El continente africano una vez más ha captado las miradas de todos y cada uno de nosotros, ya que se ha convertido en el escenario de cientos de muertes causadas por algo mucho más mortífero y menos escandaloso que las armas utilizadas en las cruentas guerras que protagonizan el acontecer diario de las sociedades africanas.

Guinea, Liberia y Sierra Leona, albergan dentro de sus fronteras, al “asesino” más buscado hoy día a nivel mundial, el virus del ébola. El cual ha puesto en alerta a la sociedad internacional debido al nulo control del virus, su rápida propagación y sus altos índices en la tasa de mortalidad, además de no contar vacuna o cura alguna que pueda combatirlo.

A diario, el ébola acapara en su totalidad los distintos medios de comunicación debido a la trascendencia a nivel mundial y a los tintes de ciencia ficción que tiene su de propagación: los murciélagos de la fruta, que a pesar de parecer casi inofensivos, inician una cadena que culmina con la muerte de todo aquel que entre en contacto con el virus.

El ébola es excesivamente difícil de controlar pero muy sencillo de contraer, ya sea por contacto con sangre, secreciones, fluidos corporales de animales infectados por el virus, consumo de carne contaminada o por el simple hecho de tocar algún objeto que haya estado en contacto con el ébola

Los principales brotes del ébola, aparecieron en la República Democrática del Congo durante 1976, año desde el que ha causado más de 1,500 decesos en el África continental.

En el ser humano, el virus tiene una tasa de mortalidad del 90%, ya que afecta células del hígado, de los vasos sanguíneos y de la sangre, las cuales son las encargadas de absorber partículas nocivas, ocasionando fallas en órganos y muerte de tejidos.

Sorprendentemente, a partir de Marzo de este año, comenzaron a presentarse nuevos brotes del ébola, afectando principalmente a los países integrantes de la Unión del Rio Mano (Sierra Leona, Guinea, Liberia y Costa de Marfil).

Por esto, los Gobiernos de estas Naciones en conjunto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) han planteado una estrategia a nivel regional, que busca evitar la propagación del virus, aislando a las poblaciones ubicadas en los bordes fronterizos que comparten estos países (zonas que representan el 70% de los casos de infecciones).

Incluso con el objetivo de no llevar con mayor facilidad el virus dentro de sus fronteras –y gracias a las alentadoras declaraciones de la Directora de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, que considera al virus “fuera de control”-, muchas naciones a nivel mundial han puesto restricciones a sus habitantes.

Por su parte, el Gobierno de México invita a la población a no viajar a países africanos. Sin embargo estas advertencias no son nada, comparadas con las establecidas por la administración Obama, que alerta a sus ciudadanos sobre la peligrosidad del virus y coloca a los países de África en alerta máxima, además de advertir que el ébola podría expandirse como un incendio forestal en las montañas californianas.

Por lo pronto, más de 1,600 contagios por el virus del ébola se han presentado de Marzo a la fecha, en las Naciones del África Occidental, 887 muertos incluidos 60 médicos; crisis sanitaria a nivel continental y alerta máxima a nivel global, entre otras ocas que nos ha dejado “el mundo en tiempos de ébola”.

Esperemos con ilusión, que los actores competentes tomen parte y que en realidad el fondo de emergencia del Banco Mundial (BM) y el Plan de Respuesta de la OMS sirvan para contrarrestar la crisis en África Occidental, y evitar que con el paso de las semanas las poblaciones afectadas vayan siendo olvidadas. Esperemos con ilusión que logremos terminar con las muertes causadas por el virus del ébola.  

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