A muchos que somos espectadores de la política nos seduce lo que el partido Podemos ha logrado hasta ahora en España.

Parecieran el hilo negro algunos de sus principios de estrategia comunicacional:

  • Si a la gente no le atrae la política, no le hables de ella: crea una causa (adiós políticos, bienvenidas personas con perfiles más confiables y con mi misma realidad);
  • Rompe y se diferente: lograrás la atención y tendrás el doble de posibilidades de tomar la agenda de las discusiones;
  • Si la imagen política ya tiene estigmas negativos y nada atractivos, refréscala por algo más cercano a la estética de tu público;
  • Si las propuestas no causan emoción, crea unas que hagan que la gente asienta en silencio y apruebe;
  • Conecta: la comunicación política debe causar empatía para ser efectiva (voto), y
  • Comunícate y has que quien te siga, participe por los medios más usuales para ellos: las plataformas digitales…

Su figura central y líder es Pablo Iglesias, un profesor de ciencias políticas de 35 que usa pelo largo con coleta, jeans y saco de profesor.

Podemos defiende causas con las que su grupo de ciudadanos meta simpatiza: detener los desahucios inmobiliarios, la revisión de la deuda externa, la no represión a manifestantes, pero desde una estrategia para la clase media, otrora votante del PSOE o abstencionistas.

En una encuesta de enero de este año, Podemos figura en un sólido segundo lugar para las elecciones legislativas ibéricas de 2015, todo un fenómeno cuando es un partido que formalmente surge en marzo de 2014.

Aquí más sobre Podemos (es de noviembre de 2014, pero me parece un buen resumen sobre su origen y causas:

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2014/11/141104_espana_podemos_partido_origen_nc)

¿Podemos mexicano?

Muchos argumentarán que los modelos extranjeros no funcionan cuando se implantan aquí: que nuestra cultura, que nuestra historia, etc.  Recuerdo la época cuando Obama era un rockstar electoral: la moda de los candidatos mexicanos que en su publicidad salían en de camisa blanca arremangadas y con la corbata desatada, etc. ¿Gran impacto?

Es un tema de formas que comunican fondos.  Claro que importa si la camisa, si el gesto, si la foto, la música y los diseños, siempre y cuando todo esto proyecte el fondo de un mensaje que entra por los sentidos y se aloja en el inconsciente de los ciudadanos. Hacer investigación metodológica siempre es central.

Hacen falta figuras públicas que puedan conectar con los ciudadanos desalentados, incrédulos, conformados. Hacen falta figuras que los emocionen, que hagan del voto su manera de hacer realidad anhelos en forma de propuestas de campaña.

¿Quien en una zona marginada no agradece que vayan a ponerles agua potable? Pero son aún más los que agradecen y escuchan si los va a ver un candidato que “se ve que los entiende”… y además les cumple con el agua.

Ganar la agenda y conectar, el nombre del juego

Quizás ese es el mayor éxito de Podemos: genera esperanzas a partir de un discurso conectivo (construido con mucho método y sensibilidad), y aunque muchas de sus propuestas sean cuestionables, sus líderes han sabido tomar la agenda pública: corrupción, cercanía, conexión con quienes perdieron bienes y esperanzas con la crisis…

El método es sencillo: se hace una propuesta polémica pero deseable, y lo que sigue es lanzarla a la plaza pública y dividir a la audiencia. ¿Estás entre los que dicen que se puede (optimistas), o entre los que dicen que no (realistas o pesimistas)? En estos casos y en un país tan golpeado en su ánimo, la emoción ganará la partida y los optimistas tienden a ser más. Las encuestas ahí están, aunque luego vendrá el escrutinio postelectoral. Cuidado.

AMLO lo supo hacer muy bien desde 1999 y hasta el 2006. Sedujo a una nueva parte de la clase media, que aunque volvió a votar por él en 2012, fue más un voto antiPRI/PAN, que por feligresía. Su beligerancia atrae a unos, pero aleja a otros. La aritmética electoral es contundente.

El reto en 2015 para quienes quieran ganar en las urnas será poder mover a sus votantes por medio de causas o sólo moverlos como siempre se ha hecho.  Muchos dirán que la elección de junio es una elección de estructuras, pero esas no siempre alcanzan. Si quieren recobrar credibilidad, poco a poco tendrán que salir de su zona de confort y acarreo. ¿Podemos?

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