Cuando la magia se presenta como arte: Yves Klein en el MUAC

Yves Klein (Francia, 1928-1962) era un soñador. Un realista que creía en los milagros. Siempre buscaba lo imposible. Hoy en día, donde todo se tiene que explicar de una forma intelectual, racional, donde se quiere entender, la obra de Klein juega con los sentimientos que despierta. El verdadero arte es una llamada de atención para la experiencia estética en la vida, y Klein se especializó en el espacio etéreo que nos rodea. A los 19 años realizó su primera pieza: el cielo, así, el espacio abierto infinito que podía ver desde la playa acostado, de hecho, le molestó un poco que justo cuando estaba haciendo su pieza pasaron unas aves; ahí junto con sus amigos Arman y Claude Pascal se dividieron el mundo en 1947. Ese cielo que su papá, Franz Klein, perseguía de la obra de Van Gogh, por eso nació y vivió al sur de Francia.

“Sumérgete en el azul” es el hashtag de la exposición que se presenta desde el día sábado 26 de agosto en el MUAC. La primera retrospectiva en México de uno de los artistas más importantes del siglo XX, parte del  Nouveau réalisme, le abrió la puerta al performance, al minimalismo, al pop art. Con sólo 34 años cambió el rumbo de la historia del arte occidental tanto con sus piezas monocromas -pinturas y esculturas-, en la música, su entendimiento sobre el espacio y, principalmente, aquellas cosas que no alcanzamos a comprender del todo pero que las sentimos. A partir de sus “Zonas de Sensibilidad Pictórico e Inmaterial” lo llevó a sus máxima consecuencia al inventar un color a partir de una serie de experimentos con aglutinante polimérico para preservar la luminiscencia y la textura en polvo de un pigmento ultramarino en crudo todavía inestable, patentado como International Klein Blue (IKB) en 1960, para Klein: “El azul no tiene dimensiones, está más allá de las dimensiones, mientras que los otros colores no, (…) el azul sugiere al mar y al cielo, y estos, después de todo, son lo más real, lo más visible de la naturaleza en su forma más abstracta”.

Klein consideraba a la imaginación como el vehículo de la sensibilidad. Al transportarse por la imaginación Klein “abrazaba a la vida misma, que es el arte más absoluto”. En su corta carrera, cerca de 8 años (1954-1962), pero realmente prolífica con más de 1400 piezas en su catálogo razonado, en esta exposición podemos ver 75 obras. Pinturas, esculturas, cartas, dibujos, fotografías y películas que muestran toda su vivacidad, su energía y su amor por su profesión. Incluso, sin su presencia, su energía y entusiasmo es capaz de llenar las grandes salas de más de 7 metros de altura del Museo. Es la magia de ese momento que nos engancha con la fotografía que nos da la bienvenida, una sensación de libertad y abandonó: “Salto al vacío” (1960). Este salto en el suburbio Fontenay-aux-Roses es un fotomontaje, la ilusión se completa en el momento que Klein distribuyó la imagen en el diario Dimanche del 27 de noviembre de 1960, la cual tendremos la oportunidad de leer en español, presenta al arte como un performance donde la ciudad de París era el escenario total de una pieza. Este gesto de comunicación al público que se considera un momento germinal para los Accionistas Vieneses, que apelaba a la sensibilidad pura.

Buscaba la desaparición de la forma, era un arte total, un artista que trabajaba 24 horas del día. Para su primera inauguración ,liberó 1,001 globos llenos de helio y para el siguiente año, en su exhibición “El Vacío”, que atrajo a 2,500 personas que fueron dispersadas por la policía, llenó la galería con su energía, en efecto, no había nada, lo que hizo fue pasar un tiempo en cada uno de los espacios, hasta que sentía que su presencia lo inundaba, así, invitaba a los espectadores a sumergirse, a ser parte de ésta, a complementarla. El curador de la muestra, Daniel Moquay, lo describe como aquellas sensaciones que percibimos cuando nos encontramos con algunas personas o lugares, no lo sabemos describir pero sentimos magia. Esa magia se ve reflejada en la amplia documentación de su obra, en esas fotos se ven los momentos más significativos de su vida, desde la documentación de su primer libro: “The Foundations of Judo”, en el que define al judo como “el Movimiento, y mientras que el final del movimiento es siempre abstracto y puramente espiritual, puede ser combinado con la pasión y la emoción del momento”, mismo entusiasmo que le imprimió a su obra.

Su obra es una combinación de las causas imposibles, con las sorpresas, con los encuentros no esperados. En la visita del curador platicó una anécdota de ese encanto, es el encuentro con el “Exvoto en Santa Rita de Cascia” (1961). Un objeto con cajas que contienen sus colores: azul, oro, rosa y el aire con tres barras pequeñas de oro provenientes de la venta de sus cuadros “Zona de sensibilidad”. Con un pequeño texto daba gracias a la intervención de la Santa por medio de su tía Rosa, quien le ayudaba económicamente de vez en cuando y con eso podía vivir de una forma muy austera pero que le permitía seguir produciendo obra. De acuerdo al curador en plática con una de las monjas enclaustradas en Umbría, le contó de la visita de Klein unas tres veces, y que dejó el exvoto y que también les dio “un pedazo de azul”, una escultura, que de acuerdo a la monja han usado todos los años para pintar el cielo de los nacimientos, en efecto la obra de Klein se ha convertido en el cielo en sí cada año.

Para Klein, el arte pregunta sobre qué es la vida, mientras que la ciencia asegura las respuestas. Al preguntar sobre la vida, también se pregunta sobre las cuestiones inmateriales y que el vacío no es la falta de algo sino la posibilidad de algo, son acciones poéticas que te llaman a ver tu alrededor de una manera diferente de saltar casi sin saber donde aterrizaras.

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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