En la vieja escuela política de México se decía que los cuadros políticos (los buenos cuadros políticos), debían integrarse por individuos con una inteligencia, confiabilidad y lealtad a prueba de balas…Sin embargo, nadie pensó en el carro completo del gobierno actual tipo KGB cuasi-stalinista: individuos expertos en investigar y sentenciar a todos los maquiladores de balas (y a quien resulte responsable) antes que éstas sean disparadas.

Con la reciente toma de protesta de Alfredo Castillo Cervantes como Director General de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (CONADE), resulta inevitable cuestionar las recientes designaciones presidenciales en cargos públicos no sólo por su inexactitud e impopularidad, sino sobretodo, por el impresionante bajo nivel de cálculo de riesgos.

El trabajo colaborativo o integración de equipos, es un tema bien dominado por nuestra clase política. El siglo pasado tiene múltiples ejemplos de ello con asesores y grupos cercanos al poder: efectivos para consolidar la legitimidad y credibilidad de la figura presidencial (el círculo de los científicos intelectuales positivistas de Díaz; José Vasconcelos y el Ateneo de la Juventud; Juárez y los liberales; e incluso el Grupo H-1920 y su pacto de amistad y ayuda práctica para afianzar el “liderazgo” de Miguel Alemán).

En la actualidad, la legitimidad y la credibilidad del presidente están por debajo de la eficacia de la operación política de su equipo, es decir, el papel protagónico lo tienen los operadores políticos en detrimento del líder porque es preferible expandir el poder político a costa de la popularidad del presidente.

Nos queda claro que atrás quedaron los tiempos alemanistas del “amiguismo” -inofensivo (sic)-, como práctica común de la familia revolucionaria para incorporar a sus “Best Friends Forever (BFF)” en la administración pública. De hecho, los “tanprontistas” -como se les llamaba entonces- eran a lo mucho inofensivos universitarios que incursionaban en la política, a razón de su fidelidad, cercanía y amistad con el presidente. Hoy las cosas son diferentes. En nuestros días ese “amiguismo” sigue vigente y no es tan “inofensivo” como parece y explicamos por qué:

  1. La Procuraduría General de la República, es un órgano del Ejecutivo Federal que se encarga de la investigación delictiva: “investigar y perseguir a quienes infrinjan la ley, y que son responsables de la comisión de delitos federales y de aquellos que siendo del fuero común afectan la seguridad nacional o sean atraídos por el ámbito federal.”. Es el órgano de procuración de justicia que combate a la delicuencia bajo procesos de investigación de estrategias y recopila información policial de campo y de gabinete para perseguir el delito.
  1. Alfredo Castillo Cervantes -licenciado en derecho con especialidad en ciencias penales y criminológicas; comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, procurador Federal del Consumidor; subprocurador de PGR y procurador General de Justicia del Estado de México-, es el segundo titular de la CONADE que nada tiene que ver con la rama deportiva (el primero fue Bernardo de la Garza). Su designación resulta cuestionable principalmente por su perfil en investigación de delitos y porque siendo el deporte una materia “blanca”, neutral y con “bajo” perfil político (“grilla” cupular), teóricamente debiera ser encabezado por alguien con trayectoria deportiva, sana, equilibrada, disciplinada y formada en la ética del espíritu deportivo.
  1. Tal parece que para el actual gobierno, ya no bastan los títulos universitarios, ni los masters en el extranjero, tampoco el nivel de emprendimiento y menos aún el terruño…para formar parte del equipo político en la administración pública, el perfil favorito de la presidencia de la república debe tener una trayectoria de persecución e investigación de delitos de orden federal (y sus respectivas sentencias de prisión emitidas).
  1. Ejemplos de lo anterior lo constituyen tres casos: a) La designación de Alfredo Castillo Cervantes para dirigir la CONADE; b) La designación de Eduardo Medina Mora para presidir la Suprema Corte; y c) La designación de Arely Gómez González (ex titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales de la PGR, FEPADE) como titular del Comité de Garantía de Acceso y Transparencia de la Información en el Senado de la República (COGATI) en 2012 y hasta 2015.
  1. Las tres esferas antes mencionadas (deporte, máximo órgano judicial y transparencia), tienen en común tres factores: mística de “imparcialidad”; titulares o ex titulares designados por el actual gobierno peñista; y que las tres designaciones provenían de la PGR antes de tomar posesión de sus nuevos cargos; lo cual no los convierte en vigilantes con personalidad múltiple habituados a perseguir culpables o delincuentes para combatir el crimen (tipo Batman), sino sencillamente, en expertos en su materia.
  1. Si los cargos públicos se razonaran, se aminorarían los costos políticos: para dirigir el deporte nacional se esperarían perfiles destacados en la materia, sensibles y familiarizados con las dificultades de los deportistas mexicanos para obtener patrocinio[1]; para presidir la Corte Suprema de la Nación, lo idóneo habría sido un jurista con criterio jurídico objetivo, imparcial e inapelable. Mientras que para órganos garantes de transparencia, por ejemplo, se esperaría un perfil jurídico, humanista, académico y sin conflictos de interés político (dados los procesos de acceso a la información e interacción con la sociedad).
  1. Con la designación de Castillo Cervantes, la Presidencia de la República envía un mensaje esquizofrénico a la sociedad porque designó a un funcionario que administró el combate al crimen y áreas de investigación/persecución de delitos de orden federal (persecución de narcotraficantes, secuestradores, traficantes de armamento, trata de personas, falsificación de moneda, robo de hidrocarburos, homicidios, defraudación fiscal, contrabando, delincuencia organizada, etc.), para dirigir nadamás y nada menos que… el deporte nacional.

Por lo anterior, la pregunta obligada es: ¿Qué hace un perfil adiestrado en la persecución del delito dentro de un organismo destinado a fomentar la cultura deportiva? En qué parte de la Misión y Visión de ambas dependencias, confluye la “procuración de justicia federal” con la “excelencia en el deporte” y sobretodo, cómo saber que la “recreación y deporte para lograr excelencia internacional” quedarán exentas de la paranoia presupuestaria.

Una designación así habla del regreso de los totalitarismos: de impregnar todas las aristas de la vida con el rigor de la mano dura en el poder…de manera indistinta.

Cierto es que un “perfil” no garantiza eficacia en el desempeño administrativo y que incluso el factor “confianza” justamente determina la designación de estos cargos. Sin embargo, lo cuestionable no es la capacidad para administrar “una oficina”. No es un asunto de “competencias” (porque con dichas designaciones queda claro que para la presidencia, cuaquiera pueda ocupar el puesto). Lo que se cuestiona es la frivolidad con que se administran los cargos públicos, la ausencia de sensibilidad y sentido humano.

Sólo el futuro podrá determinar si las designaciones presidenciales para puestos de elección popular, administración pública o incluso organismos deportivos, son resultado de una visión totalitaria para allegarse el carro completo de amigos, fieles y cercanos…o si definitivamente sus designaciones son resultado de la ausencia de perfiles idóneos y competentes en su equipo político para cargos de importancia gubernamental.


[1] Huelga decir que la creación de la CONADE en 1988 impulsó la participación de los jóvenes y el sector deportivo y cultural del país con Raúl González Rodríguez (1988-1994) a la cabeza. De entonces a la fecha se buscó impulsar la excelencia deportiva con Ivar Sisniega Campbell (1994-2000); Nelson Vargas Basáñez (2000-2006), Carlos Hermosillo (2006-2009); Bernardo de la Garza Herrera (2009-2012, ex diputado y ex candidato presidencial del PVEM); y Jesús Mena (2012-2015). Todos con serios planes y programas. Sin embargo, ni aún con destacados deportistas encabezando el organismo, el deporte salió de su estancamiento.

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