A propósito de la conmemoración del Día del Maestro y reflexionando en parte, sobre la crisis interna del Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (Conalep) en el Distrito Federal (el que este fin de semana auspiciaba huelga a partir de las 7:00 hrs de hoy lunes 18 de mayo), conviene señalar que entre los aspectos básicos que la Reforma Educativa debe impulsar, destaca el factor científico-académico.

Originalmente, el sistema educativo en México fue una importante plataforma para la construcción del nacionalismo -por lo menos hasta los años noventa- per se el fortalecimiento del entramado social, político, cultural, económico, ético, cívico y sobretodo, académico de los estudiantes.

Buscando la transformación de la sociedad se instrumentó entre los años veinte y cuarenta del siglo pasado la escuela rural mexicana, que tenía por objeto la formación de la ciudadanía organizada como parte de una entidad más poderosa desde la visión docente: la ciudadanía social.

Sólo con la reforma educativa de 1944 que emprendió Jaime Torres Bodet, el individuo fue contemplado como parte integral de sus programas, antes de esa fecha, la educación tenía otros objetivos. No obstante, la presencia del Estado se notaba en el Civismo como materia aledaña a Historia en la formación de la identidad nacional y presentes en la educación de las generaciones de “educación primaria” durante los años sesenta.

Hacia 1972 se determinó que en la educación media y básica se requería la organización curricular de las materias por áreas, para definir perfiles y agrupar el conocimiento; empero, el civismo como materia fue retomado hasta el año de 1992.

A lo largo de estos cincuenta años, en opinión de Gilberto Guevara Niebla, la formación escolar estuvo condicionada como sigue:

  1. (…) No estuvo guiada por una preocupación explícita por la formación de la personalidad moral del alumno. Confundida con la religión, la dimensión moral fue eliminada de la reflexión pedagógica (…)
  2. La formación escolar de ciudadanos se realizó en una escuela en donde predominaba una concepción formalmente jerárquica de la relación maestro-alumno y una gestión institucional y burocrática…la escuela es en México una institución desposeída sin capacidad ninguna para tomar decisiones significativas sobre su propio objeto.[1]

El vacío educativo en cuanto a la formación de la personalidad del ciudadano, está demostrado por el énfasis al patriotismo, a los símbolos, los rituales y la evocación de fechas conmemorativas, mas que a la estructuración de su capacidad crítica y creadora.

Esto debido a que, quizá, la cultura de masas y de los “mass-media” impulsa a los sujetos a concederle un lugar importante y vital a su nación como “añoranza de terruño”, más que a su Nación como superestructura garante de sus condiciones de calidad de vida. En otras palabras:

“ (…) la abrumadora mayoría de los mexicanos políticamente concientes son leales a la nación, cualquiera que sea las críticas y quejas que puedan tener respecto a instituciones prácticas y personas específicas…lo que las masas “dan” al sistema no es su apoyo en ningún sentido positivo, sino más bien su aquiescencia, a menudo expresada en desapego y apatía (…)[2]

El modelo formativo de los años ochenta y hasta mediados de los noventa, consistía en formar profesionales y posgraduados con niveles de excelencia en el campo de su especialidad, en el que el profesor era transmisor de información con un enfoque memorístico y de reproducción de un conocimiento establecido.

Dicho modelo tradicional, con todo y sus virtudes metodológicas, no fomentaba en sus planes de estudio ni de manera explícita o programática la formación de individuos libres, autónomos, críticos, con capacidad para tomar decisiones que involucraran de manera directa el respeto a su pensamiento y al desarrollo de facultades que le permitieran no sólo obedecer, sino también asumir la capacidad creativa por naturaleza.

En nuestros días, la reforma educativa busca reorganizar las bases sindicales del magisterio y profesionalizar la plantilla de profesores, sin embargo, también debe ir más allá de lo político. Es menester mejorar la calidad educativa desde el punto de vista científico-académico y considerando algunas ventajas del modelo de vanguardia educativa:

  1. En la actualidad, los alumnos aprenden de un modo distinto, porque han crecido en un entorno fuertemente determinado por las nuevas tecnologías y la comunicación multicultural lo que modifica su nivel de interpretación de la realidad y procesamiento de la información.
  2. Los planes de estudio y el sentido de la función docente ha cambiado: ya no se trata de transmitir información a los alumnos, sino de entrar al proceso de pensamiento del alumno para involucrarlo en su propio proceso de aprendizaje, impulsando contenidos actualizados, relevantes y pertinentes, acordes a las tendencias actuales y sobretodo dirigidos hacia un pensamiento que rebase las fronteras nacionales.
  3. Existen estrategias de enseñanza basadas en el aprendizaje activo, colaborativo y social[3] cuyo diseño e implementación están centradas en el alumno. Su virtud radica en promover la participación de los estudiantes a partir de la reflexión continua, diálogo, colaboración, desarrollo, construcción de conocimientos, habilidades y actitudes.
  4. El nuevo modelo educativo puede tomar del denominado “Aprendizaje Activo” la dinámica de sus actividades porque son motivadoras y retadoras, orientadas a generar conocimiento y desarrollar en los estudiantes múltiples habilidades (búsqueda, análisis, síntesis de la información y resolución de problemas), así como el desarrollo de las competencias de niveles simples a complejos.

Una de las mayores preocupaciones que puede generar toda reforma educativa estriba justamente en los contenidos, de ahí la importancia de conservar en los planes de estudio materias relacionadas con humanidades, ciencias sociales, artísticas, literarias y filosóficas porque está demostrado que la formación humanística contribuye a la conformación de individuos más completos a partir del enriquecimiento cultural.

En ese sentido, las materias históricas tienen una enorme obligación: proporcionar veracidad, objetividad y congruencia a los estudiantes. Esto es, a partir del método científico establecer la articulación de los hechos históricos bajo un correcto revisionismo histórico. De modo tal que el concepto de nacionalismo emerja de la autenticidad y la certeza.

Al cercenar o alienar las humanidades, la historia y las materias artísticas, decantamos no sólo la esencia del conocimiento, sino sobretodo la belleza del aprendizaje crítico de la totalidad. Si un estudiante carece en su etapa formativa de elementos culturales de identidad nacional, estaríamos formando individuos en la orfandad con respecto al Estado-nación…parias culturales.

Una correcta Reforma Educativa debe ante todo, centrarse sí en la profesionalización de sus plantillas de profesores, sí en la alineación de su sindicato, sí en la conformación de un cuerpo magisterial más íntegro, sí en la integración de planes de estudio más sólidos y modernizados. Pero ante todo en conservar el factor científico académico de sus objetivos.

Porque como lo señala el documental “Ivory Tower” de Andrew Rossi (Estados Unidos, 2014), la experiencia americana demuestra que la catástrofe del sistema educativo universitario en aquél país, sobrevino cuando las instituciones de educación superior se convirtieron en franquicias de inversión áridas en conocimiento, ciencia e investigación.

Por ello, es necesario que la reforma educativa fortalezca el sentido académico, cultural, científico y humanístico de las instituciones de educación pública, más allá de una simple política educativa clientelar.


[1] Gilberto Guevara Niebla. “Mexicanos sin civismo”, en: Nexos. Cultura Ciudadana, Febrero, 1999, p. 45

[2] Roderic Ai Camp. “Los valores políticos y sus orígenes: partido, enajenación y tolerancia”, en: Roderic Ai Camp, La Política en México: el declive del autoritarismo.  México, Siglo XXI, 4a Edic., 2000, p. 101

[3] Estrategias que instituciones pioneras en el modelo de vanguardia educativa como el ITESM han implementado de manera exitosa.

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