A unos días de la consulta ciudadana sobre el Corredor Cultural Chapultepec las cosas no parecen pintar demasiado bien para la reflexión sana y desapasionada, como si de pronto fueran más importantes los actores que la trama y como si no fueran los ciudadanos los auténticos protagonistas de la decisión. Abierta la puerta, los ciudadanos tenemos no sólo el derecho sino la obligación de entrar y tomar las decisiones.

Se puede no estar de acuerdo con el corredor, se puede y se debe exponer lo que se piensa, pero lo que no podemos decir es que no ha habido transparencia en la argumentación, tanto que han sucedido cosas que antes no habíamos visto, cosas como transparentar un fideicomiso, habitualmente sujeto al secreto bancario, la toma de decisiones compartidas y en fin, todo un cúmulo de fuentes a las que se puede recurrir, claro, si se quiere.

Aquí se pueden encontrar y descargar los informes del Corredor, los datos que están a la vista y reunidos para su consulta.

Que no digamos que no fuimos invitados.

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