En la primera parte de este artículo te hablaba sobre cómo cada vez hay más distractores debido a la tecnología y a que eso también ese mismo avance tecnológico ha hecho que se vean afectados muchos hábitos e incluso los períodos de atención de las personas bajaron de varios minutos a tan sólo ocho segundos. Este se está convirtiendo cada vez más en un problema tanto en las escuelas como en las empresas. Emprendedores que están iniciando un start-up de pronto dedican horas a ver videos de concursos estúpidos o video bloggers haciendo cosas extrañas, o deportistas que en lugar de estar entrenando pasan horas chateando con el teléfono.

A todos nos ha pasado alguna vez que nos damos cuenta de que aquello que teníamos que hacer de pronto sigue sin ser atendido por perder el tiempo en alguna actividad poco o nada importante. Si eso ocurre una vez, puede ser hasta útil pues también hay que aprender a balancear la vida y relajarnos, pero el problema es que a veces eso se convierte en un hábito y de pronto pasan días enteros en los que al final del día la persona descubre que está cansada pero apenas y avanzó algún Proyecto.

Si te ha pasado en más de una ocasión que sientes que has perdido el tiempo, o que simplemente pasan los días y no avanzas, los siguientes puntos te pueden interesar.

  1. Empieza por lo desagradable- Brian Tracy, uno de los líderes del mundo en el desarrollo humano, planeación estratégica y uso eficiente del tiempo le llama a este punto comerse la rana al principio, en alusión a hacer lo más desagradable a primera hora, pues de lo contrario se va cargando durante todo el día y eso va generando una sensación de angustia que al paso de las horas se vuelve más y más pesada, al punto en el que de pronto hacer esa tarea ya no es sólo desagradable sino que parece una labor titánica que el cerebro inconscientemente registra como algo doloroso y por eso nos sabotea, por lo que no es raro que esa labor desagradable que pudimos hacer el lunes en la mañana, el viernes en la tarde aún está sin avanzar.
  2. Crea un ambiente idóneo –  Suena como algo obvio, pero en muchas el entorno en los que se trabaja están llenos de distractores, o personas que nos interrumpen (cuando una persona está concentrada y alguien, incluso su jefe la interrumpe, para que vuelva a entrar en esa fase de concentración tarda el cerebro entre 18 y 20 minutos…ojo gerentes). Si tu escritorio o lugar de trabajo tiene elementos que sabes que te van a distraer quítalos. Conozco escritores que se encierran en un hotel sin internet para evitar distractores, además de que saben que cada día que no desperdicien es un día que tienen que pagar de hospedaje completamente improductivo.En este punto cada persona y cada trabajo es diferente, pero debes encontrar el ambiente que te funcione a ti.
  3. Ríndele cuentas a alguien – No me refiero a un jefe fungiendo de capataz, pero cuando quieres lograr mejores resultados en algún área de tu vida, generalmente el entorno en el que te encuentras no ayuda a sacar lo mejor de ti, por lo que es importante encontrar a alguien que tenga disciplina y que vea en ti el potencial y no tus circunstancias actuales, además de que sea alguien a quien le rindas cuentas de tu avance. Este es un estímulo poderoso para avanzar.
  4. Utiliza el azul y el rojo –  Ya mencioné el hecho de limpiar tu lugar de trabajo, pero ahora añádele los colores como el azul y el rojo, pues de acuerdo con los resultados de Science Daily, el color azul ayuda a incrementar la creatividad y el color rojo ayuda a aumentar nuestro enfoque. Es importante saber que el color rojo también es un color agresivo y saturar el espacio con ese color puede tener efectos indeseables, sin embargo, en cantidades pequeñas es muy útil.
  5. Crea bloques – las personas a veces me buscan para que les ayude a aumentar la productividad de sus empleados pero en ocasiones algunos de ellos quieren hacerlo obligando a la gente a hacer cosas que los hacen menos productivos porque así fueron educados. Hay que entender que una cosa son las tradiciones y los hábitos y otra que no necesariamente es la misma, la manera en la que la mente trabaja. Como mencioné en el punto 1, cuando estamos concentrados y alguien nos distrae se lleva casi 20 minutos el cerebro en regresar al mismo nivel de concentración que tenía cuando estaba completamente enfocado, por lo que es importante diseñar bloques de tiempo que no se deben interrumpir salvo por verdaderas emergencias (no whatsapp, tarugadas de algunos jefes o chistes del vecino) y esos bloques deben ser menores a una hora con períodos para hidratarse, oxigenar la mente y el cuerpo y relajarse. Es impresionante lo mucho que se avanza cuando se hace esto adecuadamente.
  6. Quitar el celular del alcance de la mano – este punto se relaciona al ambiente idóneo pero es más específico. Hoy en día parece como si nuestras vidas ocurrieran en torno a nuestros teléfonos, y es que en realidad son muy útiles y sabiéndolos utilizar pueden hacer de nuestras vidas algo más sencillo con todas las apps y demás, pero recuerda que la tecnología es un gran servidor pero un terrible amo…y hoy por hoy pareciera que la gente está muy cómoda sirviéndole a su celular y no al revés. Según un estudio de Kleiner Perkins Caufield and Byers, la gente revisa en promedio 150 veces al día su teléfono y si consideramos que de esas 150 veces al menos una tercera parte puede ocupar varios minutos, se vuelve una cantidad de tiempo extraordinaria la que se pierde, más la que no considera el estudio, que es el hecho de que cada interrupción cuesta muchos minutos para volver a un ritmo eficiente. Por eso es importante que en los espacios o bloques de trabajo destinados a trabajo ininterrumpido sean eso y el celular esté fuera del alcance de un par de manos ansiosas.
  7. Planea para no dar vueltas – con esto me refiero a que cuando trabajamos muchas de nuestras acciones son sencillas y pareciera que no nos quitan tiempo ni energía, y tal vez una por sí sola no lo haga, pero recuerda que cada una es un distractor potencial, así que reduce las vueltas y acciones innecesarias al mínimo. Si tienes que estar yendo por material varias veces, procura tenerlo en una sola, si tienes que revisar correos asigna una hora para poder hacer eso y ya. En fin, cada circunstancia es diferente, así que identifica todas las tareas extras que te pueden distraer y hazlas en bloques para no distraerte y gastar menos tiempo.
  8. Cuál es tu gran para qué – Podría seguirme con una lista inmensa de tips que pueden ayudar a evitar el posponer crónicamente, pero hay un punto que es muy importante y es que si tu motivación es menor que tus bloqueos y obstáculos, técnicamente tienes perdida la batalla. Así que aunque suene simplón, pero este punto por sí solo puede hacer la diferencia. Tómate tu tiempo para encontrar un para qué con suficiente fuerza para hacerte tomar acción, y recuerda que el para qué de cada persona es completamente personal.

 

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