Es el título de una serie de dibujos del artista Darío Escobar (Guatemala, 1971) en su más reciente exposición en la galería The 9.99 en el Edificio Passelli en el centro de Guatemala. Irónicamente el hecho de que el dibujo no cumpla con el contorno es un acto deliberado de rebeldía, disimulada discretamente por el tiempo y la propia física de los materiales. Desde su pieza Kukulkán II (2009), llantas de bicicleta queriendo dejar su peso caer por la gravedad misma, pero que su forma se lo impide y acaba ondeando en el aire, obviamente por los cambios climáticos y su mismo origen se van transformando, su composición espacial invitan a atravesarlas -tal y como paso en la instalación en el Arsenal en la 53ava. Bienal de Venecia- o en sus series de Grabados (2004), donde la placa es el simbólico balón de futbol soccer y, finalmente perder el control de la creación con su Blacksmith Project (2012) realizado por la selección azarosa de las rejas pintadas en un herrería, y su huella en una tela.

La rebeldía en estos dibujos van desde sus materiales hasta su conformación. En base a tres dimensiones: primero tenemos un papel de algodón de un color crema, un segundo plano un contorno realizado en grafito y, en tercer plano, el insurrecto dibujo que no obedeció al dictamen de la línea gris, un dibujo realizado con cinabrio, mineral formado junto a las rocas volcánicas y que ha sido recurrente protagonista en la historia del arte: desde las pinturas rupestres; manuscritos medievales; en las cerámicas japonesas y chinas; y, finalmente, en la cultura maya, como en la tumba de Pakal en Palenque. Curiosamente, este preciado sulfuro fue encontrado en una vasija prehispánica que el artista encontró en una de sus búsqueda de tesoros por los pueblos de su país. Al abrir la cerámica, apareció una bola bermellón, la cual ha ido atesorando y fue el pretexto para esta serie de 10 dibujos geométricos. El tratamiento para la aplicación de este preciado material, que para los alquimistas era sinónimo de longevidad, fue gracias a su pericia como restaurador de arte virreinal cuando recién terminaba la carrera de arquitectura en la Universidad Rafael Landívar. Aunque ya ha trabajado el dibujo azaroso en su serie Untitled (2005), que eran gotas de aceite de carro, o la serie de Dibujos de gotas de tinta (2007) o la importancia del paso del tiempo en el papel con sus Dibujos silenciosos (2010), en esta serie tienen ciertas reminiscencias de un corte de animación, o del paso entre la luz y la sombras que se logran con la perfección del blanco y negro en la fotografía, pero que obviamente dejan los detalles a la luz: desde los cortes de las hojas y sus pequeñas líneas negras en los bordes, hasta su enmarcado para permitir su conservación y su montaje dentro de la galería transitar el muro se vuelve un exquisito juego de formas.

Mientras que a la entrada de la exposición nos reciben esculturas con un franco diálogo con el minimalismo estadounidense de los años sesenta, como Equilibrio No. 3 (2015), con referencia a Carl Andre (Estados Unidos, 1935), pero con unas pequeñas sorpresas: ready-mades; pelotas de tenis que interrumpen la continuidad del frío acero, en el texto de la exposición se puede leer: “Las pelotas subvierten la geometría de la obra dejando  vislumbrar el espacio negativo y convirtiendo su superficie firme en una especie de suelo falso e inconsistente que no consiente una relación física directa con la obra porque su inestabilidad no permite pararse sobre ella”, a diferencia de la pieza de Andre que estaba pensada para ser una especie de camuflaje con el suelo y que la gente pudiera transitar encima de ella. Las pelotas han sido un elemento constante en la obra de Escobar, en esta exposición se pueden ver de básquetbol y de beisbol en los Still Life No. 4 y 7 (2014), que hacen referencia a Donald Judd (Estados Unidos, 1928-1994) o de futbol en Equilibrio No. 2 (2015), que al igual que la serie de  Untitled (2015) están hechas con grades trozos de madera de caoba, cortada hace 30 años, y que al variar su configuración quitan el elemento de perfección que guardan los bloques de las piezas icónicas de Andre.

Así, el título de la exposición. “En otro orden” es justamente una llamada de atención hacia otra formulación, no solamente de los aspectos más técnicos de la configuración minimalista sino de un momento de recapitulación conceptual que ha iniciado en la década de los noventa y, que actualmente lleva a una concientización de la creación plástica entre el artista, los materiales y las formas, y que se permite jugar con balones de ediciones especiales de Nike, que son plateados, o no cumplir con el contorno y salirse de las líneas en un acto de rebeldía: completamente medida.

Hasta el 14 de agosto

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Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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