La grave crisis que enfrenta el Estado mexicano, y en particular su gobierno, tiene su origen en la omisión y el no reconocimiento de la interacción que desde hace décadas se vincula a sectores económicos y sociales de nuestra sociedad, el gobierno desde hace un tiempo ha dejado de ser el único motor y regulador económico y dador de bienestar social.

El impulso reformador de la actual administración marco la dinámica en la cual se reconoció a las fuerzas políticas de verdadera importancia en nuestro país, sin embargo se dejó de lado a actores económicos importantes, organizaciones de la sociedad civil y a gremios de profesionales que son la masa crítica fundamental para el desarrollo de nuestro país.

La persecución de la gobernabilidad (la capacidad del gobierno para gobernar) y no de la gobernanza (la gobernanza es una noción que busca antes que imponer un modelo, el reconocer la acción de actores privados y sociales para la solución de cuestiones públicas), los ha metido en un callejón sin salida, la solución a la crisis social y política de nuestro país tiende agravarse si no hay el pleno reconocimiento el problema somos todos y por consiguiente la solución también la tenemos que aportar todos, la visión de la concentración del poder como único método de gobernabilidad reduce el abanico de posibilidades de salida y centra la crítica y protesta en un solo actor; el Gobierno.

Pero para darle salida y recomponer el rumbo de nuestro país, es necesario que con el pleno reconocimiento de distintos actores para darle solución a la crisis, se les dote de cierta capacidad de ejercicio de poder con límites perfectamente establecidos, acciones y ámbitos delimitados por un gobierno que en el pleno reconocimiento de las capacidades e importancia de otros actores, se fortalezca.

Tal es el caso de gremios de profesionales que están empezando a levantar la mano para tomar su papel en la construcción del México moderno, arquitectos, urbanistas e ingenieros, reclaman su espacio en construir la visión de un mejor país. Los grandes proyectos de infraestructura anunciados por la actual administración, han carecido de una masa crítica nacional, que respalde su diseño y relevancia para la solución de conflictos sociales.

Los tres gremios han jugado un papel fundamental en la evolución y progreso de la historia moderna de nuestro país, grandes nombres y proyectos respaldan a Arquitectos e Ingenieros en su lucha por el respeto a sus profesiones y en general a la academia mexicana, y no es que soslayen la apertura global y las condiciones imperantes actuales, es que los últimos gobiernos no han defendido plenamente a sus Arquitector, Ingenieros, Urbanistas, entre otras muchas profesiones que en situación de desventaja salen a competir a un mercado global, que les exige certificaciones para el ejercicio de sus profesiones en distintos países, mientras aquí vienen a ejercer sin mayor problema con cédulas o reconocimientos del país de origen.

Si nuestro país quiere colocarse a la vanguardia y de una vez por todas salir del subdesarrollo, deberá volver a creer en  el capital más importante que tiene; su gente, de esa primicia deberán de desarrollarse dos acciones fundamentales; un gobierno abierto a la sociedad y un desarrollo más parejo y alineado con las necesidades únicas de los mexicanos, y entonces sí, la apertura a la competencia global con el respeto a nuestras capacidades únicas y no solo la explotación per se de nuestros recursos naturales.

En breve veremos que tienen que decir todos y cada uno de estos actores.

 

Hasta la próxima.

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