Cinco #contraagendas ya en un mismo sentido, #Ayotzinapa es el caso que por más tiempo a quedado en el consciente colectivo de la población, ni las grandes reformas, ni el Pacto por México, permanecieron tanto tiempo en boca de todos los mexicanos, tiempo de oportunidades pérdidas del gobierno y de profundo dolor para la ciudadanía.

El pasado viernes el Procurador General de la República, presentó a los medios los avances que la investigación del caso sumaban, en el salón perfectamente ambientado en los colores nacionales y los escudos de las principales corporaciones de seguridad en nuestro país, narró hecho por hecho lo qué había llevado hasta ese momento a asumir presumiblemente que los 43 estudiantes habían muerto calcinados en un basurero de Cocula, Guerrero, a manos de un grupo delictivo.

Mientras escuchábamos al Procurador, serio, cansado, nos llegaba la impresión de un político qué con quizás el mejor manejo de medios del gabinete, denotaba hartazgo, asumiendo el papel de víctima, recordándonos aquel “ y yo porqué” de Vicente Fox.

El desánimo reflejado en la conferencia, preparó el terreno para una de las noticias más indignantes por la saña con la que fue perpetrado, mexicanos matando y quemando a mexicanos, sin menor pudor o asomo de vergüenza al asumir el asesinato y la logística para desaparecer toda prueba de este crimen, que a todas luces marcará un antes y un después en la historia de nuestro país.

“Por instrucciones del Señor Presidente”, frase escuchada hasta el cansancio en anuncios y conferencias de este gobierno, denota el sentido que asumió desde su inicio el PRI al regreso al gobierno de la República, se niegan a ver que el país de hoy, no es el mismo de hace 30 años, el Presidente dejó hace mucho de ser omnipotente y omnipresente en el discurso y acciones del gobierno, y con qué gran lección la historia se los hace saber.

El caso de #Ayotzinapa es un crimen de Estado porque fue perpetrado por fuerzas constituidas legalmente por el Estado, el Procurador Murillo lo reconoce al ser cuestionado por la periodista de Eje Central con respecto a las acciones del Ejercito, quienes al llegar al lugar de los hechos, no prestaron la atención debida a los mismos, el Procurador contesta a la responsabilidad del mismo por acción u omisión; “ Todos los ejércitos del mundo responden a una sola voz, y que bueno que así lo hagan, imagínese usted a quien hubieran respondido si llegan en ese momento, obviamente a la autoridad legalmente constituida”, nada más claro, nada más aterrador.

El gran problema, no es el encontrar a los culpables (que es importante), lo qué la autoridad debería es estar procurando es que este tipo de hechos no se repita, ¿qué lleva a la autoridad legítimamente constituida a desaparecer y quemar a ciudadanos que depositan en ellos la confianza de dirigir la vida pública de nuestro país?, eso es un crimen de Estado, pero que hacer cuando la institución que procura la justicia y resguarda el pacto que todos implícitamente firmamos al asumirnos como mexicanos, está podrido, rebasado, y perdió el objetivo; ante esto debemos reconstituir lo qué nos une, formando parte todos, ciudadanos y gobierno, de la solución, de la misma manera que somos parte del problema.

En México el Presidente de la República es representante de gobierno y representante de Estado, entonces las voces que asumen el “yo por qué” del gobierno federal, olvidan la mínima de conocimiento jurídico al respecto y lo centralista que se ha mostrado este gobierno, a mayor poder mayor responsabilidad, esto tendrá consecuencias a nivel municipal, –que ya las hubo–, a nivel estatal –que hemos visto solo el principio– y a nivel federal –que estamos por ver–, todos deberán de asumir su responsabilidad ante la sociedad civil, e iniciar la limpia y reconstrucción de lo que nos queda de Estado, propicio se muestra el centenario de la constitución de 1917.

La gran oportunidad pérdida del gobierno federal es histórica, el asumir el golpe de una mejor manera, buscar aliados en la sociedad civil y sus causas, le darían legitimidad al proceso de toma de decisiones, le quitarían lastre por los compromisos asumidos en el pacto por México, y le brindarían empoderamiento frente a los grandes intereses económicos. El control de daños, al igual que el Estado de Derecho en nuestro país, luce inexistente.

Hasta la próxima.

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