Desde hace siglos y con la creación del Estado moderno, se vislumbró lo que sería la única manera de darle estabilidad y futuro deseable a la sociedad, la división de poderes es el pleno reconocimiento de la naturaleza destructiva del ser humano, el buscar dominar y obtener reconocimiento por encima de los demás fue lo que a grandes ideólogos como Hobbes, Locke, Rousseau, los llevo a idear la mejor forma de organización para el desarrollo y estabilidad de nuestra sociedad.

En nuestro país y con la transformación (o deformación) del régimen, se enrareció la forma en la que los tres poderes ejercían el poder por el cual fueron creados.

El presidente, representante del poder ejecutivo, en sus primeros años envío 11 iniciativas de reforma a la Consttitución, es decir, que durante los 24 meses que lleva en el poder, su labor más importante fue la de un legislador; pero si el encargado de ejecutar, administrar y hacer visible al Estado, se ha olvidado de hacerlo, entonces ¿quién lo está haciendo?, habrá que revisar la tarea de los legisladores para encontrar el hilo a la hebra.

Millones de pesos se han otorgado anualmente a los legisladores para diversas cuestiones de gestión, gestión que tiene que ver con la aprobación desde las cámaras de proyectos de infraestructura para estados y municipios y con diversas gestiones que realizan con el electorado de sus distritos, la mayoría por no decir todas, del ámbito ejecutivo.

Pero si esto no parece suficiente invasión de responsabilidades, el sistema político mexicano en su dinámica permite a los poderes ejecutivo y legislativo invadir el espacio del poder judicial, y si lo no cree, falta con preguntar a cuantos políticos, funcionarios públicos o grandes empresarios han sido llevados a cuentas por crímenes que están ahí a la vista de todos, entonces sabrá que tampoco el poder judicial es el que ostenta el monopolio constitucional de administración de justicia en el país.

Pero a todo esto, y, a propósito de las declaraciones del Presidente, varios funcionarios y políticos con respecto de evidenciar culpables de querer desestabilizar e incendiar al país (le damos pistas al presidente, un par por lo menos de su gabinete que tienen aspiraciones de sucederle, priístas enojados por quedarse fuera ya que es de todos sabido lo cerrado del grupo del presidente, aliados o ex aliados del pacto por México que ven raja política de todo esto, empresarios que busquen ante la debilidad institucional mayores rentas y poder, empresarios que se vieron afectados por las reformas, intereses extranjeros para abrir el mercado energético más allá de los amigos de la actual administración y por supuesto la oposición; no menciono a la ciudadanía porque no recoge un ánimo personal en su lucha, expone su malestar ante la falta de oportunidades, el abuso del poder y la libertad de vivir en un país en paz), ¿no sería mejor empezar por hacer cabalmente su mandato y en el ámbito de competencia conferido de manera constitucional hacer cada quien lo que les corresponde?

No inventemos nuevas formas, ni profundicemos en aquellas que evidentemente han llevado a esta crisis social, reconozcamos que existe un problema grave, que no solo se evidencia con la intromisión de los ámbitos de competencia por parte de los tres poderes, hagamos que cada uno de ellos cumpla con sus responsabilidades y le empiecen a dar resultado de ¡ya! a México.

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