Lo que hace 128 años comenzó como una medicina para el dolor de cabeza y náuseas, hoy es la bebida más vendida en los 206 países donde se comercializa, generando 35,000 millones de dólares anualmente. Coca-Cola, la famosa marca de refresco comercializada por Coca-Cola Company, ha lanzado una de sus s ingeniosas campañas.

Resulta que 65 países después, llega a México la campaña de las famosas “latas con nombres”, misma que se ha vuelto viral en redes sociales y  en la conducta de compra de los consumidores, pero ¿a qué se debe dicho éxito?

Actualmente, el marketing emocional se ha convertido en una estrategia infalible para incrementar ventas y crear un mayor posicionamiento de marca y si debo citar a un depredador de esta estrategia, Coca-Cola se ha convertido en la gran maestra.

Años atrás, la marca de bebida azucarada, apostó por una publicidad bombardeada de emociones para crear cierta empatía en el público y humanizar su imagen, dando pie a diversas controversias generadas por cuestiones no éticas en las que la compañía se veía envuelta, como sus procesos de fabricación y la gran cantidad de azúcar empleada en la fórmula de la bebida de cola. Sin importar nada de eso el emporio se siguió abriendo paso en el mercado y en la publicidad por el simple hecho de que su producto se vendía.

En esta ocasión, encontrar tu nombre en una lata de refresco se ha vuelto una de las principales misiones de compra, un dolor de cabeza para los establecimientos de conveniencia, y una cadena de humor en redes sociales. “Comparte una Coca-Cola” es una de las campas más importantes de los últimos os gracias a su concepto, practicidad, mensaje y, lo más importante, algo mejor conocido como marketing de experiencias personalizadas.

La experiencia personalizada que engloba los envases de la bebida de cola, conlleva un mensaje de unn, reciprocidad y amistad.

Hablando de mi experiencia, he podido ver intercambio de envases, regalos de estos mismos e incluso mensajes comunicando que han encontrado tu nombre y avisando que realizarán una compra para que tengas tu experiencia. No faltará quien las coleccione, exhiba o presuma, después de todo, el factor que contribuye a que se adquiera el producto (insight de marca) es el simple hecho de ser un producto personalizado, y vaya magnitud de personalizacn.

Yo aún no encuentro mi nombre en una Coca-Cola… ¿ustedes ya encontraron el suyo?

2 Responses

  1. Iran Salinas Rivera

    Hola Tania. Interesante artículo. Casi no veo TV y, por tanto, no estaba enterado de esto de los nombres en las latas de Coca-Cola. Ciertamente, como refieres, Coca-Cola Company es especial (y macabramente) buena en el manejo de las emociones mediante la mercadotecnia. Quién no se conmovió con los ositos en Navidad, que comparten una Coca-Cola? Sin embargo, pongámonos críticos: Después de leer tu artículo, me puse a leer un poquito y resulta que son 488 latas con nombres. Debe ser lindo y nutritivo para el ego tener tu nombre en una lata (o donde sea) Pero resulta que la mercadotecnia salta a la vista. No existe entre esos nombres (que no solo son nombres, también incluye adjetivos calificativos como novio, abuelo… y uno que otro apodo, pasando por alto que es una forma de bullying) sino solo los más comunes. No encontré el tuyo, mucho menos el mío, porque resulta que nuestros nombres no son “Comerciales” y por lo tanto, no son redituables. Que triste, no? Afortunadamente creo que no somos víctimas de la mercadotecnia. En fin, no se puede negar después de todo, que es una buena estrategia de venta. Una amiga está por cumplir años.. Y me estaba quebrando la cabeza pensando qué comprarle. Se llama Eva y ya sé qué regalarle. Aunque, por cierto, también leí que para aquellos como nosotros, con nombres raros o poco comunes, Coca-Cola Company va a instalar impresoras en el Df y otras ciudades, para que podamos imprimir lo que queramos en nuestras latas… Qué felicidad, no?

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    • Tania Iduarte Roa

      Hola Iran. Primero déjame felicitarte por no ser parte de la gran comunidad que busca estar “informada” y “entretenida” por medio de la TV. Como mercadóloga, debo reconocer el trabajo creativo que existe para tocar las emociones de los consumidores por medio de la publicidad, sin embargo, es importante recalcar que nada es casualidad. A México llega la famosa campaña como estrategia de soporte para que el impuesto especial a las bebidas azucaradas no afectara sus estados de resultados, entonces, ¿en dónde queda la conciencia y responsabilidad de marca?. Desgraciadamente, o más bien, ingeniosamente, las latas tienen los nombres más comerciales de la población mexicana, para que en efecto, llegue directamente a las masas. Como comentas, no existe tu nombre ni el mío. No me intriga no tener mi nombre en una lata de veneno comúnmente consumible, me interesa más que mi nombre aparezca en un artículo que gente informada aprecie y pueda formar un punto de vista crítico, después de todo, no ser parte de la mercadotecnia que implica cuestiones no éticas, es parte de un mente culta.
      Un gusto y gracias por tu comentario.

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