Crecí en un hogar donde los roles tradicionales de género estaban fijamente establecidos. Yo era el único hombre entre cinco hermanas, el “rey de la casa”. De mis necesidades estaban pendientes siempre mi madre y mis hermanas. Este privilegio imponía cargas y marcos de referencia relacionados a uno de nuestros mayores lastres sociales: la desigualdad entre hombre y mujeres.

Probablemente este tipo de crianza me hizo abrir los ojos a las disparidades existentes entre personas, y a valorar la diversidad como una enorme riqueza social.

Considero que el papel del Estado como garante de los derechos humanos es generar las condiciones para que estos puedan ejercerse plena y libremente. En este sentido, como presidente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, he impulsado, a través de los Comités Especializados de Igualdad y no Discriminación y de Violencia Sexual, numerosas acciones a favor de la igualdad dentro y fuera de la institución.

Hemos participado en la armonización de la norma que garantiza el derecho de las mujeres en situación de violencia a decidir sobre su cuerpo. Hemos elaborado el primer Diagnóstico Cuantitativo sobre la Atención de la Violencia Sexual en México. Desarrollamos y distribuimos la Cartilla de Derechos de las Víctimas de Violencia Sexual Infantil y la Cartilla de Derechos de las Víctimas de Discriminación por Orientación Sexual, Identidad o Expresión de Género, además de llevar capacitaciones permanentes en materia de derechos de las víctimas LGBT, violencia contra las mujeres, violencia sexual infantil y perspectiva de género.

Estamos trabajando para certificar a la CEAV en normas sobre igualdad laboral y no discriminación, además de que contamos con un Modelo de Prevención, Atención y Sanción del Hostigamiento y el Acoso Sexual que opera a través de un órgano colegiado al interior de la institución. Tenemos un lactario y estamos por aprobar la ampliación de las licencias por paternidad. Todas estas acciones tienen un firme propósito: combatir la discriminación y fomentar la igualdad sustantiva entre todas las personas.

Dice Nancy Fraser que comprender y reparar la injusticia de género requiere atender tanto a la distribución como al reconocimiento. Las mujeres han tenido históricamente una función reproductiva en un modelo productivo. Pretender coartar sus derechos o imponerles cómo ejercerlos, reproduce este esquema, a todas luces injusto.

Mi compromiso de todos los días al frente de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas es seguir trabajando para construir una sociedad en la que el respeto a los derechos humanos sea el punto de partida para nuestra vida diaria


Cortesía de: http://jaimerochin.mx/

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