La rendición de cuentas es un componente esencial de la democracia, esa es precisamente la naturaleza del informe de gobierno que presenta el Ejecutivo Federal el primero de septiembre de cada año, su objeto primordial es dar cuenta a los ciudadanos sobre la actuación pública del Gobierno Federal.

Al rendirse dicho informe, también se cumple una función política, ya que el parte de gobierno será revisado por los legisladores, que como poder independiente podrán formular preguntas por escrito o solicitar comparecencias públicas.

Por tanto, la presentación del informe de gobierno es sólo el inicio de un proceso institucional de rendición de cuentas, en consecuencia su análisis y revisión no se circunscribe a los rubros que los analistas o medios de comunicación enfatizan generando opinión pública ni mucho menos se agota con la mensajes institucionales del propio gobierno que se dan durante los primeros días de septiembre.

Es evidente que son múltiples las acciones concretas de gobierno emprendidas durante el año, para ello hay que tener una adecuada estrategia de comunicación que dé cuenta de las acciones más relevantes y de mayor interés para la población.

En estas épocas, también es común escuchar voces críticas, muy necesarias en las democracias, que señalan errores, desaciertos o simplemente matizan los resultados de gobierno, pero hay que tener cuidado con las opiniones demagógicas que bajo falacias y generalizaciones, sin tratar a profundidad ningún tema, les basta con aludir a problemas sociales como corrupción, pobreza o mala situación económica pretenden deslegitimar resultados concretos de gobierno.

Es indudable que los logros están ahí, son visibles sin adjetivos, en el ámbito político se logró el consenso entre la gran mayoría de las fuerzas políticas para que avanzaran tanto reformas constitucionales como legales necesarias para corregir el rumbo del país, hubo negociación y tacto político de parte del gobierno, donde se permitió expresar diferencias y opiniones que dieron como resultado una nueva ruta para el país.

Ese proceso ahora denominado las llamadas reformas estructurales, no es asunto menor, ya que se delineó un proyecto de mediano y largo plazo para el país, bajo un proceso que permitió el dialogo, la manifestación de ideas, enfilando puntos en común, matizando diferencias, dirigiendo las discusiones, dando pausas, generando ambiente y condiciones de negociación, y ahí tuvo un papel destacado el Ejecutivo Federal junto con su equipo de trabajo.

La paternidad de las reformas es de todos, y son cambios sustanciales en materia de explotación de energéticos, telecomunicaciones, educativa, competencia económica, político-electoral, fortalecimiento del sistema financiero, fiscal, laboral, transparencia y en temas esenciales para una correcta administración de justicia como lo es la nueva Ley de Amparo y el Código Nacional de Procedimientos Penales. Además no debe dejarse de lado que algunas de estas reformas podrán ser sujetas a un mecanismo de revisión ciudadana como lo es la consulta popular, por lo que la última palabra la tendrán los ciudadanos.

Es igualmente un logro, que se viva un ambiente de competencia política de cara a las elecciones de 2015, donde se manifieste que se continuará adecuando el marco jurídico con las reformas que sean necesarias, y que sea precisamente uno de los partidos de oposición quien presida ambas cámaras legislativas, lo que refleja madurez y una convivencia política ordenada e institucional que no debe escatimarse ante la posibilidad de la vía siempre fácil de la exigencia violenta.

Por lo que toca a las acciones concretas de gobierno, destacan la cruzada con el hambre, con más de 3 millones de personas beneficiadas con pensión alimentaria directa, se logró una cobertura de 5.7 millones de adultos mayores, se entregaron 40,000 computadoras a estudiantes y a las madres jefas de familia cuenta con un seguro que alcanza una cobertura de 4.7 millones de mujeres.

En el rubro económico, se impulsaron proyectos estratégicos como cuatro nuevas plantas del sector automotriz y dos más por iniciar, se reactivó el crédito impulsado por la banca de desarrollo derivado de la reforma financiera, además México está dentro de los 10 países más atractivo para recibir inversiones extranjeras y creció en 18% la derrama de divisas en turismo durante el primer semestre de 2014, de igual forma se duplicó la capacidad de los puertos de Altamira, Lázaro Cárdenas, Manzanillo y Veracruz para impulsar el comercio y hubo un avance de 1,800 kilómetros de autopistas y carreteras, y 27 nuevas autopistas en construcción.

Además, se tiene proyectado la realización de grandes proyectos de infraestructura en materia de explotación energética, un nuevo aeropuerto en la zona de Texcoco, se seguirá fortaleciendo la red carretera, se impulsaran los trenes de pasajeros; obras que son de largo plazo y que generaran empleos y sinergias económicas en los lugares donde se construyan, creando polos de desarrollo.

Creo que avanzamos, con paso común, se rompieron inercias que impedían el crecimiento económico, se acabaron con monopolios en la burocracia educativa, en telecomunicaciones, radiodifusión, pero también hay que señalar siempre habrá nuevos horizontes y retos, así como pendientes y desaciertos que deben corregirse.

En suma, hay estabilidad política y condiciones para seguir generando acuerdos, hay logros concretos de gobierno que han beneficiado a los ciudadanos, pero lo más importante es que hay un rumbo definido y grandes proyectos por realizar.

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