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El jaguar de la Riviera Maya

El jaguar, (panthera onca) es un carnívoro felino de la subfamilia de los panterinos y género panthera. Es la única de las cinco especies actuales de este género que se encuentra en América. También es el mayor felino de este continente y el tercero del mundo, Su distribución actual se extiende desde el extremo sur de Estados Unidos y gran parte de América Central y Sudamérica. hasta el norte y noreste de Argentina. Esta especie ya desapareció en los Estados Unidos desde principios de la década de 1900. ​

El jaguar encuentra emparentado y se asemeja mucho en apariencia física al leopardo (panthera pardus), pero generalmente es de mayor tamaño, cuenta con una constitución más robusta y su comportamiento y hábitat son más acordes a los del tigre (panthera tigris). Si bien prefiere las selvas densas y húmedas, puede acomodarse a una gran variedad de terrenos boscosos o abiertos. Está estrechamente asociado a la presencia de agua y destaca, junto con el tigre, por ser un felino al que le gusta nadar. Incluso se le puede considerar un experto en buceo.

El panthera onca está calificado en la Lista Roja de la  Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) como «especie casi amenazada» y elnúmero de ejemplares vivos está en declive. Entre los factores que lo amenazan están la pérdida y la fragmentación de su hábitat natural. A pesar de que el comercio internacional de ejemplares de esta especie o sus partes está prohibido, éste muere con frecuencia a mano de los humanos, especialmente en conflictos con ganaderos que pretenden conservar vivo el ganado de sus ranchos. Aunque reducida, su distribución geográfica sigue siendo amplia. A lo largo de la historia, esta distribución le ha otorgado un lugar prominente en la mitología de numerosas culturas indígenas americanas, como los mayas y los mexicas que siempre lo consideraron un animal sagrado.

En las civilizaciones precolombinas de México, Guatemala y Perú, el jaguar era venerado como una criatura divina. Pero el respeto hacia este animal se perdió cuando empezó a ser cazado para comercializar su piel. En los años sesenta particularmente hubo una disminución significativa de ejemplares, con más de 15 000 pieles de jaguar sacadas de la amazonía brasileña anualmente, por lo que la Convención sobre en Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES) en 1973 consiguió una considerable disminución del comercio con sus restricciones. Actualmente el comercio internacional del jaguar está totalmente prohibido.

La caza pora comercializar su piel sigue siendo una amenaza muy grave. Y aunque estén bajo protección en los países sudamericanos, siguen muriendo jaguares a manos de los rifles de los ganaderos. En algunos sitios, como por ejemplo en Guyana Francesa, todavía se sigue permitiendo la caza del jaguar.

La población más importante del jaguar en México, se encuentra en la selva lacandona en Chiapas. Para protegerlos se crearon corredores que les permiten a las poblaciones de felinos estar en contacto con zonas en la región que se encuentran en la selva maya, donde se ubican la Selva el Lacandona de Guatemala, Calakmul en México y El Petén en Guatemala y Belice.

Estas áreas se integran con un corredor natural que mantiene a la población más grande de jaguares hacia el norte del ecuador. Igual se pueden encontrar en las regiones prioritarias terrestres de Quintana Roo.

Gracias a las acciones de protección y recuperación de masa forestal, la población del jaguar en México ha tenido un crecimiento del 20 % en los últimos ocho años. Así lo aseguró el investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Gerardo Ceballos, al dar a conocer el Segundo Censo Nacional del Jaguar en México, en el que participaron 25 investigadores de 16 instituciones educativas.

En conferencia de prensa ofrecida en el marco del primer Simposio Internacional de Ecología y Conservación del Jaguar y otros Felinos Neotropicales, el investigador destacó que México es el primer país en haber hecho este censo de 2008 a 2010. Gracias a ello se dio un paso importante para hacer conciencia sobre el peso que tiene la presencia de este felino en los ecosistemas selváticos de Latinoamérica, además de su imagen cultural y tradicional para las poblaciones de esta región del continente.

El investigador reveló que, de acuerdo con el Segundo Censo, aplicado en Yucatán, Quintana Roo, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Colima, Sinaloa, Sonora y San Luis Potosí, en el país se tiene un registro de 4 800 jaguares, lo que revela un incremento de 20 % entre 2010 y 2018.

Esto ha sido posible como resultado de las acciones de protección y preservación forestal, lo que ha ayudado a que el hábitat del felino más grande de América vuelva a ser repoblado con cifras esperanzadoras para evitar su exterminio total.

Muestra de ello, dijo el académico, es que ha habido zonas como el Kalakmul donde el número de jaguares pasó de 2 ejemplares por cada 10 mil hectáreas cuando se realizó el primer censo, a cerca de 10 jaguares en esas mismas áreas durante el 2018.

Ante la urgencia por conservar un símbolo natural y cultural de México, propuestas como la alianza WWF-Fundación Telmex-Telcel para la conservación del jaguar, varias instituciones se han visto en la necesidad de lograr un acuerdo significativo para la protección del jaguar.

Bajo ese rubro, investigadores como Gerardo Ceballos y la WWF están creando estrategias que fueron presentadas en el XII Simposio del Jaguar Mexicano.

Fundación Telmex-Telcel ha desarrollado nueve programas de responsabilidad social y 54 acciones a nivel nacional en beneficio de la población felina. Reveló el investigador que como resultado de todas estas acciones se conformó la Alianza Latinoamericana para la Conservación del Jaguar, siguiendo el ejemplo que ya existe en México, a fin de extender la protección de este animal a todo el continente.

Si no tomamos las medidas necesarias para la conservación de esta especie puede desaparecer, por lo cual es importante fomentar en la población del país el conocimiento de las circunstancias en que se encuentra el felino para que así tenga más oportunidad de sobrevivir.

Los ciudadanos debemos de comprender que tenemos una fuerte crisis de extinción de especies, causada por personas sin escrúpulos y nula cultura ecológica ni respeto a las especies en peligro de extinción. Es muy importante evitar la compra de muebles hechos con maderas exóticas como el cedro o la caoba, nunca practicar la caza, utilizar papel reciclado, no tirar basura y no asistir a circos donde maltraen a animales. Éstas son algunas de las acciones que como personas podemos realizar para evitar la trágica desaparición de tan emblemática especie.

Alma Rosa Soto González

Alma Rosa Soto González

Licenciada en biología egresada de la FES Iztacala UNAM
Asistente en investigación de la Faculta de Medicina
Asesor y representante de temas biológicos y ambientales de la Ciudad de México, de la asociación “Tortugas de Totonacapan A.C”

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