“La casa nos ayuda a decir: seré un habitante del mundo a pesar del mundo”
Gaston Bachelard

La distribución de la Galería Hilario Galguera para la más reciente exposición de James hd Brown (Estados Unidos, 1950) ha cambiado de nueva cuenta, no a nivel arquitectónico, sino la lectura de los espacios: reclama nuestra atención. Ubicada en Francisco Pimentel 3, colonia San Rafael, se presenta el proyecto que le da nombre a la exposición: El Cuarto Rosa, parte de una serie más amplia, que se presentó en el 2013 en el Museo Diego Rivera Anahuacalli. My Other House en el 2013 buscaba mirar al futuro, así el futuro ha llegado.

Tal y como en su serie de Los Planetas, que le tomó muchos años en su producción, My Other House está creciendo tanto hacia dentro como hacia fuera, crece a partir de los materiales que ha recabado con los años, una de sus reglas es no comprar nada para esta serie. Ahora la blanca y silenciosa galería alberga El cuarto rosa, antes de su presentación en Los Ángeles. Brown menciona que apareció hace unos años, nunca ha sido un espacio físico específico, pero si un espacio del alma, no tiene que ser rosa, pero en esta ocasión sí lo es, puede ser espacioso y antiguo, guarda recuerdos y nuevas piezas, contiene todo el tiempo, ha sufrido varios cambios, y todos guardamos ese espacio dentro de nosotros. Aquí sólo hay un marco que divide los espacios, es pequeño, pero acogedor, principalmente por la presencia de una alfombra, Colorado Blvd (2015), tejida especialmente para esta exposición en el estudio de Carlos Calvi en Monterrey. Es un espacio que ya conocemos aunque nunca antes hubiéramos entrado. Creemos que puede desaparecer, pero siempre está ahí.

Cada objeto tiene su propia dirección, ya sea evidentemente en su nombre o desde su producción, es por lo que cambia pero no predominan, el trabajo de Brown está basado en una paleta de 6 colores que forman miles de combinaciones, pero que es totalmente personal. Una de las piezas dentro de El cuarto rosa es Orb 1 (Paris) 1995 que funciona como una especie de premonición de su existencia, anunciaba que algo llegaría a ocurrir. Junto a Twin Paining for the Pink Room I y II (2015) se comunica con la serie de Los Planetas (2004), la cual fue presentada en su exposición retrospectiva seleccionada por Hilario Galguera en el 2013. Inevitablemente, después de leer que El cuarto rosa podría estar al final de un largo corredor y de encontrarte con una pinturas que son gemelas, es la referencia de “La casa tomada” (1946) de Julio Cortázar:

Cómo no acordarme de la distribución de la casa. El comedor, una sala con gobelinos, la biblioteca y tres dormitorios grandes quedaban en la parte más retirada, la que mira hacia Rodríguez Peña. Solamente un pasillo con su maciza puerta de roble aislaba esa parte del ala delantera donde había un baño, la cocina, nuestros dormitorios y el living central, al cual comunicaban los dormitorios y el pasillo. Se entraba a la casa por un zaguán con mayólica, y la puerta cancel daba al living. De manera que uno entraba por el zaguán, abría la cancel y pasaba al living; tenía a los lados las puertas de nuestros dormitorios, y al frente el pasillo que conducía a la parte más retirada; avanzando por el pasillo se franqueaba la puerta de roble y mas allá empezaba el otro lado de la casa, o bien se podía girar a la izquierda justamente antes de la puerta y seguir por un pasillo más estrecho que llevaba a la cocina y el baño. Cuando la puerta estaba abierta advertía uno que la casa era muy grande; si no, daba la impresión de un departamento de los que se edifican ahora, apenas para moverse…

Curiosamente, mientras nos presenta una parte profunda de My Other House, también nos conduce hacia lo que hay afuera con la pieza de gran formato Mystery of My Other House: home Economics, Gender and Zoring (2014), realizado en un lino belga comprado en Nueva York en 1991 cuya sensación se puede describir mejor en las palabras de César Eduardo Ambriz “Es afuera donde nos sensibilizamos, donde el otro se hace necesario, donde tenemos que pensar para vivir y donde adquirimos conciencia”, así que en lugar de salir del espacio físico de la galería nos adentramos al espacio más profundo de la galería.

El tiempo de la exhibición juega de diferentes maneras, es pausado, lento, es confortable el aumento de ventanas hacia otros tiempos con A Nightly Vision for the Window of My Other House I, II, III y IV (2015) y The Night Sky (View from My Other House) I y V (2013).

El recorrido es el proceso por el cual la revelación de lo que es de Brown y lo que es de nosotros se unen en nuevos modos de ser, nos da la capacidad para conocernos casi por medio de un reflejo no de lo figurativo sino hacia dentro, no hay una explicación racional de los sentimientos que despiertan sus creaciones. Casi es un acto de magia, tal como se consideraba el ver al cielo, o ver con un microscopio. Los formatos fluyen de una manera casi musical, y no sería raro traducir la música en el espacio, donde todos los detalles podrían manifestarse sonoramente. La exposición es un acontecimiento extraordinario presentado en un espacio familiar.

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Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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