Anahad O´Connor escribió para el NewYork Times sobre la creciente popularidad del ayuno y cómo figuras públicas de la talla de los actores Hugh Jackman y Benedict Cumberbatch, promueven su práctica.

Existen antecedentes históricos, y muchos convencidos que han producido una vasta bibliografía sobre el tema, resaltando las capacidades del cuerpo humano para la conservación de nutrientes que facilitan los procesos necesarios para la supervivencia. Pero además de los argumentos que aluden a la perspectiva evolutiva, están quienes practican el ayuno por motivos religiosos y espirituales.

Longevidad, salud, espiritualidad, son beneficios que aún se cuestionan en la comunidad científica, pues parecen no existir fundamentos contundentes de sus bondades.

Existen dietas como la llamada 5:2, muy populares en Estados Unidos, que han probado ser benéficas en la disminución de peso y en la regulación de azúcares en la sangre; también se ha advertido que el ayuno promueve que el cuerpo queme grasa en vez de glucosa como combustible. Los estudios sobre todos estos factores, sin embargo, sólo consideran sus efectos a muy corto plazo, y el impacto en la salud se ha medido en un terreno muy experimental con animales.

Aún faltan trabajos que prueben la efectividad del ayuno, mientras tanto algunos ya gozan de sus muy positivos resultados en el cuerpo.


Fuente: NYTimes

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