En menos de una década, en México, hemos tenido la oportunidad de apreciar proyectos muy significativos de la producción del artista Daniel Buren (Francia, 1938). Primero expuso en la Galería Hilario Galguera “Para analizar. Trabajos situados y trabajo in situ 2010”, en la que realizó 19 instalaciones hechas con madera, pintura, espejos, dibont y vinil autoaherible en las salas. Cada espacio le abría la posibilidad de inventar o continuar, mientras que algunas son reiteraciones de una idea, otras son posibles, solamente, en ese espacio, por lo que son únicas. A partir de una filosofía del trabajo fuera del tradicional estudio, Buren adopta cada espacio como suyo, así que en su proyecto en el Hospicio Cabañas del 2014: “De un patio a otro: Laberinto”, nos invitó a sentir, a visitar y a ver tanto la arquitectura de Manuel Tolsá como los murales de José Clemente Orozco con una nueva mirada de los espacios abiertos. Así que en su más reciente exposición en el lozano Museo Espacio de Aguascalientes, cada objeto permite la inmersión en otro tiempo, en otro espacio. “Como un juego de niños” es una invitación a sentir nuestra propia escala en relación a la instalación que recuerda a un juego de niños.

A partir de 104 módulos de madera y metal ensamblados como objetos gigantes de formas geométricas: cilindros, cubos, pirámides, arcos, esta instalación ha sido exhibida en el Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Estrasburgo (MAMCS) y en el Museo MADRE en Nápoles. Desde el 21 de julio podrá ser visitada en 6,000 metros cuadros del ME junto a una serie de trabajos situados y una selección de fotografías de otros proyectos del artista para poner en contexto en una ciudad donde se está generando un diálogo con el arte contemporáneo internacional.

En Guadalajara, el recorrido estaba propuesto como una serie de intervenciones al aire libre -en su mayoría- por medio de colores, luces, líneas, espejos y telas ubicadas por los pasillos, los patios y en la Capilla Tolsá –la cual todavía permanece- no podría haber tenido un título más pertinente que la idea de laberinto. En ese momento, después de años de preparación, la mayor dificultad fue la controversia de trabajar en un monumento arquitectónico tan significativo para la ciudad, tal como le sucedió en 1989 con su instalación pública “Les deux plateaux” en el patio del Grand Palais, o las constantes negociaciones, como en los jardines de Versalles en 2004 con “Versailles Off”. A dos años de ese proyecto, Buren regresa a México con una nueva conversación, la referencia a los juguetes de la infancia, una relectura del inmueble y apreciar los detalles de las salas de exhibición por medio de su lenguaje básico: formas geométricas, colores tomados de los juegos de niños, y sus representativas líneas de 8.7 cm.

Sus líneas tienen una memoria que se prolongan misteriosamente en nuevos fondos y  hacen visible ese espacio, ya sea en comunicación con los colores o con el blanco. Desde que las ha ocupado en los años sesenta y su renuncia al estudio tradicional, el dónde se iban a localizar continúa siendo una pregunta clave para el artista. Sus líneas han logrado transitar de la calle a los lienzos, de los monumentos a las galerías, para transformarse en una serie de instrucciones donde se apropian de cada lugar donde las sitúan y se ha convertido en la firma distintiva de Buren.

Por las imágenes del montaje de la obra en otros espacios, Buren propone al espectador una especie de infantilización al localizarlo dentro de una arquitectura fantástica con dos lecturas dadas desde el silencio del blanco de la mitad de la instalación a la polifonía creada por la combinación de colores de la otra mitad. Si de niños nos permitíamos hundirnos en nuestros propios mundos, aquí ya estamos adentro de ellos, así no sólo se activa la reacción en cuanto al espacio por la memoria del mismo, sino también por medio de la nostalgia del juego. Supongo que para los niños abrirá la ventana del asombro al ver esos espacios imposibles en la realidad y mostrar el secreto de la vida. Buren, a sus casi ochenta años, es un apasionado de la vida, de verla desde una perspectiva diferente. Buren tiene un compromiso ante la libertad, al darle al espectador el mayor espacio de elección, aunque solamente sea por un momento, para situarse dentro de su obra, pero también ante su transformación al recuerdo, estoy segura que todos los que tuvimos de visitar el Hospicio Cabañas lo guardamos en un lugar especial en nuestra memoria.

Buren, como buen artista conceptual, trabaja a partir de un entendimiento del leguaje, donde en cada muestra descubre un rasgo de su pasado y es una elección que forma una historia específica, así nos abre una situación única, cada exposición es una experiencia por suceder para el que la visita, es la condensación de su historia. En los últimos años, Buren se ha dado cuenta de la cantidad de gente que atraen sus proyectos, pero si cada exposición es una experiencia diferente, no puedo dejar de querer visitar esta nueva muestra.

 

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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