Abundar sobre la importancia que representa la cultura para una nación resulta en nuestros días casi ocioso, máxime en nuestro caso, cuando se considera que somos toda una potencia mundial en la materia.

Sin cultura, un pueblo carece no sólo de identidad, sino también de presente y futuro. Sin cultura, pues, el carácter de una nación se diluiría.

Y ya no hablemos de la influencia positiva de la cultura al ser un antídoto contra la violencia y un factor de cohesión social. Algo de lo que estamos realmente urgidos.

Eso lo sabemos todos. Y, por supuesto, bien lo saben las autoridades administrativas y políticas de este país.

Entonces, ¿por qué, de nueva cuenta, el rubro cultural es ninguneado en el Proyecto del Presupuesto de Egresos de la Federación correspondiente al 2018? Pese a las evidencias, se ha decidido continuar con la tendencia hacia la baja que se registra desde 2012, cuando inició el gobierno actual, que entonces destinó 20 mil millones de pesos, aproximadamente, para el gasto cultural de esta enorme nación.

Si tan solo comparamos lo que se asignó para el presente año con lo que se otorgará en 2018, veremos que la reducción será de un 9.3%, es decir, mil millones de pesos menos. La cifra más baja del sexenio.

A la vez, mucho lamentamos la suspensión de la cantidad que en forma adicional se ha venido canalizando a las entidades federativas, lo que de seguro impactará los recursos propios de cada estado.

También nos tiene preocupados que en el caso de la Cámara de Diputados, que maneja recursos para proyectos especiales –que algo compensan, aunque sea a pequeña escala–, no se ha definido hasta el momento la situación para su ejercicio presupuestal en el 2018.

Otra cuestión recurrente año con año es la opacidad de las asignaciones pues algunas dependencias culturales reflejan incrementos en tanto el resto decrece presupuestalmente, sin que se explique o argumente con transparencia tal decisión.

En fin, unas y otras son malas noticias para la cultura, que nos hacen vislumbrar un panorama gris. Salvo que en el Legislativo se llegara a conformar un frente que no sólo revierta ese desdén y abandono de nuestros acervos y patrimonios y que renueve el compromiso de fomentar la creación, promoción y difusión de la cultura. Además se requeriría tomar medidas para detener la caída del interés por la cultura y que se le sitúe como una de las grandes prioridades nacionales, tal como lo requiere y amerita cualquier país civilizado.

Qué lejos, por lo que vemos, estamos aún de cumplir esa recomendación de la UNESCO en el sentido de que se destine a la cultura el 1% del presupuesto de cada país.

 

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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