Mientras todos los caminos que tenemos que recorrer se están volviendo confusos y todas las luces que nos guían el camino son cegadoras, quizás, todas esas herramientas con las que jugábamos de niños sean capaces de llevarnos a una posible respuesta. La palabra Lego viene de la frase danesa “leg godt”: jugar bien, o como diría Woody “ Juega Bonito Sid”.

Los legos, esos juguetes basados en un rectángulo de 9.6 milímetros de alto, que solamente han tenido una variación de 0.0004 milímetros desde que Ole Kirk Kristiansen los diseñara, han sido la compañía de niños y niñas, artistas y diseñadores, geeks, padres responsables de la educación de sus hijos por casi 70 años . Ese juguete que se ha vuelto en el ideal del juguete perfecto por sus tres características: el uso del plástico, la estabilidad de sus piezas y, finalmente, no importa su edad todas son compatibles. Ha sido un maravilloso apoyo educativo capaz de construir desde una réplica del Taj Mahal (5,922) o una versión a escala real del X-Wing Starfighter (5,335,200), de acuerdo al artículo de Genevieve Smith “Lego is the perfect Toy” en New York (Noviembre 28-Diciembre 11, 2016), o simplemente una referencia a la construcción de Diego Rivera el Anahuacalli en una versión más lírica del artista Diego Pérez.

Es el mismo rectángulo la abstracción perfecta de un pixel, muy baja resolución pero tridimensional, para el diseñador Christoph Niemann, quién protagoniza el primer episodio de la nueva serie de Netflix “Abstraction: The Art of Design”, que lo llevó a la creación del libro “I LEGO NY” (2010). Desde la representación de los rascacielos como  el Empire State o el New Museum con 5 o 6 bloques al Ferry de Staten Island o Green Point con una sola pieza. “Durante los fríos y obscuros días del invierno berlinés, pasé mucho tiempo con mis niños en su habitación. Conforme veía los bloques tirados en el suelo mi mente inmediatamente regreso a NY”. Ese mismo juego que permite construir ya sea las maravillas arquitectónicas con instrucciones como el set del Guggenheim Museum o El Louvre, o simplemente sentarte por horas en una pila de ellos y ejercitar la imaginación para crear cualquier narración posible, incluso aunque inicio como un juguete unisex con los años las niñas comenzaron a exigir sus propias características: figuras más realistas, bloques con colores más brillantes y muchos más detalles en los interiores.

Si el Lego fue denominado como el “Juguete del Siglo” por la Asociación de Vendedores de Juguetes en el 2000 en Forbes es por sus múltiples posibilidades, que hasta los artistas se han apropiado de ellos. En el 2008, Miguel Monroy realizó un bloque de Lego rojo de 140 x 70 x 50 cms., en sus propias palabras “Mi obra es muy autorreferencial. Me intrigaba como este juguete se había vuelto un icono modular racional. Veía como se utilizaba para generar la forma de otros iconos culturales y pensé por qué no hablar de si mismo con el propio sistema que el mismo plantea”. Esos iconos los ha retomado Nathan Sawaya en su exposición “The Art of the Brick” que actualmente se presenta en el Cincinnati Museum Center, donde se puede ver desde el esqueleto de un Tiranosaurio Tex a la Esfinge, hasta sus propias creaciones de una forma totalmente juguetona. Por otro lado, la realización del “Letgo Room” de Ai Wei Wei en el 2015 en la Galería Nacional de Victoria, con donaciones provenientes de todo el mundo, celebraba a activistas políticos australianos, incluyendo a Julian Assange, después de una fuerte controversia con la propia compañía debido a las connotaciones políticas del trabajo del artista chino.

En cuestiones visuales la banda The White Stripes junto con el director Michael Gondry realizaron el video musical “Fell in Love with a Girl” (2001), una animación cuadro por cuadro de Legos con los colores principales que definían a la banda: rojo, blanco y negro. Al inicio Jack White contactó a la compañía para realizar el video y que en el sencillo se incluyeran las piezas para construirlo a él y a Meg. La banda acabó comprando los sets para poder filmarlo, debido a la contestación de “que no creaban publicidad para personas mayores de 12 años”, al final de cuentas después de ver el video Lego los buscó de nueva cuenta pero ahora eran Jack y Meg los que ya no estaban interesados. La Entertainment Weekly describió al video como: “Las imágenes se entrelazan con la letra… donde puedes profundizar en la metáfora. Así, como en los legos, el amor y el sexo pueden tomar cualquier forma en los deseos de la imaginación” y, así, como los legos pueden crear sentimientos engañosos, sin embargo el juego continúa ad infinitum.

Tal y como en el video donde un niño es el que arma los bloques para crear una persecución amorosa, es lo que ha llevado a LEGO al diseño en co-creación y convergencia alrededor de múltiples plataformas, con su alianza con Warner Bros. para la filmación de “The Lego Movie” (2014), una meta-película que pone en cuestionamiento la naturaleza del propio juguete, desde la imposición ciega de las reglas al ordenamiento por medio de las instrucciones hasta el trabajo en equipo de un “estilo libre”; la presentación del “hombre de negocios” como un creador preocupado por la perfección y permanencia por medio del pegamento; logra una crítica no solamente a los bloques sino también al propio medio, al cine que llevan al siguiente nivel con todas las referencias de la más recientemente estrenada “The Lego Batman Movie” (2017): los problemas existencialistas de Batman, su pasado y la posibilidad de ocupar absolutamente todos los villanos de la serie, de las películas, es más de todas las películas posibles.

En los años noventa, cuando los niños comenzaron a abandonar sus juguetes antes y los video juegos tomaron un papel protagónico, Lego decidió diversificarse con Legoland y enfocarse en figuras de acción y sets para bebes, pero para 2003 entraron en una crisis económica que los llevaron al despido de 1200 personas, a la modernización de sus máquinas de producción y mudanza de su fábrica a Monterrey en el 2008. La forma de jugar también cambió con la entrada de nuevas tecnologías, los niños van y vienen con los bloques, juegan a las carreras como el videojuego “Lego Racers 2” como lo ven en sus pantallas o incluso en YouTube hay tutoriales de cómo construir un x-box y los controles de Lego.

Así, quizá, solamente quizá, es que mientras Lego es pensando con la idea de crear un juguete que preparé a  los niños para la vida adulta, es que la importancia de las historias y su interrelación lo que permite que todos los personajes estén entremezclados, y que los balazos solamente sean sonidos salidos de Siri o otorgar verdaderos premios a aquellos que se lo merecen, y que los grandes también tengan sus  cuartos llenos de fantasías que vivían en su infancia.

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Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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