Esta semana el Presidente Peña Nieto promulgará en Palacio Nacional las Reformas Secundarias en Materia Energética, con ello se cierra un periodo en el cual se establece un nuevo orden institucional para nuestro país, la apertura del sector energético traerá consigo un sinfín de reacomodos que trastocan transversalmente varios procesos institucionales.

En el cuarto y último Dictamen, que es la Ley de los Órganos Reguladores Coordinados en Materia Energética, que reforma la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal y expide la Ley de la Agencia Nacional de Seguridad Industrial y de Protección al Medio Ambiente, se da vida de a nuevos Órganos Reguladores.

Pero surgen muchas dudas al respecto, y en las cuales no se ha profundizado lo suficiente en medios de comunicación. Vamos por partes:

El primer proceso para seguir es la definición de los integrantes de estos Órganos, si los partidos políticos como es práctica común se reparten vía cuotas los escaños y no se privilegia a expertos con integridad comprobada, es factible que antes de arrancar carguen con un lastre que los condene a la inoperatividad, imaginen el mercado más importante en recursos para nuestro país  con actores de alcance global, regulado por órganos secuestrados por intereses partidarios, terminarán por ser sucursales de empleo y regulando los bonos de fin de año.

Si queremos Órganos reguladores fuertes, deberemos privilegiar los perfiles técnicos en su composición y armonizar su marco institucional con lo existente a nivel global para evitar sorpresas en tribunales internacionales.

En segundo plano las empresas en la materia representan intereses globales, involucran no solo intereses económicos, sino geopolíticos para ciertos estados,  imaginen a Shell o Exxon siendo ordeñados por el crimen organizado en sus ductos. ¿Cómo podemos brindarles seguridad a sus inversiones sino hemos sido capaz de hacerlo con una paraestatal como PEMEX que representa el más alto interés para el gobierno mexicano?

Si además se multiplicaran los ductos y pozos, el gobierno mexicano deberá explicarnos cual serán las acciones para garantizar la seguridad de todas las inversiones que llegaran con la reforma, porque la opacidad en este tema abrirá la puerta a la ley del más fuerte, si el estado no es lo suficientemente contundente y claro, las transnacionales encontraran ahí la mayor justificación para intervenir de manera directa en la seguridad de sus recursos, ya sean materiales o humanos, trayendo grupos de choque con experiencia militar disfrazados de empresas de seguridad privada, actuando fuera de la ley y a discreción de los intereses de capitales ajenos al estado mexicano.

Por último, ¿cómo pensar en regular un mercado de tal tamaño con un sistema tan corrupto?

Es práctica cotidiana en tribunales, órganos reguladores y autoridades ejecutivas la violación sistemática de la ley, el sistema de impartición de justicia ya sea legal o administrativa es discrecional en nuestro país, si le sumamos los grandes ríos de dinero e intereses que llegaran con la reforma, ¿cómo impedir que se corrompa aún más?

Los torcidos brazos del pulpo de la corrupción se verán fortalecidos por una revigorizada puja de intereses, el pastel crece y el sistema de corrupción con él, incrementando las complejidades del acceso a la justicia por parte del ciudadano común.

Es importante para los ciudadanos darle seguimiento a estos temas, es igual de importante que el gobierno mexicano tome acciones en este sentido, en donde los procesos sean transparentes y del tamaño de la transformación que la reforma traerá.

Hasta la próxima.

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