En estos últimos días, un nuevo entuerto se generó en el mediático mundo de las telecomunicaciones y radiodifusión, todo porque el Instituto Federal de Telecomunicaciones al emitir los Lineamientos para el acceso a la multiprogramación determinó no exigir el pago de una contraprestación por la autorización para transmitir un canal adicional distinto al que ya se transmite.

Para entendernos mejor, tal vez Usted ha visto que en la televisión abierta digital, hay un canal 11, y que también existe un canal 11.1 y 11.2 pero con diferente programación, eso es precisamente la multiprogramación, un indiscutible beneficio derivado del desarrollo tecnológico que permite que a través de la misma frecuencia se transmitan diferentes contenidos con una calidad superior; cabe decir, que lo mismo está sucediendo en la radio, sólo que es un fenómeno que aún no es tan común, pero pronto lo vera.

La multiprogramación para los radioescuchas y televidentes representa ventajas y beneficios, ya que tienen acceso a mayor información, con mejor calidad y sobre todo en forma gratuita, ya que basta con adquirir un aparato de televisión o de radio que tenga dicha capacidad tecnológica; pero ello, no se da por arte de magia, los concesionarios tienen que hacer inversiones para renovar y actualizar su tecnología, generar nuevos contenidos o diversificar los existentes para que los nuevos canales sean atractivos para sus destinatarios (y evidentemente, tienen el legítimo derecho de recuperar sus inversiones); además, de que se generan nuevas vías para que los oferentes de bienes y servicios puedan publicitar sus bienes y servicios en radio y televisión, y de igual forma, los productores y creadores independientes tienen espacios que puedan adquirir en los medios de comunicación para difundir sus obras.

De tal manera, que nadie puede discutir que la multiprogramación genera pluralidad informativa, mayor acceso a la información, se estimula la libertad de expresión, las inversiones, la creatividad, se da un uso más eficiente al espectro radioeléctrico como bien público donde se transmiten las señales, crece el mercado de publicidad así como la producción y transmisión de contenidos; luego entonces, ¿por qué hay voces que se empeñan en establecer un costo económico impuesto por el Estado al círculo económico que acabamos de describir?

Hasta este punto, hay que distinguir cinco posiciones:

  1. Evidentemente, ni los concesionarios de radio y televisión ni los productores de contenidos desean que haya el pago de una contraprestación, mucho menos, aquellos que están interesados en ser concesionarios de las nuevas cadenas de televisión, les significaría una barrera o obstáculo, que de superarlo implicaría que dicho costo se repercuta en los consumidores.
  2. En el Estado puede haber cierta intencionalidad de allegarse de recursos, pero hay que aclarar que tiene expedita la vía de cobrar impuestos a las rentas que se produzcan por los contratos de multiprogramación y de producción de contenidos, así como las nuevas ventas de publicidad, rubros que representarían una fuente de mayor riqueza frente a pretender un cobro adicional por autorizar la multiprogramación, por lo que se desdibuja el argumento, de que hay una perdida para el Erario Público.
  3. Los competidores de los radiodifusores, son los únicos que se pueden beneficiar de que haya mayores costos para su competencia, y de ahí el interés de imponer un pago por una autorización del Estado, y ¿quiénes son ellos? Pues las empresas de telecomunicaciones que también transmiten contenidos, saque Usted sus conclusiones del porque la campaña mediática de que hay un regalazo o un doble regalazo.
  4. Los radioescuchas y televidentes, lo único que desean es que haya una mayor calidad en la imagen y sonido, así como contenidos novedosos, interesantes y diversos a los que ya existen en la televisión y radio abiertos, a mi parecer este deber ser el punto del debate que debemos generar ¿Cómo el Estado puede garantizar este rubro? Y de lo que estoy seguro, es que imponiendo un costo económico no se logra.
  5. Los productores y creadores de contenidos, aspiran a tener espacios disponibles en radio y televisión abiertas para difundir sus obras y programas a costos razonables y bajo condiciones no discriminatorias, es decir, que haya un mercado abierto y transparente, donde libremente la oferta y la demanda lleguen a un acuerdo.

La larga perorata previa, es para que el lector entienda de mejor manera lo que es la multiprogramación, sus alcances e intereses en juego, ahora veamos los argumentos de aquellos que dicen que es un regalo a las televisoras, bajo una campaña de desinformación que sólo puede originarse por un interés económico y político:

  • Hay un uso ineficiente del espectro radioelectrico, falso, al contrario la multiprogramación hace más eficiente su uso, valga el símil, es como si en una carretera antes pasaba un cacharro lento y pesado, donde ahora pasan 5 autos compactos nuevos a mayor velocidad y con mayor seguridad.
  • Están usando gratis el espectro radioelectrico, falso, los actuales radiodifusores pagan al año, cuantiosas cantidades en pagos por concepto de derechos por los canales de transmisión que utilizan; siguiendo el mismo símil, ya se pagó por la carretera y ahora se usan vehículos más eficientes.
  • Pierde el erario público, igualmente falaz, no impacta en la recaudación del Estado, ya que esta no puede basarse en autorizaciones administrativas por una actividad muy particularizada, debe entenderse que al imponerse una carga fiscal, pierde el Estado, ya que se desincentiva una cadena económica que genera rentas, donde si puede cobrar impuestos.
  • No se fomenta la pluralidad, van a ser los mismos contenidos, como había referido previamente, éste es el verdadero debate de fondo, es una afirmación carente de pruebas, son afirmaciones como si se tuviera una bola de cristal; piense usted, si fuesen los mismos contenidos y no hubiese un principio de distinción, ¿usted vería ese nuevo canal de televisión? por fuerza de mercado, el producto no se consumiría.
  • Es un regalo del Instituto Federal de Telecomunicaciones, una frase efectista más, aclaramos la Constitución y la Ley autorizan al Instituto para fijar o no fijar una contraprestación, de igual forma lo facultan para que revisen si sus decisiones no constituye barreras a la competencia y al desarrollo del sector de la radiodifusión.

Del mismo modo, se afirmó que un segundo regalo, es la posibilidad de que los concesionarios de radio y televisión celebren libremente contratos con productores para que estos puedan utilizar los canales adicionales de la multiprogramación, nada más falso, recordemos que es un beneficio de la tecnología que otorga la legitima posibilidad de aprovechar un recurso de mejor manera, donde además se realizaron inversiones económicas para poder transitar de la televisión analógica a digital.

  • Los canales adicionales sólo se deben autorizar en forma gratuita si se trata de contenidos infantiles o culturales, nuevamente se quieren imponer patrones donde el Estado defina que hay mejores contenidos que otros, cuando tal punto, le toca juzgarlo y decidirlo a las audiencias, porque el trato discriminatorio para otros contenidos, puede haber contenidos deportivos, para adultos, de interés particular para una comunidad o grupo.

Valga citar al excelso Jurista y ExMinistro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Don Guillermo Guzmán Orozco:

 

…sería contrario a la libertad constitucional que las autoridades pudieran, por cualquier título, imponer patrones artísticos o culturales a los ciudadanos, como si tuviesen facultades más altas que la Constitución Federal, para decidir por los gobernados adultos qué clase de arte o de cultura les resulta conveniente asimilar, y como si los ciudadanos adultos no tuvieran el derecho, reconocido y garantizado por la Constitución de elegir ellos mismos qué clase de elementos artísticos o culturales desean asimilar.

  • Se va a privilegiar a los contenidos de productores extranjeros, este argumento nacionalista, casi chauvinista, de que se va a favorecer la entrada de productores y programadores extranjeros, no considera que se generan inversiones, necesarias para el país, y omite referir que los contenidos que se van a transmitir por estos productores, deben igualmente cumplir con las mismas reglas de promover ciertos valores y respetar ciertos principios establecidos en la Ley.

Para finalizar, los mismos que hoy se desgarran las vestiduras pidiendo que se cobre por cada nuevo canal que se autorice en la multiprogramación, son los mismos que hace casi 10 años, estaban en contra de la misma y de que hubiese servicios adicionales en la radio y televisión, afirmaban que no se podía prestar un servicio diverso y adicional al que se había autorizado, negándose totalmente al adelanto tecnológico. Hoy el futuro los alcanzó y rebasó, pero su lógica sigue, imponer trabas a los competidores, aunque ello implique afectar a la generalidad, y lo peor, haciendo creer que bajo su posición se representa un beneficio social.

En suma querido lector, no se deje engañar con frases efectistas de campañas mediáticas que atienden a intereses económicos y políticos, y recuerde que usted tiene el poder, simplemente apague el televisor o cámbiele de canal, y demande la existencia de contenidos novedosos, interesantes y diversos a los que ya existen en la televisión y en la radio, ese es el punto.

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