El erotismo es invención y fundación de un tiempo…del tiempo del encuentro.
El tiempo del encuentro es entonces, simultáneamente, el lugar de lo imprevisible y de lo ineludible.
La presencia del “otro”…provocación, desafío, condición limítrofe del sujeto.
Quien converge en el momento erótico, no puede jamás repetir esa experiencia.
Erotismo…suma de encuentros únicos.

Leamos:

 

Has venido a mí tal como eres, habladora y risueña, astuta de palabra y cuerpo

Violentas mis escrúpulos y haces brotar el animal que habita en cada uno de los dos

Ven…otra vez y calma mis deseos que me vuelven loco sin razón

Móntate en mí como una mujer…déjame besarte dulce pero sucio

Deja que mi lengua haga muecas en tu boca y en tus senos

 

Conviértete en  nodriza de mi venablo

Y hurga con tu lengua cual si fuera golosina mi glorioso balano

Baboséalo y muéstralo  lleno de unción con apariencia violácea de rojo cereza

Haz que mi venoso rabo se alce glorioso…

Y entre tus nalgas se hunda con ímpetus arrebolados

 

Recuéstate boca abajo y pon tu cadera sobre la almohada…

Abre presurosa tus nalgas y muéstrame tu culo y tu coño ensalivados

Dichosos, definidos… y listos para para ser perforados

Y al momento…alza tu voz diciendo: “Glande delicia mía…ven yérguete y húndete en mí”

Deja que mi anhelo se vuelva vencedor en su lujuria de sueño

 

Y déjame derramar  los llantos corrosivos de mi falo

 

 

 

 

 

 

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