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Contra agenda

Desde la firma del tratado de libre comercio de América del Norte, México ha firmado un total de once tratados con el mundo, doce tratados que prácticamente nos permiten comerciar en condiciones favorables con casi todas las regiones del mundo, pero, ¿que ha hecho por nosotros?

Podríamos perdernos entre cifras, que si la balanza comercial, el crecimiento económico, el nivel de desarrollo… pero en verdad, ¿qué ha cambiado en nuestras vidas?, ¿qué es lo que realmente estos ordenamientos jurídicos complejos han hecho por elevar y mejorar la calidad de vida de los mexicanos?, aquí algunos apuntes:

Según estudio elaborado por la UNAM, el poder adquisitivo del salario mínimo en México de 1987 a la fecha ha caído 76.3 %, esto es decir, que por cada peso que usted invierte en su manutención, en 1987 invertían solo 23.7 centavos.

Lo anterior está directamente ligado a  lo que en nuestro país se produce, como se produce y cuantas de nuestras necesidades básicas logramos producir, lo cierto es que antes de que abriéramos las fronteras comercialmente, teníamos autosuficiencia en mucho de los alimentos básicos y hoy a menos de que no sea aguacate, no somos capaces de producir nuestro propio alimento.

Y no es que la apertura comercial  esté mal, o que nos neguemos al futuro manifiesto,  el problema es que no tenemos sectores estratégicos en nuestra economía, que no somos capaces de tener una apuesta real, algo que tengamos que ofrecerle al mundo, algo más que mano de obra barata, grandes recursos naturales o la frontera más grande y dinámica con los Estados Unidos.

Por supuesto las exportaciones han aumentado, pero si revisamos que es lo que producimos, veremos que la instalación de fábricas manufactureras en el norte del país, tuvieron un gran impacto en ese crecimiento, grandes marcas decidieron ensamblar aquí sus productos, pero tributar en su país de origen. Petróleo y otros recursos naturales son explotados en nuestro país y se exportan con gran éxito, pero solo para ser transformados en productos terminados, por supuesto, a un mayor costo.

Lo anterior refleja el grado de dependencia que nuestra economía sostiene con respecto a economías más industrializadas que la nuestra, si nuestro país no produce productos terminados, le es imposible ostentar resortes que amortigüen su economía, encadenándola.

Así es estimados lector, la salud de sus bolsillos está totalmente ligada ahora a acontecimientos y designios que sobre pasan nuestras fronteras, por hombres que no les importa cuánto  se ha perdido el poder adquisitivo en México, y si la violencia por el narcotráfico nos roba a cientos de miles de connacionales, más allá de lo que patrones de consumo y dependencia reflejen.

Hasta la próxima.

José Enrique García

José Enrique García

Licenciado en Ciencias Políticas y Administración Pública por la UNAM, cuenta con Diplomados en Marketing Político y en Prospectiva, Socio fundador de LIDER, empresa en desarrollo de estudios prospectivos y articulista en Centro Público portal de opinión.

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