A menudo, solemos escuchar sobre los problemas de la agenda pública como problemas que nos atañen a todos, que vislumbran cambios en las estructuras gubernamentales y en las conductas de sectores y actores de la sociedad, pero; ¿qué es la agenda pública?, ¿cómo se construye o reconoce?. Joan Subirats en su libro Gestión y Política Pública nos habla de estos temas y menciona dos tipos de agendas: la pública y la sistémica, la primera surge a partir del reconocimiento de un problema público con grupos o actores identificados, dónde a presión de alguno de estos o de ambos, el gobierno actúa para tratar de solucionarlo, la segunda es el reconocimiento de los tomadores de decisiones de problemas públicos que consideran prioritarios en un momento determinado.

Si lo anterior afianza nuestro concepto sobre cualquiera de las dos vertientes de agenda pública, ¿cómo es que podemos definir a la contra agenda?, nombre de esta columna semanal, espero me permita estimado lector establecer los fines del porqué del título de está pilastra semanal que bien pudiera haberse llamado el triunfo de lo olvidado, que son todos aquellos temas qué en el reconocimiento de la agenda pública o sistémica se quedan en la palestra, no por su olvido per se, de hecho están reconocidos por los actores, sino porque en su mayoría no son los temas que ocupan las ocho columnas, ni los espacios principales del noticiero de la noche del “teacher” López Doriga en televisa, pero son aquellos que funcionan como fuerza centrípeta en nuestras sociedades.

Ya para entrarle al tema, está semana haremos hincapié en temas de la Reforma Energética, temas que no tienen que ver con la apertura o no del sector, sino en los temas de cómo esta transformará y trastocará transversalmente la actual estructura de nuestro país.

Si usted es de los muy pocos que siguieron con el mismo interés a la Selección Nacional en Brasil y el debate que se está llevando a cabo en el Senado de las reformas secundarias en materia energética como yo, seguro estoy que escucho algunos legisladores de izquierda hablar del despojo de tierras ( rasgándose las vestiduras en público, pero haciendo busssines en lo privado con la información privilegiada, nada personal “Puri”) que llevaría a cabo la aprobación de las antes mencionadas leyes, sino le cuento: La ley de hidrocarburos contempla a estos como temas de interés nacional, esto quiere decir que se encuentran por encima de cualquier interés particular, aún mejor dicho, lo que la ley quiere decir estimado lector, es que si usted tiene cualquier tipo de hidrocarburo en el subsuelo de su casa, rancho, parcela, o terreno, el Estado podrá en cualquier momento otorgársela a particulares del ramo, nacionales o extranjeros; por servidumbre legal o expropiación y en este proceso, usted negociará bajo las siguientes condiciones:

Art. 96, fracción VI, Los hidrocarburos son propiedad de la nación, por lo que en ningún caso podrán pactar contraprestación alguna asociada a la producción de hidrocarburos del proyecto

Esto es qué si su terreno tiene hidrocarburos, no esté esperando que su valor se dispare con el descubrimiento del mismo, esto déjelo para las transnacionales y su socio el gobierno mexicano (nótese que utilice la palabra gobierno no estado).

En el articúlo 99, se les otorga al gobierno y sus “socios”, la atribución de que si en 90 días usted no cede, a través de tribunales civiles no agrarios, podrán solicitar la servidumbre legal de hidrocarburos, es decir, o cede o lo obligamos a ceder.

Para lo anterior, remata la ley, en sus artículos 98 y 101, qué se considera la migración de los posedores de la tierra y que el ejecutivo promoverá, no solo de manera judicial sino administrativa la servidumbre legal o la expropiación, permítanme detenerme en este punto, ¿de verdad existen contrapesos legales y división de poderes en nuestro país?, pues que les expliquen a nuestros tomadores de decisiones, lo único que están legalizando es la vulneración de los derechos fundamentales de los ciudadanos, al no darle medios de defensión claramente establecidos en la constitución, por cierto quien goza de supremacía, y no respetar la sana división de poderes.

Por último, después de leer las leyes reglamentarias en la materia, me surgen una afirmación y dos dudas estructurales (espero me permita abusar del término estructural hoy tan de moda), la afirmación es que es una reforma centralista ( ya se los chingaron), recursos y servicios se concentran para después repartirlos “de una mejor manera” entre los estados y municipios, que por cierto, son los que sufrirán las principales afectaciones sociales y ambientales y son también quién en su mayoría proporcionan de servicios fundamentales a la ciudadanía. La primera duda es cómo se puede pensar en la reorganización de la tierra de una manera sustentable si aún no se conoce en dónde encajarán el diente las transnacionales, que regiones del país hoy habitacionales, agrarias y de conservación (sí, cabe la posibilidad, ya que estas también se les considera de interés nacional, ergo, podría haber una puga de derechos e intereses), podrían convertirse en zonas de explotación y trasportación de hidrocarburos, la transformación de la Coret en un Instituto Nacional de Suelo Sustentable, se torna harto importante, ya que los medios tradicionales de operación de está, cambiaran y obligarán al Instituto a litigar en tribunales civiles y a poco o nada de atribuciones frente a la SENER (la nueva tercera SUPERSECRETARÍA) que de “facto” se convierte en eje rector de la organización territorial, la SEDATU y su nuevo Instituto deberán de levantar la mano y saber en dónde de manera activa podrán participar por una mejor reorganización del país, la segunda duda y casi reclamo es para los Gobernadores y Ediles, todos estos cambios se están haciendo frente a sus narices y no se ha escuchado la voz de ninguno de estos, quizás por alineamiento, quizás por desconocimiento, y parece este último el más factible, no entienden que los movimientos sociales se manifestarán en sus estados y municipios, que la contaminación mermará su calidad de vida y que la demanda de infraestructura secundaría en matería energética tendrá que salir de sus arcas, o simple y llanamente que los planes de desarrollo urbano que hoy los rigen y que son atribución de ellos cambiaran por completo y las tendencias políticas con ellos, ahí les dejó un “tip”; dentro de sus atribuciones está la de establecer contribuciones locales, mismas que les pudieran resultar muy útiles con nuestros amigos que vienen a invertir de manera desinteresada por el desarrollo de nuestro país.

Sin más, nos leemos la próxima semana y espero que lo aquí expuesto permita acrecentar el conocimiento en el fortalecimiento de la revolución de las ideas y la construcción de la contra agenda, ” la agenda ciudadana.”

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