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El problema de las mujeres en la moda: los hombres

Greg Betza

Las mujeres graduadas de moda de la Escuela de Diseño Parsons representan el 85 por ciento de la generación de este año, al igual que en las otras grandes escuelas neoyorquinas de moda: en el Instituto de Moda y Tecnología, el 86 por ciento de la clase de graduados son mujeres, y en Pratt, 54 de los 58 graduados son mujeres.

Su siguiente paso será obtener puestos que requieran poca experiencia en empresas grandes y pequeñas. Y después, en alguna parte del camino entre la administración intermedia y los puestos más altos, el equilibrio de género se rompe.

Serán sus colegas masculinos, aunque al inicio sean pocos y estén esparcidos, quienes se encargarán del sector. Porque la moda, una industria dominada por la ropa para dama e impulsada por el dinero de las mujeres, con una imagen vendida por mujeres y para mujeres, aún es dirigida en gran parte por hombres.

La desigualdad de género en la cima de la pirámide de la moda es el tema de The Glass Runway, un nuevo estudio del Council of Fashion Designers of America (CFDA), Glamour y McKinsey & Company.

El estudio cita estadísticas como “solo el 14 por ciento de las principales marcas son dirigidas por ejecutivas” (según datos de una encuesta a cincuenta marcas mundiales en 2015 por parte de Business of Fashion), y revisa las razones que explican la discrepancia en la industria de la moda estadounidense para intentar sugerir un plan de acción para que eso cambie. Aunque es más un muestreo representativo con anécdotas que una encuesta exhaustiva, podemos considerarlo una advertencia y un llamado para hacer algo al respecto.

“No hablamos mucho sobre eso, porque se sobreentiende que todos lo saben”, dijo Diane von Furstenberg, presidenta del CFDA. “Pero a veces debes decir algo para que la gente no finja que no es cierto”.

La diferencia en la percepción

El 100 por ciento de las mujeres entrevistadas en el informe dijeron que había un problema de desigualdad en la moda; menos de la mitad de los hombres opinaron lo mismo. Por otro lado, solo el 17 por ciento de las mujeres creyeron que “los gerentes en mi empresa usan lenguaje sexista”, mientras que en los hombres la cifra fue del 37 por ciento.

“Hay una gran diferencia en la percepción”, dijo Stacey Haas, la socia de McKinsey que dirigió el estudio.

Eso es interesante en especial porque actualmente no hay barreras que impidan que las mujeres entren al sector y “no hay brecha aspiracional”, dijo Haas. En el comienzo de sus carreras, el estudio encontró que las mujeres tenían 17 por ciento más probabilidades que los hombres de llegar a puestos altos. Los problemas vienen después.

La idea de la encuesta se originó con la CFDA en enero de 2017, el momento de la marcha de las mujeres. McKinsey creó una encuesta de cien preguntas tanto para hombres como para mujeres en todas las etapas de sus carreras y desarrolló un protocolo para el estudio.

Se compiló una lista de empresas que incluye moda en masa y de diseñador, minoristas y producción, y 191 compañías aceptaron participar. Las empresas distribuyeron la encuesta anónima entre los empleados de su elección, 535 personas respondieron; también se organizaron veinte entrevistas más detalladas.

Sin embargo, el producto final no hace distinciones entre las respuestas de las áreas creativa, corporativa o de venta ni del mercado en masa respecto del sector de la ropa de diseñador, que, según la lógica, tendrían algunas diferencias estructurales. Además, “algunas grandes empresas que son importantes en la industria no quisieron participar”, dijo Steven Kolb, el director ejecutivo de la CFDA, quien evitó nombrarlas.

Aun así, los hallazgos fueron tan “consistentes” que, de acuerdo con Haas, “son un punto inicial muy sólido”.

Mientras que el 71 por ciento de los participantes de la encuesta, por ejemplo, dijeron tener una supervisora antes del nivel de vicepresidencia (que se considera el nivel inicial de la administración), ese número se había reducido a 52 por ciento en el siguiente nivel.

“Eso es lo que de verdad queríamos explorar”, dijo Samantha Barry, la editora actual de Glamour, que publicará el informe en su edición de junio/julio. ¿Qué sucede en esa misteriosa etapa media?

El obstáculo

Las respuestas del estudio no son inesperadas: la familia, el sexismo, la falta de mentores y de confianza, una búsqueda menos agresiva de los ascensos. El 50 por ciento de las mujeres con hijos en el nivel de vicepresidencia dijeron que creían que la maternidad había sido un obstáculo para el progreso de su carrera.

Parte de las conclusiones inevitables del estudio son las actitudes conservadoras en la industria de la moda, aunque suele considerarse a sí misma innovadora cuando se trata de problemas sociales. Barry reportó que un gerente dijo que tenía menos probabilidad de darles a las mujeres retroalimentación crítica porque le preocupaba que “lloraran”.

Probablemente no es coincidencia que el área de la industria que parece tener un número significativo de mujeres poderosas es la digital, donde hay mujeres que crearon y dirigen empresas como Rent the Runway, Moda Operandi, Glossier y RealReal (por nombrar unas cuantas). Para ser justos, hay muchas marcas estadounidenses más pequeñas y muy respetadas que fueron fundadas por mujeres. Sin embargo, la historia cambia en cuanto a los nombres y legados más grandes de la industria.

“Cuando estaba avanzando en mi carrera, había muy pocas mujeres que llegaban a los puestos más altos”, dijo Rose Marie Bravo, quien se convirtió en la directora ejecutiva de Burberry en 1997, y quien hizo un esfuerzo durante su época en la empresa para ascender a las mujeres a puestos de liderazgo. “Necesitas ejemplos”, dijo Bravo. “Necesitas poder pensar: ‘Si ella lo logró, quizá yo también pueda hacerlo’”.

El diseño de una solución

¿Eso dónde nos deja exactamente? El estudio hace recomendaciones básicas, entre ellas ofrecer criterios claros para progresar y fomentar la flexibilidad en la programación del trabajo. Pero, sobre todo, “el punto es concientizar a la gente de que hay un problema y hacer que los departamentos de Recursos Humanos lo sepan para que comencemos el diálogo”, comentó Furstenberg.

Sin embargo, Barry cree que quizá haya una solución más inmediata. “Ahora mismo, los consumidores patrocinan a las empresas que son sustentables”, dijo. “¿Por qué no hacer lo mismo con las empresas dirigidas por mujeres? De esa manera, las marcas encabezadas por mujeres se benefician y las demás tendrán un incentivo para seguirles el paso”.


Fuente: NYTimes / Vanessa Friedman

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