierno no le interesa invertir en los sistemas de salud, por lo que va a seguir siendo un sector muy carente de recursos para el equipamiento de hospitales y un salario digno para los medicos, pero las negligencias medicas lleban muchos años existiendo y el encubrimiento del arbitraje medico hacia los mismos (claro un medico, defendiendo a otro medico), hace que estos ejersan su carrera muy a la ligera, no dudo que hay medicos excelentes, pero hay otros que ademas de prepotentes diagnostican a la ligera o no quieren atender a los pacientes por discriminación, te comento esto por experiencia propia, pero ya te platicare en persona.
    Un fuerte abrazo.

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  2. Jorge Meza

    Es más que solo cuestionar el modelo ya establecido, claro que siempre podemos decir, si funciona no lo toques, pero la pregunta fundamental es ¿para quién funciona?.

    Para unos el médico es simplemente el último recurso, cuando falla la pomada de caracol panteonero con cucarachas molidas que la tía Clodomira te aconsejo para ponerle a esos puntitos verdes que te salieron en todo el cuerpo.

    Para otros el médico es un ente siniestro que posiblemente dejará en ceros la cuenta de banco si lo dejas avanzar sin control por lo que a todo lo que te diga, siempre hay que corroborarlo, uno siempre sabrá más leyendo la wikipedia que alguien que estudió por años en una universidad.

    No es realmente claro, en donde se origina esta desconfianza que luego deriva en una relación forzada entre médico y paciente, no en vano, se les conoce popularmente como mata-sanos.

    Lo que sí es claro, es que aquellos que logren superar esta barrera tendrán acceso a mejores condiciones, tanto laborales como de servicio.

    Dicho lo anterior, aplica para muchos otros profesionales, abogados, informáticos, etc.

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  3. Alberto

    Estoy totalmente de acuerdo contigo Alejandro, también, creo que jamás habrá cambios en tal modelo, simplemente no les interesa y mucho menos les importa lo que con poco, hacemos mucho y muy bien (la mayoría).
    Sucede lo mismo con el pobre modelo educativo, pero creo que cada uno de nosotros y a los que nos dedicamos tanto a la medicina como a la docencia “modelamos” nuestro entorno, muchos cambios positivos tendremos que cosechar; y si se van unificando, mejores resultados obtendremos.
    Caluroso saludo.

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