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Contra Agenda

Esta semana estimado lector ahondare en cuestiones de gasto público y la administración de los recursos, entendiendo la eficacia del primero y la eficiencia del segundo como el eje transformador de cualquier democracia moderna, más allá de los avances en materia de participación ciudadana en cuestiones públicas, es la transparencia y rendición de cuentas, la correcta aplicación de los recursos, la verdadera planeación y los mecanismos para facilitar el acceso a los recursos por parte de la ciudadanía, lo que acerca a una sociedad a ser más democrática, podemos afirmar que con la ausencia de cualquiera de estos elementos, ninguna sociedad pudiera jactarse como democrática, ya que la ausencia de los mismos genera corrupción, desvío de recursos y pobreza.

Según CONEVAL, el Gobierno Federal ejerce el presupuesto en desarrollo social en 278 programas y acciones, en los cuales ejerce un presupuesto aproximado de 1 billón de pesos, es decir, una cuarta parte del presupuesto anual autorizado para el ejercicio 2014, siendo educación y salud los rubros en los que más se invierte, sin embargo, con todo este caudal de dinero año con año, la pobreza y desigualdad crecen en el país, la semana pasada la ONU informó que México descendió una posición en el ranking del Índice de Desarrollo Humano (IDH) 2014, y al aplicarse el factor de desigualdad, México desciende 13 posiciones en el IDH, estás cifras reprueban de facto el gasto en materia de desarrollo social y el modelo económico empleado. Las condiciones del país para los ciudadanos están en precariedad económica, la inflación acumulada para este año de 4% ( según Banco de México), demuestra que la brecha se abrirá aún más, lo anterior demuestra más allá del modelo económico, la pésima aplicación de los recursos, no podemos seguir gastando una cuarta parte del presupuesto federal en Desarrollo Social sin réditos sociales reales, la generalidad de los programas sociales que se ejercen cuentan con reglas de operación establecidas, sin embargo, se concede a las delegaciones estatales de las distintas secretarias de la administración pública federal la aprobación y aplicación de los recursos, poniendo en el centro de toda la política al delegado estatal, siendo éste, el que establezca a que grupos beneficiar y que intereses perseguir, pasando por los moches que les cobran a los beneficiarios y los recursos que desvían para beneficiar al partido o figura política que más convenga.

La actual política de desarrollo social deberá de contemplar mecanismos de transparencia y rendición de cuentas mucho más profundos, que transparenten la ejecución del gasto y la aplicación del recursos, pero por sobre todo deberá de establecer mecanismos por los cuales el beneficiario del programa o la población objeto, acceda a los recursos de manera directa, restándole poder de acción a estos pequeños virreyes en los que se han convertido las delegaciones estatales, los incentivos para este cambio tendrán que venir forzosamente de los acuerdos y negociaciones de las fuerzas políticas de la oposición, ya que los mecanismos clientelares privilegian las fuerzas políticas dominantes y demeritan el ambiente democrático, de la administración federal ya que este mecanismo demerita los esfuerzos del diseño de la política pública con la que se pretende influir en el desarrollo social del país, no habrá cruzada contra el hambre suficiente para saciar las corruptelas y desvíos de los delegados estatales, pero por último y más importante deberá de venir de los beneficiarios, quienes denuncien los abusos y el hasta 30% de los recursos que les exigen para poder ser inscritos o contar con el apoyo del gobierno federal en materia social.

Ningún mecanismo será suficiente sin una cultura de la legalidad, sin embargo, se ha experimentado en el país con una serie de políticas públicas que pudieran tener éxito en el corto y mediano plazo, como la adoptadas en la ciudad de México con respecto a la adopción de la banqueta y áreas verdes fuera de tu casa, mecanismo por el cual el Gobierno de la Ciudad permite la acreditación del impuesto predial si tú decides invertir en el remozamiento del espacio público más cercano que es la banqueta, con esto el gobierno reconoce varias cosas; no hay mejor administración pública de los recursos que la que se ejerce directamente por el generador de los mismos, el ciudadano, que racionalmente gastará de una mejor manera y verificará que los recursos sean aprovechados correctamente, este tipo de mecanismos podrían favorecer políticas públicas que el gobierno federal implemente en favor de una mejor y más clara ejecución de los programas, y dejar de mercadear con el peor de los mercados, el de la pobreza, que ha resultado ser un gran negocio no solo económico sino político.

Hasta la próxima.

contraagenda, #agendaciudadana, #revolucióndelasideas, #democratizacióndelosrecursos

José Enrique García

José Enrique García

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM, cuenta con Diplomados en Marketing Político y en Prospectiva, Socio fundador de LIDER, empresa en desarrollo de estudios prospectivos y articulista en Centro Público portal de opinión.

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