Momentos complicados vive nuestro país, múltiples elementos complican la vida nacional con un denominador común; la crisis de Estado. La ingobernabilidad marca la agenda de nuestro país, Guerrero, Michoacán, Tamaulipas y Estado de México marcan los tiempos de la clase política nacional, en el extranjero, contrario a lo que se suponía, este no es el tiempo del lucimiento de las reformas, el mundo ya no nos ve como el “Mexican Moment”, hoy desgraciadamente somos una bola de bárbaros que desaparecemos a nuestros estudiantes.

Pero en estos momentos en donde todo parece andar mal, es necesario reconocer que hemos olvidado el rumbo, que olvidamos todos aquellos valores que nos brindaban cohesión, identidad y arraigo; es momento de reconocer que nuestro futuro sigue estando en nuestras manos.

Oportunidades históricas se nos han ido; la francesa Florence Cassez salió en libertad de un proceso por secuestro, con víctimas que testificaron en su contra, pero la Suprema Corte de Justicia de la Nación decidió que sus derechos fundamentales y el debido proceso habían sido violados por nuestras autoridades.

Dolorosísimo fue sin duda para el país ver que una presunta delincuente salía casi como heroína, frustrante para sus presuntas víctimas verla irse sin castigo, pero si el mensaje de la SCJN fue en sentido del Estado de Derecho, porqué no se actuó en contra de los responsables de que esto sucediera, porque no se llevó al banquillo a Genaro García Luna y la empresa Televisa, el mensaje hubiera sido claro y contundente.

Pero las declaraciones de la semana que recién terminó vislumbran un panorama nada halagüeño para nuestro país, todos los actores, no solo políticos, sino empresariales se dedicaron a repartir culpas, no hubo un esbozo de visión estadista que le diera el rumbo y conducción a nuestro país. Seguimos a la deriva.

Grandes oportunidades se presentan: el retiro de la concesión a Grupo México en las minas de Sonora, por ocasionar uno de los mayores desastres naturales de los últimos tiempos, llevar a mandos militares medios y superiores a cuentas por el caso de Tlatlaya, al ex gobernador de Guerrero y al ex presidente nacional del PRD por encubrimiento, al Procurador General de la República por Omisión, lo anterior por el caso de Ayotzinapan; varios Gobernadores y ex Gobernadores que sobre endeudaron a sus Estados y desaparecieron los recursos, presentar a las autoridades judiciales a los funcionarios de Banamex por los fraudes cometidos con la empresa Oceanografía.

Lo anterior tendría que venir acompañado con una serie de reformas en materia de empoderamiento de la ciudadanía, de transformación de la administración pública estatal y municipal, con miras a una más y mejor repartición de la riqueza.

Veremos si la ciudadanía ejerce la suficiente presión para que los poderes en nuestro país, reconozcan que la visión estadista es la única que garantiza un futuro próspero y en paz para nuestro país.

Hasta la próxima.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *