Centro Público

El desempeño en la administración pública

El desempeño del servicio público, más allá de que sea una función simple y llanamente administrativa, está constituida por la extensión del ejercicio del poder así como la expresión cotidiana de la realización de la actividad gubernamental en sus distintos poderes, como lo son, el ejecutivo, el legislativo y el judicial.

La concepción del poder como el acto de dominación por excelencia ha servido desde sus inicios como base para la actividad política, el entendimiento de éste concepto como una virtud o capacidad por la que la realidad es transformada para la consecución de fines superiores,[1] nos conduce a la idea de que la Administración Pública representa el andamiaje de proyectos, planes y programas, mediante la aplicación de los poderes conferidos a la autoridad gubernamental por los individuos a los cuales deben responder, es decir, al ciudadano común.

El artículo 39 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos señala a la letra:

“Artículo 39. La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.” [2]

Si de la transcripción anterior se infiere que la capacidad de transformar la realidad es del poder soberano el cual radica esencialmente en el pueblo, la pregunta sería ¿cómo enlazamos el ejercicio de la función pública con las decisiones dictadas de viva voz por los ciudadanos de quienes se origina esta función?

La respuesta inmediata podría ser suficiente, si nos remitimos a los ejercicios de democracia directa o representativa, siempre y cuando éstas puedan basarse en el correcto ejercicio de sus representantes, lo anterior en razón de la desconfianza latente de la ciudadanía, esto como consecuencia de las inconsistencias administrativas.

Con independencia de la forma de gobierno que pudiese adoptar un país, ya sea unipersonal en sus diferentes figuras históricas como la monarquía o su evolución democrática al presidencialismo, o bien pluripersonal con esquemas asambleístas sean o no apegados al sistema de representación, debemos considerar que la transferencia del poder, emana de los individuos, a un órgano de gobierno.

Es precisamente de esta transferencia y de su finalidad primordial como formadora de un orden general y la exclusión del caos, de lo que deriva la percepción histórica constante en el sentido de que el ejercicio del poder, es decir, de la capacidad de gobierno y la imposición de reglas, ya sea motu proprio por el Ejecutivo o de un órgano legislativo representativo, el cual se realiza de forma vertical y descendente.[3]

Tradicionalmente se ha considerado a los órganos de la administración pública como un ente superior denominado “Gobierno”, por encima del cual no existe poder humano que lo pudiese cambiar o modificar, tal como lo cita Thomas Hobbes en su obra del Leviathan.

Dicha concepción fue reforzada en mucho por la teoría kelseniana que consideraba como una necesidad del Estado (entendido como gobierno) la conformación de una estructura centralizada que permitiera un mayor control de sus funciones, al ser, por naturaleza, una organización en sentido estricto.[4]

Hasta este punto de nuestra reflexión, entendemos que la armonización entre el ejercicio vertical de la administración pública, así como la actualización de la soberanía popular, parecen imposibles sin despojar a uno u otros elementos del Estado de su concepción histórica de poder, ya sea como supra ordinación o subordinación.

En futuras publicaciones, abordaremos brevemente algunos caminos para el restablecimiento de los vínculos entre ciudadanía y gobierno, pero especialmente entre ciudadanía y servicio público, por medio de la construcción de vías de entendimiento y comunicación democrática, así como de fortalecimiento de capacidades intelectuales de liderazgo, opinión y análisis; esto con la finalidad de llegar al bien común.


[1]Refiérase VILLORO, Luis. Los retos de la sociedad por venir.

[2]Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Art. 39. Artículo original DOF 05-02-1917.

[3]En referencia a MEZA ACEITUNO, Yuri. El Poder sin la Dominación y su Ejercicio Bidireccional. Ensayo. México 2011.

[4]KELSEN, Hans. Teoría Pura del Derecho. Biblioteca Jurídica Virtual. UNAM. México. Consultado con fecha 1 de septiembre de 2014 http://biblio.juridicas.unam.mx/libros/3/1039/14.pdf

Marco Antonio Loaiza Coronel

Marco Antonio Loaiza Coronel

Maestro en Derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México y Maestro en Administración de Empresas (MBA) por la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid, España), es también egresado de la Licenciatura en Comercio Internacional por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, Campus Monterrey; y actualmente se encuentra cursando la Maestría en Derecho Parlamentario por la Universidad Autónoma del Estado de México.

Add comment

Algo mas para visitar

CP en Twitter

CentroPublicoMX Estas megaciudades fueron laboratorios de experimentación en América Latína, convirtiéndose en espacios de fantasía… https://t.co/z0I9vGuRsB
CentroPublicoMX “Cacao: la bebidas de los Dioses” el libro de @martha_chapa que ganó un prestigioso premio. https://t.co/MJBzTTp1vo
CentroPublicoMX La “eliminación” del fuero se vende como un cambio histórico que presurosamente todos se adjudican en época elector… https://t.co/73vIFPqgwi
CentroPublicoMX El resumen del debate 👇🏻 #DebateINE https://t.co/0Sd4xhWp5o
CentroPublicoMX RT @iecm: Ya estamos listos para el primer #DebateChilango. Síguelo hoy, a las 19:30 horas, en Radio, TV, Internet y en nuestras redes so…