El conflicto del Instituto Politécnico Nacional pareció llegar a su fin la semana pasada, el Secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong tal como lo prometió les resolvió a los estudiantes que marcharon este 3 de octubre para recibir una respuesta a su pliego petitorio, en el cual entre otras cosas se pedía:

  1. La destitución de la Directora del IPN
  2. La suspensión definitiva de los nuevos planes de estudio
  3. La salida de la Policía Bancaria Industrial de los planteles

Como podemos observar, ninguna de estas peticiones estaba fuera del alcance político del Gobierno Federal, ni le representaba un alto costo por el cual debieran haber esperado la desarticulación del movimiento por otros medios.

Lo más relevante es la forma en la cual el titular de Gobernación y la Presidencia de la República le dieron a la solución para este conflicto, el día en que los estudiantes politécnicos presentaron sus demandas, todos nos vimos sorprendidos de ver, no solo a al titular de la secretaría, sino también al poderosísimo subsecretario Luís Miranda, hombre de todas las confianzas del presidente Peña, haciendo malabares para acelerar el proceso de desarticulación del movimiento.

Por último, reunión de primer nivel en los pinos; El presidente con los secretarios de Gobernación y Educación, y articulando los esfuerzos un activo Aurelio Nuño, Jefe de la Oficina de la Presidencia.

Tales expresiones evidencian la relevancia del asunto, estudiantes en las calles es más epidémico que él “evola”, hoy es el IPN, mañana la UNAM, UAM, Universidad de la ciudad de México, y una que otra particular despistada, con la consecuente simpatía que causan las expresiones ingeniosas de los estudiantes, pero, ¿qué se juega el Gobierno Federal con la respuesta más que inmediata?.

Se juega primero, que los estudiantes y hablo no solo de los del IPN, sino de las universidades públicas, perciban el manejo por parte del Gobierno Federal como una debilidad Institucional, y su pliego petitorio que hasta ahora es reactivo, se consense en demandas mucho más elaboradas y en las cuales el Gobierno no tenga moneda de cambio, por ejemplo, la derogación de las Reformas Estructurales o la Autonomía del IPN, a medida que concedes desarmas el sustento ideológico del adversario, sin embargo, también demuestras tus miedos y debilidades.

Por otro lado, qué hace diferente a los alumnos del IPN de los alumnos de Anotzinapan, o de los afectados por los derrames de Grupo México en Sonora, o de los cientos de miles de deudos de la violencia en nuestro país, si el Gobierno tiene esa capacidad de respuesta y apertura al diálogo, porque no hacerlo con infinidad de grupos de interés que pudieran incluso tener objetivos más claros o razones más poderosas para que el gobierno les diera un trato tal como a los estudiantes del IPN, esto en el corto plazo traerá consecuencias a este Gobierno.

Hasta la próxima.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *