Si bien España está, como pocas veces, en una encrucijada histórica por los afanes independentistas de Cataluña, todo parece apuntar a que se impondrán a fin de cuentas los intereses de los españoles en su conjunto. Aunque, claro está, no será fácil.

Para empezar, no se ha aceptado como una decisión mayoritaria, genuina y comprobable el referéndum que se organizó hace unos días en Barcelona. Menos aún se ha demostrado que sea legal.

Además, tanto el presidente Rajoy como el rey Felipe VI han dejado muy clara su postura de que de ninguna manera se aceptará la independencia de Cataluña.

Por otra parte, ya empezaron a vislumbrarse amenazas –algunas veladas, otras no tanto– de grupos empresariales muy poderosos que han dejado muy claro que de no haber estabilidad financiera en Cataluña optarán por mudar sus empresas y corporaciones a otras regiones de España.

De hecho, los diarios de aquella nación informan que en Cataluña hay una verdadera fuga de empresas desde el primer día de este mes –fecha en la que se realizó el referéndum– y que al 11 de octubre sumaban más de medio millar las compañías que se habían mudado. Esta situación, por supuesto, conducirá de modo irremediable a mayor desempleo y menor desarrollo económico para los catalanes. Y bueno, de más está decir que casi un millón de personas en España se manifestó este fin de semana contra los afanes independentistas. En este contexto, también hay que recoger el esfuerzo de muchos, en todas las regiones españolas, de llevar adelante su propuesta de diálogo con el contundente “Parlem?” o “Hablemos”. Ojalá que los escucharan.

Hay que señalar, también, que muchos españoles piensan que ya existen grandes ventajas en términos de una autonomía pues el gobierno catalán en los hechos controla la educación, la salud, los servicios sociales y hasta la seguridad pública. Así, a primera vista se percibe que ellos tienen mucho que perder y poquísimo o nada que ganar.

Además, gravita a favor de la nación española un consenso evidente de la Unión Europea junto al desconocimiento o aceptación de un gobierno catalán independiente. Eso influiría de modo determinante en otros movimientos locales en diversos países europeos, los cuales se pueden y se deben impedir desde ahora.

En contrapartida, bien sabemos que son pueblos que en otros ciclos se mantenían con cierta independencia y que conformaban reinos en sí mismos, que luego fueron unificados, ya fuera por alianzas voluntarias o en confrontaciones bélicas. Dicho esto, debemos reconocer que estamos en el siglo XXI y en la época contemporánea esos asuntos deberían estar superados sin necesidad de poner en jaque a toda una nación. Ojalá que pudieran mediar la inteligencia y la visión de la política, como ocurre con el Tibet y el Dalai Lama, quien sólo pide a China un proceso gradual de autonomía, sin dejar de permanecer a China.

Deseamos que haya una alternativa y creemos que hay vías para encontrarla. Pero, sin duda, ese proceso implica sensatez y tolerancia de ambas partes para que Cataluña avance algo más en el sentido de la autonomía pero sin romper el acuerdo histórico y constitucional de conformar juntos a la nación española.

De no existir esa conciliación, la cual se ve bastante difícil, cabría esperar más violencia y serios perjuicios para la economía de España, en especial la de Cataluña.

Por todo lo que está en juego, ojalá que haya mesura y los acuerdos lleguen pronto para evitar la anarquía y la desestabilización, pues, como dice el sabio refrán: donde todos pierden nadie gana.

Quienes amamos a España y sus diferentes regiones no nos imaginamos a España sin Cataluña y menos aún a esta región convertida en una nación independiente.

Estamos a unos días de que la balanza se incline hacia uno u otro lado. Lo mejor será que encuentre un equilibrio que abone en favor de la estabilidad, la paz y la prosperidad.

Ahora sí: ¡Que viva Cataluña! y ¡Que viva España!

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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