“… la mujer es el ser que proyecta la máxima sombra o la máxima luz en nuestro sueños. La mujer es fatalmente sugerente: ella vive otra vida distinta de la suya propia; ella vive espiritualmente en las imaginaciones que persigue y fecunda”

Baudelaire

Una de las mayores atracciones de las ferias eran “las casas de los espejos”, donde nos encontrábamos con nuestro reflejo trastocado por la superficie, jugábamos a ser altos o chaparros, a ser flacos o gordos, a tener ojos o no tener, incluso hoy en día esas deformaciones las encontramos divertidas en los filtros de algunas aplicaciones o en las piezas más llamativas en los museos y en las ferias con las instalaciones infinitas de Yayoi Kusama, los espejos de Anish Kapoor, las relucientes esculturas de Jeff Koons, los fondos de los gabinetes de Damien Hirst. Al final, somos nosotros recreándonos con nuestra imagen, es una forma de conocer y reconocernos constantemente. Nuestra imagen en la era digital se convierte en una declaración pública de cómo nos vemos a nosotros mismos, del mismo modo desde el siglo XVII el Manifiesto es una declaración pública, impresa en medios públicos, de principios e intenciones, a menudo de grupos políticos o artísticos. De esta manera, Julian Rosefeldt (Alemania, 1965) decidió darle una imagen virtual a algunos de los manifiestos más importantes del siglo XIX y XX en su obra Manifesto (2015, 2107). Desde el principio fue concebida con la posibilidad de ser tanto una instalación como un filme. Sin embargo, después de desarrollarla y presentarla como instalación, los cambios, que consideraban pequeños, en lugar de tomarles un par de meses les tomó casi un año en desarrollar el filme que se presentó por primera vez en el Festival de Tribeca este año.

La obra pareciera que es el arte en el centro de una habitación rodeada de espejos, cada uno tienen una imagen propia, diferente de las demás, a veces se cruzan los reflejos de otros espejos, a veces no, pero todos tienen el mismo centro, en este caso la actriz Cate Blanchett, una mujer, quien por su capacidad histriónica es capaz de interpretar más de una docena de puntos de vista, casi naturalmente recita en diferentes situaciones pasajes de estos textos, desde el Manifiesto Comunista (1848) hasta las Golden Rules of Filmmaking (2002) de Jim Jarmusch. Después de trabajar con más de 60 textos logró crear 13 cortos que tuvieran una relación y una congruencia en sí mismos y como un todo, con un centro en común, la construcción de aquello que quiere cambiar.

Manifesto es un retrato múltiple de un sólo sujeto, es el arte hablando sobre el arte, aquí tanto la forma como el fondo es importante. Es como si presenciamos una sesión de psicoanálisis en cada uno de los cortes, de repente es contradictorio, otras indulgente, sin embargo, no deja de ser uno de los ejercicios más interesantes sobre el desvanecimiento de las fronteras entre esas mismas categorías que enuncia: el cine, la instalación, videoarte. Desde su creación se ha presentado en diferentes foros, como el Centre for the Moving Image en Melbourne o en el MALBA en Buenos Aires, o una sesión de preguntas y respuestas del filme en la Tate en estos días. En México, se presentará en las salas de cine, primero fue en el Festival de Morelia y, a partir del 10 de noviembre, en cartelera nacional, obviamente serán pocas copias por lo que se tienen que apurar. Ya que no hay un arte que sea definido por una técnica, se presenta más como una experiencia. Mientras, en los museos se presentan los trece cortos al mismo tiempo, en las salas de cine es una secuencia de 94 minutos, en la primera cada uno puede decidir el tiempo de estancia, en el segundo es en un horario establecido, en el primero es una polifonía en el segundo es una sola nota. Es una pieza que busca diferentes audiencias, que son atraídas tanto del mundo del arte por Rosefeldt, como del cine por Blanchett.

Es un ejercicio intelectual iniciado por una curiosidad de querer colaborar juntos, inmaculado en cada uno de los detalles, impecable a nivel técnico. Cate Blanchett recrea cada uno de los sentimientos y de las ideas, en menos de 12 días due capaz de ir desde una pordiosera hasta una maestra; desde la soledad de una científica al bullicio de una coreografa trabajando en un ensayo con los bailarines – al puro estilo de Lady Gaga conunas cabezas parecidas al alien-; de hablar con una versión de sí misma como marioneta, a hablar con ella misma como conductora y reportera. Lo curioso resulta que la expresión de sus sentimientos faciales es casi nula, con la excepción de la gran sonrisa de la conductora de televisión, no hay ningún tipo de emoción y, sin embargo, cada una tiene su propia aura. En casi todas, nos ve de frente, el arte nos ve a los ojos para que nosotros mismos lleguemos a una conclusión, si es que existe.

El arte se presenta en situaciones del día al día, son situaciones que a veces se contradice lo que se presenta con lo que se dice. En la que es titiritera habla sobre los “Manifiestos Surrealistas” (1924, 1929) de André Breton y el “Manifiesto Blanco” (1946) de Lucio Fontana, está creando un títere con su propia imagen, rodeada de todos esos personajes que fueron inspiración para los surrealista, es la creación literal del “mini-yo”, en una especie de efecto Droste, en una puesta en infinito, y donde la pequeña es creada y se mueve a su mismo ritmo, hace un acercamiento tanto al movimiento como su propia representación en fotografías. Por otro lado, cuando se presenta como una madre conservadora que da gracias por la cena recita una oda de posibilidades de Claes Oldenburg “I Am for an Art” (1961), en lo que se ven las caras de otros miembros de la familia en una especie de fastidio, la oración que dice Cate se siente totalmente urbana en un ambiente suburbano rodeado de animales disecados: “Estoy por el arte de las flores funerarias ligeramente podridas, los conejos ensangrentados y las gallinas amarillas, los bombo y panderetas y los fonógrafos de plástico”. La convierte en una de las piezas preferidas de Blanchett, mientras que la consentida del director es la profesora de una secundaria, en la que da la lección de cómo es la realización del cine contemporáneo con textos de Stan Brakhage, Jim Jarmusch, Lars Von Trier y Thomas Vinterberg, Werner Herzog y Lebbeus, se exalta que nada es original, todo es una copia y el chiste es hacerlo evidente.

La obra salta con la autenticidad y sinceridad de las palabras de los autores, que en su mayoría los textos fueron creados por jóvenes que creían en el cambio, en un cambio de la sociedad, que se convierte al final de cuentas en una lección. Por esto que tanto el cierre como el comienzo son tan incendiarios. Es una pieza que requiere un tiempo propio, que exige una paciencia, que confronta al espectador a pensar más allá pero también pensarlo en el día al día.

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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