Centro Público

Defendamos la libertad de expresión

Hoy el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación discutirá un tema del mayor interés de todos nosotros, se trata de los límites y alcances de un derecho fundamental: la libertad de expresión frente al derecho de réplica.

La discusión versa sobre la impugnación de la nueva Ley de Réplica, que tiene por objeto corregir o aclarar información falsa o inexacta que agravie el honor o dignidad de una persona. El derecho de réplica es un límite necesario al ejercicio de difundir información o expresar opiniones, como sociedad no sería conveniente que hubiese información falsa, rumores, verdades a medias que confundan o desorienten a la población y mucho menos información que calumnie o denigre a una persona.

El mandato legal consideró dos límites razonables para ejercitar el derecho de réplica, que la información difundida sea falsa o inexacta y que además agravie a una persona, y en caso de renuencia del medio de comunicación a conceder la réplica, que del conflicto conozca un juez civil federal.

Los inconformes (MORENA y PRD) refieren que el derecho de réplica sólo debe ser por información agraviante, además desean que sea el INE y el TRIFE quienes resuelvan sobre casos de derecho de réplica en materia político-electoral, percibo una pretensión de una autoridad y tribunal a modo, al menos más confortable para ellos, ya que este sector de la partidocracia creo que tiene la intuición de que ejerce un mayor control sobre las autoridades electorales.

Los que impugnaron la Ley de Réplica se mueven por consigna y venganza, simplemente no les gusta la existencia de medios de comunicación inquisitivos y que no son afines a sus creencias y mitos, por ello pretenden que el derecho de réplica proceda únicamente por información agraviante, y que mejor, en una sede donde son clientes frecuentes, donde tienen mayores puntos de contacto que facilitan el acuerdo y negociación de las decisiones.

En lo personal, interpreto que el proyecto del Ministro Gelacio Pérez Dayán cree que les asiste razón a MORENA y PRD, ya que al hacer más flexible el derecho de réplica los medios de comunicación tendrán un aliciente para practicar un mejor periodismo, ya que deberán cuidar la veracidad de su información y que la misma no ofenda a terceros, es decir, parte de la premisa de que hay excesos en la libertad de expresión, de ahí la necesidad de reforzar la réplica.

Aunque esta premisa fuere cierta, y concedamos que los medios de comunicación constituyen un cuarto poder, definido por algunos como parte de los “poderes salvajes”, es preferible que exista ese contrapeso a que no lo exista, la prensa debe criticar, contrapuntear fuerte y vigorosamente el actuar público e incluso las desviaciones privadas de los personajes públicos.

Creo que la premisa bajo la cual debemos partir es: cómo armonizamos ambos derechos, de tal manera que la libre expresión continúe y que la réplica se haga necesaria, sin que constituya una amenaza latente que limite al alguien -principalmente a los medios de comunicación- sus posibilidades de expresarse.

Estimo que la vigente Ley de Réplica cumple con ese equilibrio, al establecer como  requisitos de procedencia que la información sea falsa e inexacta y además agraviante, veamos porque:

Aquello que no es veraz, que incluso es cierto y exacto pero que está incompleto (verdades a medias) o descontextualizado, per se, desinforma, pero es posible que no tenga un efecto de daño o lesión, por ejemplo, quien en una revista sensacionalista difunde información sobre que Juan Pérez vio un ovni aterrizar en su casa (información falsa o al menos inverosímil) ¿ello daña a alguien? ¿Debe prohibirse esa revista y ese tipo de publicaciones?. Otro más, una pauta comercial que utiliza la fantasía (que es falsa) como estrategia de ventas, ¿agravia a los consumidores?

Si nos condujéramos bajo el rasero de que la réplica procede sólo por información agraviante, alguien podrá solicitar rectificar hechos bajo la concepción de que ese tipo de noticias lo hacen sentirse atemorizado por una invasión extraterrestre, o bien, habrá “buenas conciencias” que digan que tales pasquines sólo desinforman a la sociedad y en nada benefician al “progreso y desarrollo de la colectividad” o que las pautas comerciales ofenden la inteligencia de las personas.

Los casos anteriores pudiesen parecer una nimiedad, pero donde adquiere relevancia la libertad de expresión y su posible réplica es cuando estamos ante hechos públicos y relevantes que interesan y captan la atención de la población, por ejemplo, un periódico difunde que un dirigente de un Partido Político que aspira a la Presidencia de la República tiene a su familia viviendo en otro país, la información es cierta y exacta, ¿esta información es útil para la sociedad?.

Por supuesto que sí, ya que uno se puede formar un juicio sobre la incongruencia de alguien que dice querer un mejor país pero decide mandar a su familia a uno distinto, pero también habrá quienes reconozcan su esfuerzo como padre de familia por dotar de mejores condiciones de vida a sus seres queridos (claro siempre que dicho modo de vida no sea con base en recursos públicos).

La formación de esa masa plural de opiniones es precisamente parte de las finalidades de los medios de comunicación, que si están bajo un régimen legal estalinista donde pueden ser demandados por ofender o agraviar a personajes políticos, tal vez se limitarían en el contenido de sus notas periodísticas o no las publicarían, he ahí el riesgo de lo que pretenden MORENA y PRD.

Lo digo sin contrapisa alguna, estos partidos políticos desean un derecho de réplica absoluto, fieles a su tradición dogmática y absolutista, donde se asumen como poseedores de verdades irrefutables, donde quien osa transmitir información cierta y exacta sobre sus tropelías públicas se convierte en su enemigo, por lo que la explicación de su pretensión es bastante sencilla, la información les agravia porque les restan votos y simpatías.

Por ello, aspiran a que el derecho de réplica sea sólo por información agraviante, ya que quieren tener micrófono abierto y tinta inacabable para enredar y confundir al público, muchas veces con explicaciones francamente inverosímiles o que rayan en el cinismo (Fue una donación, son mis ahorros de toda la vida, la inseguridad es sólo una percepción,  es la mafia del poder, la ley me permitía obtener una pensión, es fuego amigo, etc) aclaraciones sin pruebas ni documentos, sólo palabras y más palabras, que sólo buscan la repetición gobeliana para convertirse en “verdades”.

Además aprovechan su aclaración para tachar de falta de libertad y autonomía a los medios de comunicación, los condenan como alineados al gobierno (aunque haya gobiernos de diversos partidos políticos) o de otros intereses oscuros (no explican cuales), su esquizofrenia política los hace ver complots y conspiraciones, simplemente no entienden que muchos ciudadanos no piensan como ellos y tampoco entienden que como hombres y mujeres públicos deben ser criticados y juzgados con mayor dureza no sólo por los medios de comunicación sino por toda la población.

Mayor enojo les provoca cuando la libre expresión es una crítica y opinión, vuelven los adjetivos y descalificaciones, ¿acaso queremos una clase política que no se agravie? ¿Deseamos unos medios de comunicación que teman difundir una opinión o una investigación periodística por temor a que se mancille el honor y reputación de un político o que se autolimiten (eufemismo para no decir autocensura) para no herir las susceptibilidades de quien por mandato de ley debiese ser ejemplo de cumplimiento de las normas?.

Más aún, como sociedad tenemos el derecho de conocer parte del ámbito privado de sus vidas, por ejemplo, si ofrecen lealtad será relevante saber sin son infieles a sus esposas o esposos, ofrecen combatir la trata de personas pero son asiduos clientes de la prostitución, están en contra del maltrato animal pero hay fotos donde son cazadores.

Estos auténticos detractores de la libertad de expresión, también nos niegan el derecho de expresarnos en materia política, son los mismos que están empecinados en mantener un régimen de spots políticos electorales que satura a los ciudadanos, -insisto práctica gobeliana- que a fuerza de repetición hacen creer a muchos que son la opción política correcta; un modelo donde nadie más puede pronunciarse en materia electoral en radio y televisión más que ellos, temen a la crítica y la califican de actos que atacan la equidad electoral, son los mismos que buscan regular las redes sociales.

Esto es, precisamente en lo que desean convertir el derecho de réplica, lograr mayores espacios en medios de comunicación bajo la justificación de sentirse ofendidos, su cálculo es tener mayor “tiempo aire” y papel impreso para limpiar sus blancos ropajes y sus intachables conductas, pero de ningún modo para generar propuestas o discusión sobre los asuntos públicos.

Estos partidos políticos y el círculo rojo que les es afín, se han envuelto en la bandera de la defensa ciudadana y del progresismo para afirmar que el derecho de réplica que no debe tener cortapisas ni limitaciones.

Desconocen que todo derecho, tiene límites que le dan sentido y lo delimitan, como dije previamente, creen en absolutos, en blanco y negro, sólo hay enemigos o seguidores, para ellos el dialogo y el consenso es una pérdida de tiempo, es más fácil cerrar calles, ejercer violencia, crear mártires, propalar discursos de odio y resentimiento social, y por supuesto que nadie los critique, aunque sea información cierta y verídica.

El falso progresismo es muy peligroso y seductor, así como la presentación de hechos parciales, por ejemplo afirman dentro de sus argumentos para impugnar la Ley de Réplica que se apoyan en tratados internacionales, pero omiten señalar que un tratado no es de aplicación automática, cada Estado debe hacer un ejercicio de recepción y adecuación del derecho internacional.

Como verán, la justificación de estas minorías “estridentes” se funda en que el derecho de réplica se trata de un derecho humano que no debe restringirse, sino “ampliarse y no imponer requisitos excesivos que lo hagan nugatorio”, suena excelente, pero que hay de otros derechos que están relacionados y que igualmente deben protegerse.

Proclaman ser paladines de aquellos que son agraviados por las expresiones de otros, su encendida perorata afirma que los ofendidos en su honor o derechos también tienen el derecho de defenderse y expresarse libremente, pero lo cierto es que los medios de comunicación no  publicitan en mayor medida el actuar u omisión de ciudadanos comunes y corrientes (porque no son noticia), sino de aquellos hombres y mujeres cuyas decisiones impactan en la vida de otros, es ahí donde la libertad de expresión e información cobran importancia.

Asimismo, se quejan constantemente de falta de libertad de expresión, pero están permanentemente en los medios de comunicación en campaña electoral con costo a los impuestos que pagamos, son ellos los que abusan de la libertad de expresión con discursos de odio, baste recordar que uno de estos nefastos personajes habla de una “rebelión en la granja” e insulta a sus contrincantes diciéndoles burros, bueyes y vacas, acaso desconocerá que en esa fabula orweliana el oprimido que se rebela se vuelve opresor, ¿esa será su intención o será mera ignorancia?

No niego la grave situación de pobreza y marginación en que se encuentran muchos mexicanos, pero el camino no creo que sea la división, el resentimiento, el odio que siembran para conseguir votos.

No debo dejar de señalar, que así como existen políticos corruptos, igualmente puede haber terribles desviaciones éticas en algunos periodistas, comunicadores o en algunos medios de comunicación, pero siempre será preferible que estos últimos tengan mayores espacios de libertad, como refiere el clásico principio: Prefiero periódicos sin gobierno, que gobiernos sin periódicos.

Actuar, legislar y sentenciar en el caso de la impugnación de la Ley de Réplica bajo la premisa de que en México no hay medios de comunicación libres sería de lo más erróneo que podría pasar.

Por otra parte, no sólo los periódicos nacionales e internacionales se han pronunciado en contra, también organizaciones y especialistas, incluso ha trascendido que la titular de la Comisión de los Derechos Humanos de la Ciudad de México abiertamente identificada con la izquierda, incluso algunos miembros del PRD están en contra de que el derecho de réplica proceda únicamente por información agraviante, eliminando el requisito de falsedad o inexactitud.

Esperemos que los Ministros de la Suprema Corte consideren los efectos perniciosos de flexibilizar y priorizar el derecho de réplica sobre la libertad de expresión, que no se dejen convencer por un aparente progresismo que esconde detrás el ánimo de algunos políticos de ser intocables ante los medios de comunicación, asimismo deben valorar la proclividad de algunos medios de abusar de su tinta o sus bytes pero que no son todos, y deben cuidarse de caer en la tentación de juzgar bajo el antecedente de haber sido víctimas de estos “tribunales mediáticos”.

La libertad de expresión está siempre en riesgo, ante la falta de tolerancia y la cerrazón ideológica, la labor y el papel que juega la SCJN no es sencilla y será un juicio paradigmático, estoy seguro que la discusión quedará abierta cualquiera que sea la decisión que se adopte, difícilmente desde una sentencia se puede aspirar a regular un caso con tantas aristas.

Finalmente, en lo personal pienso que la valiosa potestad de expresar lo que pensamos, lo que sabemos, así sea nuestra particular opinión sobre cualquier tema, es un principio de existencia, quien no tiene voz e información no existe, o al menos se margina y queda fuera del discurso o juego social. Que no quede duda, la libertad de expresión resulta de especial relevancia en el espacio público donde nos pronunciamos sobre aspectos y problemas que nos afectan como comunidad, sociedad o nación, por lo que en el contexto público las expresiones fuertes e incluso agresivas debe tener un alto grado de tolerancia, el derecho de réplica es necesario en una sociedad democrática, pero si se está ante la imposibilidad de armonizar ambos derechos, debiese prevalecer la libertad de expresión.

Marcos Manrique

Marcos Manrique

Licenciado en Derecho con mención honorífica por la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional Autónoma de México y con el grado de maestría aprobado con mención honorífica por la División de Estudios de Posgrado de la misma Facultad, además tiene estudios de especialidad en Derecho Constitucional por la misma Facultad, cursó el Diplomado en Derecho de las Telecomunicaciones por el Instituto de Investigaciones Jurídicas y acreditó el Curso Básico de Formación de Secretarios del Poder Judicial de la Federación, como mejor promedio de la generación 2011, actualmente en cursa el Diplomado en Competencia Económica en el Centro de Investigación y Docencia Económica.

1 comment

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  • Buenas tardes,
    Quisiera usar la imagen de la cabecera de este artículo para denunciar, en mi cuenta de instagram, la grave involución democrática y de derechos civiles y libertades que sufre España desde hace ya un tiempo, con condenas de prisión a políticos, raperos, twiteros, humoristas etc.

    Me dan ustedes su permiso?
    muchas gracias,

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