Vamos a retornar el aspecto de las quejas y hoy lo veremos desde la perspectiva de los médicos, reiterando que no se trata de una guerra de justificaciones y acusaciones entre los profesionales de salud y los usuarios del servicio, esto es con la finalidad de en un futuro generar propuestas de solución. También es pertinente aclarar que no es por satanizar una institución en particular los problemas se dan tanto en el sector público como privado.

Mayormente los médicos se quejan de situaciones donde laboran y la principal de ellas es la falta de materiales o medicamentos para llevar a buen termino su actividad profesional, la máxima de hacer más con menos y todo con nada ¿de que sirve tener personal de salud que haga buenos diagnósticos si no se cuenta con medicamentos?, los avances tecnológicos conllevan el requerimiento de un equipamiento caro en primera instancia que necesitan un mantenimiento preventivo-correctivo en tiempo y forma, sumando a todo esto la preponderancia de aspectos administrativos que limitan la libertad de acción del personal de salud. Situación que no siempre es percibida así por los pacientes ya que este ultimo considera como responsable al ultimo que da la cara y no toma decisiones, es decir el médico que lo atiende. Como ejemplo de dotación de equipos podemos mencionar que el pasado día del médico el gobernador del Estado de México entregó al personal de salud portafolios, seguramente con este equipamiento se harán mejores diagnósticos. Y la joya de la corona en estos días es ante la queja de los trabajadores del Centro Nacional de Rehabilitación dijeron no estar preparados ante un posible brote de virus del ébola en México y el subsecretario de Prevención y Promoción de la Secretaría de Salud (SSA) del Gobierno Federal, Pablo Kuri, dijo que se están dando capacitaciones, ante la pregunta de si los trabajadores de salud se pueden negar a hacer ese trabajo, respondió que “es su chamba”. Esto nos da una idea de como nos ven nuestros gobernantes, como entes desechables que valen menos que un boleto del metro.

En otros países se habla de “el problema de la profesión contra las demandas gerenciales de la institución” situación que no se reflexiona en nuestro país, por ejemplo podemos mencionar el tiempo de la jornada contra la sobrecarga de trabajo, en los festejos del pasado 23 de octubre en ceremonia con médicos Miguel Ángel Mancera, jefe del Gobierno del Distrito Federal, premió al médico que atendió más consultas, no al que atendió mejor o que recibió el mayor número de felicitaciones por parte de sus pacientes o aquel que innovo algún proyecto para mejorar la atención de los usuarios del servicio, con el debido respeto al compañero premiado que no dudo de su calidad profesional pero a vistas del gobernate se premia el kilo de atención, donde a más consultas vistas en una jornada es igual a menor tiempo que se dedica a un paciente. Mientras los médicos exigen autonomía, tiempo y medios para examinar correctamente a cada paciente, los sistemas de gestión insisten en la eficiencia y en el ahorro, lógicas difícilmente compatibles, como ejemplo de este modelo fallido podemos hablar de lo sucedido en España; en educación pública en el Distrito Federal se habla de “subrogar servicios, el cambio en la modalidad de plazas” es decir de docentes a administrativos con una jornada mayor y menor remuneración ¿será lo mismo lo que nos espera en salud?

Se exige al personal ser mejores en todo, cuando la profesión vale menos en muchos sentidos el profesional pasa a ser un técnico que diagnostica con cada vez menos recursos, se limita la libertad profesional al ser un empleado de una cadena de producción sujeto a formas de diagnostico y tratamiento ya determinadas por el sistema.

Salario pobre. El personal de salud trabaja dos e incluso hasta tres turnos si le es posible para “completar sus gastos”. El salario del profesional de la salud a caído como todos los salarios en este país desde la década de los ochenta, sin embargo la caída comparada con la relación de responsabilidad-tiempo trabajado ha sido la mayor en el sector salud. No es extraño encontrar profesionales que trabajan más de 50 horas a la semana y remuneraciones totales mensuales menores a 12 mil pesos cuando por ejemplo un diplomado de actualización llega a costar 20 mil pesos, es decir un médico para estar medianamente capacitado, al año tendría que invertir casi dos meses de su salario. Esto sin considerar que el profesional de la salud, al dedicar tanto tiempo de trabajo, descuida aspectos personales como su familia, minando su salud física y mental; este entre otros factores, hacen que los médicos sean “un grupo ocupacional con riesgo elevado de suicidio”.

La falta de prestaciones laborales. El número de plazas en el sector público es terriblemente deficitario, incluso en el sector privado, pero no importa donde se esté, sí se trabaja es por honorarios y no se cuentan con las prestaciones laborales mínimas (me recuerda los tiempos del esclavismo y no exagero), como por ejemplo las farmacias de similares, donde a ciencia y paciencia de la Secretaria de Salud y de Hacienda los médicos no trabajan para ellas, trabajan para fundación Best, claro recetando productos del Dr. Simi respondiendo a políticas de la empresa. En una de esas de no lograr las ventas hasta de botarga te visten con la finalidad de aumentar las ventas. En este año Enrique Peña Nieto anuncio 10, 000 plazas de base para personal de salud sin embargo son como el monstruo del lago Ness algo que se dice que existe pero nadie tiene uno. Misma situación en el D.F. Miguel Ángel Mancera hace poco anuncio basificación en enero de 2015 primero a las mujeres y a los hombres en marzo ¿porqué esa discriminación? ¿porqué no todos de una vez?, pero no a los que ganen más de 15 mil pesos, ¿entonces médicos y odontólogos no serán beneficiados? y se rumora que serán “bases precarias” (hágame el favor de definición) es decir plazas que no cuentan con todos los beneficios por riesgo laboral, si llega el ébola al DF al igual que en África ¿cuanto personal va a renunciar, al ver que puede morir por nada?.

De los pacientes: La expectativa de atención, cuidado y respeto que tiene un paciente es algo totalmente valido, donde sin embargo por cuestiones educativas no es reciproca, el paciente espera resultados inmediatos tirando a mágicos sin tener un rol activo y de colaboración; ¿cuantas veces como médicos escuchamos del paciente “no me he sentido mejor”? ¿será porqué no me he tomado los medicamentos que usted me receto?, pacientes utilizando las nuevas tecnologías dando mayor credibilidad a lo leído en cualquier portal de internet que a lo que le dice un profesional que procura ser responsable en su trabajo, es un momento donde se esta dejando el rol de médico como un ser paternal a una relación médico paciente de colaboración y respeto mutuo.

Denigración del rol social, golpeteo constante tanto por las entidades como por el paciente, el gobierno y los medios de comunicación, el ser constantemente señalados como criminales insensibles que propician la muerte de los pacientes. En un país donde los gobernantes y población en general hemos destruido poco a poco nuestras instituciones ¿deberás debemos permitir este golpeteo que solo busca aumentar el rating televisivo? En un modelo donde cada día lo que se busca es ver al paciente como un consumidor, estos mismos medios donde en las noticias matan la buena imagen del médico son los que promueven series de televisión donde la imagen del profesional de la salud es un ser infalible que resuelve todos los casos sin falla alguna en 40 minutos. El médico al final en muchos casos, por los enjuiciamientos mediáticos, se percibe como alguien perseguido y poco valorado por la sociedad.

Amenazas y humillaciones en la formación como médicos, donde se justifica el maltrato físico y psicológico con los argumentos de: “te estamos formando” , “todos pasamos por lo mismo”, “estas joven aguantas”, “¿querías ser médico no? cuando en realidad es estudiante de medicina o residente de especialidad es mano de obra barata de un sistema de salud caduco y represor.

No son los únicos aspectos de los cuales se quejan los médicos sin embargo me pregunto ¿Porqué se guarda tanto silencio? ¿Por culpa, por complicidad, por resignación o falta de conciencia?. ¿Qué podemos hacer para cambiarlo? Sin que en ese cambio nuestros políticos lo echen a perder.

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