La apertura comercial de México se inició con la entrada al GATT (Acuerdo General de Tarifas y Comercio), que dio lugar posteriormente al WTO (Organización Mundial de Comercio), en 1986. Desde entonces, México se ha adherido a ser un país abierto al comercio internacional, a la fecha se tienen 13 acuerdos de libre comercio, como el TLCAN o como el acuerdo con la Unión Europea y además tiene acuerdos comerciales preferenciales con 5 países de Sudamérica. Somos una de las economías más abiertas del orbe.

Al concluir la etapa de negociaciones del Acuerdo Transpacífico (TPP), que duró 6 años, y entrar en la etapa de ratificaciones por parte de cada uno de los 12 países que lo integran, seremos una de las economías con mayor acceso a las áreas de mayor comercio en el globo, Norteamérica, Europa y Asia. Este acuerdo incluye a 15 países de la cuenca del pacífico, (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Estados Unidos y Vietnam) y tiene como objetivo la eliminación de tarifas, así como regulaciones lo más homogéneas posibles sobre propiedad intelectual, estándares ambientales, laborales, entre otros. Los integrantes del acuerdo participan con el 40% del PIB mundial y un tercio del comercio internacional. Destaca la ausencia de China, aunque podría entrar al acuerdo en el futuro, mientras que otros países como Corea del Sur, Colombia, Filipinas y Taiwán han expresado interés en participar.

México es la quinta economía más grande del acuerdo y de mayor participación, con el 80% en las exportaciones totales entre los países firmantes pero la región de sureste asiático y sur pacífico sólo participa en el 3.6% de nuestras exportaciones.  Sin duda, el acuerdo nos permitirá ser un centro estratégico en las cadenas de valor globales de Asia y Norteamérica. Cabe destacar que es un acuerdo que va más allá de eliminar barreras al comercio como aranceles, trata de homologar los fundamentos de la regulación en materia laboral y de protección al medio ambiente y a especies protegidas. Por ejemplo, prohíbe el trabajo infantil y homologa estándares mínimos a las medidas de seguridad en los lugares de trabajo, elimina subsidios que incentivan la sobreexplotación en la pesca de altura y evita el comercio de especies en peligro de extinción. Además se establecen medidas de arbitraje de disputas respecto al tratamiento de las inversiones extrajeras en los países miembros.

Para México es de interés ser parte de este acuerdo dado que podrá acceder al mercado de autopartes y productos agrícolas del sureste asiático. Cabe señalar que México ha superado a Japón como el segundo proveedor de automóviles a los EE.UU. y que ahora los vehículos hechos en México representan el 11% de los automotores vendidos en los EEUU. Existe una diferencia en el contenido nacional entre el 45% del TPP y el 62.5% bajo el TLCAN, sin embargo esta diferencia no significa un impacto negativo, dado que la fabricación nacional de autopartes es lo suficientemente competitiva para la demanda por parte de las armadoras. Estimaciones independientes pronostican que en los primeros 10 años de la vigencia del TPP, México aumentará su ingreso nacional en un mil millones de USD por año o el 0.5% de su PIB y que el valor de sus exportaciones se incrementarán en 19 mil millones de USD[1].

Es precisamente por esa competitividad que este acuerdo se complementa con las reformas estructurales, fundamentalmente al laboral y la energética, las cuales no sólo abren oportunidades de inversión en territorio nacional, también permiten una mayor competitividad de las empresas nacionales para incursionar con los países asiáticos al desfasar aranceles en estos países, sobre todo en los productos agropecuarios y en integrar a México en la cadena de valor del calzado y vestido, participan como tales países relevantes como Vietnam y Malasia.

EL TPP eliminará más de 18,000 aranceles a los productos de los EE.UU. y por lo tanto incrementará su demanda en el este de Asía, lo que a su vez expandirá la demanda por insumos para tales exportaciones que se fabrican en el territorio nacional. Efecto semejante se tendrá con el resto de los países que participan en el TPP y con los que a su vez, tenemos un tratado de libre comercio, como son, además de EEUU y Canadá, Perú, Chile y Japón. Recordemos que el comercio internacional ahora es más complejo, las etapas de producción de bienes como automotores, electrónica y del vestido no se realizan en un solo país, ahora su manufactura se dispersa en varios países; se diseñan en uno, sus componentes provienen de uno o de varios países y posteriormente se ensamblan en un tercero, el cual lo exporta al resto del mundo. Por ello, la posición de México en comercio global se fortalece al acrisolar diversos tratados de libre comercio y por tanto, representa una plataforma de producción, de bienes finales o intermedios, que garantiza una mayor inserción en las cadenas globales de valor como lo son ahora la automotriz y electrónica.

Ante una tendencia decreciente en el volumen de comercio internacional, dado el menor crecimiento en el orbe y la volatilidad financiera, el acuerdo TPP viene a dar oxígeno tanto a las oportunidades de mayor comercio e inversión, como a la elevación de las expectativas de las economías emergentes, que como México, Perú y Chile han declinado el valor de sus exportaciones por la caída en el precio de las materias primas que exportan, a pesar del deterioro de sus monedas ante el fortalecimiento del dólar americano.

En Coahuila particularmente, que actualmente participa en la cadena global de valor automotriz, se expandirá en los próximos años su potencial energético en gas y en generación de energía eólica. Su ubicación geográfica y riqueza minera y pecuaria perfilan además a la entidad, para ser polo de atracción de inversión no sólo de Norteamérica, sino en el futuro inmediato, de los países de Asia, firmantes del acuerdo transpacífico, así como nuevo destino de sus productos finales e intermedios.


[1] Peter A. Petri, Michael G. Plummer y Fan Zhai, “Adding Japan and Korea to the TPP”, Marzo, 2013.

Una Respuesta

  1. Jorge Romero

    Esas palabras realmente dan cuenta del perfil teórico que tiene Ramiro. Una vez más se maneja con creces una apertura comercial como la del TLCAN. La demagogia y la realidad son distintas. Basta revisar las cifras de la balanza comercial, la dependencia de México es muy notable. Los salarios bajos, y sus repercusiones sociales son un efecto del mercado abierto de manera indiscriminada. ¿Qué país pobre ha logrado el desarrollo aplicando una política de mercado abierto? Todas las naciones ricas lograron su desarrollo con políticas proteccionistas. Hay que leer más Ramiro.

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