“La trata de personas es el tercer negocio ilícito más lucrativo del mundo y el 99% de las víctimas son mujeres” (Paniagua, 2016). La tolerancia de dicho tipo de industria ilegal que viola completamente los Derechos Humanos de las mujeres y que claramente es anti-constitucional además de incrementar la violencia contra las mujeres en México, fomenta un marco de corrupción e impunidad que desde hace tiempo ha permitido un feminicidio indiscriminado. En 2013 la Directora Regional de la Coalición Contra el Tráfico de Mujeres y Niñas para América Latina y el Caribe mencionó que su organización cree que los carteles mexicanos ganan aproximadamente 10,000 millones de dólares por esclavitud y explotación sexual de mujeres y niñas (Salazar, 2013); muy probablemente la suma sea mayor y haya incrementado considerablemente del 2013 al presente año. ¿Qué actores están involucrados en dicho negocio como para que no exista un sistema legal eficiente que proteja a mujeres y niños de dicho negocio ilícito? Para mayo del presente año Chihuahua registró 64 homicidios de mujeres (Proceso, 2017); para junio Puebla ya había registrado 48 (El Universal, 2017), y para agosto el Estado de México ya había registrado 152 casos (Molina, 2017). La problemática sí es una cuestión de género y es fomentada por una lógica cultural machista dentro de la cual la violencia extrema contra las mujeres es normalizada e interiorizada por la población. Es verdad que muchos países cuentan con problemas de trata de mujeres y niños, sin embargo, si a eso se agrega el feminicidio indiscriminado y la absoluta falta de un marco legal eficiente, queda bastante claro que en ciertos países la violencia es un negocio, y uno bastante lucrativo; y sí, aunque el gobierno tuviera estrategias eficientes para prevenir y castigar, el modificar la educación de género le corresponde también a la sociedad. A fin de cuentas, la trata de personas existe porque hay demanda, y si hay demanda hay oferta…

Más aún, parece ser que las políticas gubernamentales se enfocan a solucionar daños más no necesariamente a prevenirlos. Eliminar a Cabify del Estado de Puebla ni resuelve los homicidios cometidos, ni muy probablemente prevendrá otros. Los esfuerzos más notables parecen provenir recientemente de la sociedad civil mediante demostraciones públicas en contra de los feminicidios. Sin embargo, a menos que se organicen brigadas civiles que reaccionen cada vez que una mujer se reporta como desaparecida el alcance de la sociedad civil es limitado. Aún así, la idea de una sociedad civil organizada tal como aquella que surgió con el reciente sismo del pasado 19 de septiembre, podría ser la única alternativa viable para disminuir la violencia indiscriminada contra las mujeres a falta de una estrategia gubernamental eficiente. Un reciente titular del periódico en línea Los Angeles Times, presentó como titular en uno de sus artículos relacionados al reciente sismo, lo siguiente: “Los mexicanos no están contando con que el gobierno los rescate. Se están salvando a sí mismos” (Linthicum & Tillman, 2017). ¿Deberán las mujeres salvarse a sí mismas? Desafortunadamente un terremoto no puede prevenirse, sin embargo, un feminicidio sí. Aún así, mientras continúe una cultura de corrupción e impunidad en el país y mientras se siga culpando a la víctima por “ser descuidada, irresponsable” y por “no saber cuidarse dada la situación del país”, la lógica cultural machista no se modificará, y por lo tanto continuará siendo más fácil justificar al agresor dado que la mujer “por ser mujer, debe de comprender que debe de cuidarse más”. ¿Desde qué momento se ha convertido dicha aseveración en una norma de conducta en el país legitimada por la sociedad? Por supuesto que no se trata de establecer arbitrariamente que los hombres son el problema, y caer en medidas de discriminación positiva como vagones del metro únicamente para mujeres, dado que mediante dichas medidas las mismas mujeres promueven que la lógica patriarcal machista no se modifique. No se trata de segregar ni de categorizar que A es bueno y B es intrínsecamente agresivo y peligroso; se trata de generar una conciencia social y de reformular la educación de género que por generaciones se ha brindado. Dicho de otro modo, se busca un respeto mutuo por la vida del otro por el simple hecho de ser un ser humano.


Fuentes de información:

El Universal. (2017). Feminicidios en Puebla. El Universal. Recuperado de: http://www.eluniversal.com.mx/blogs/observatorio-nacional-ciudadano/2017/06/28/feminicidios-en-puebla

Linthicum, K. & Tillman, L. (2017). Mexicans aren’t counting on the government to rescue them. They’re saving themselves. Los Angeles Times. Recuperado de: http://www.latimes.com/world/mexico-americas/la-fg-mexico-earthquake-heroes-20170921-story.html

Molina, H. (2017). Al alza, feminicidios en Edomex. El Economista. Recuperado de: http://eleconomista.com.mx/sociedad/2017/08/07/alza-feminicidios-edomex

Paniagua, D. (2016). En México se violenta, se explota y se asesina a las mujeres. Forbes. Recuperado de: https://www.forbes.com.mx/mexico-se-violenta-se-explota-se-asesina-las-mujeres/

Proceso. (2017). Chihuahua registra 64 homicidios de mujeres en lo que va de 2017. Proceso. Recuperado de: http://www.proceso.com.mx/487942/chihuahua-registra-64-homicidios-mujeres-en-lo-va-2017

Salazar, J. (2013). México y el infierno de la trata de mujeres. BBC. Recuperado de: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2013/11/131111_mexico_trata_mujeres_prostitucion_jcps

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